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Maldito frío!

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Maldito frío! Empty Maldito frío!

Mensaje por Shio Liddell el Vie Jun 07 2019, 21:44

Mi viaje se había vuelto un poco más complicado, tenía más dificultad, eso no podía negarlo, estar sin voz generaba otro nivel de complejidad a tener que comunicarme con otros, sobre todo cuando era pésimo para las señas y no me entendían o me mal interpretaban, uno no siempre tenía algo con que escribir o un papel, ah! Y aun peor la mayoría ni siquiera sabía leer o escribir! Yo había tenido suerte de que nana me enseñara pero no todos corrían con esa suerte, aunque para mí era mejor, bueno al menos cuando tenía voz lo era, ahora no estaba muy contento! Encontraría a esa tonta de colores!

Estaba seguro de que estaba siguiendo una pista falsa, no era posible que Ami estuviese en el Norte, o si? No lo sabía pero ahora que lo pensaba seguro sabía que odiaba el frío y se escondería en un lugar al que no iría a buscarla! Si seguramente era una buena pista! Lo malo es que como expuse antes, odio el frío, la ropa que amaba usar no parecía ser la adecuada para este clima, pero tampoco quería usar otra cosa, era injusto, al menos la capa además de tapar las alas que llevaba bien plegadas y cómodas, cubrían mi pequeño cuerpo del frío.

Me abrazaba a mí mismo mientras arrastraba los pies por la nieve, las botas blancas se enterraban en la nieve, tenía que encontrar rápido una posada y lo hice, esa noche la pase en un lugar calentito, es más no había tenido que pagar nada! La compañía había sido agradable, me había invitado la cena y deje que me abrazara un poco en la cama, hacia frío, me convenía! pero a la madrugada se le ocurrió propasarse sin mi consentimiento y creo que no le gusto que fuera hombre, así que no pude evitar hacer alguna maldad a mí no tan encantador compañero, lo malo es que cuando quise vengarme no se me ocurrió mejor idea que dejarlo pelado (en todo el cuerpo, como una niña) y cuando se diera cuenta que algo se le había achicado y no había sido la dignidad precisamente, pero eso no podría verlo porque ahora me encontraba corriendo de él y sus compañeros, tal vez tampoco les había gustado darse cuenta que estaba haciendo brujería o algo así, no me quede a prestarle atención a sus gritos, solo corría, quise acortar camino por el establo pero mi plan termino peor de lo que creía, ahora estaba embarrado, con frio y escapando!

Que le había pasado a mi buena suerte! Seguro Ami también me la había robado maldita!

Ahora no me quedaba otra opción que internarme en el bosque, ni siquiera podía gritar para pedir ayuda, mis alas no servían para volar sino ya lo habría hecho por un demonio! Solo servían para “flotar” un poco, vaya ayuda, podría haber generado una ilusión pero requería que me concentrara y ser perseguido por tres tipos (uno pelado) armados no ayudaba, no quería saber que me pasaría si me atrapaban pero no iba a dejar que pasara, solo esperaba cruzarme con algún animal feroz que pudiera manipular para que se comiera a esos tres, si tal vez eso me ayudaría, no necesitaba hablarle o gritarle para pedirle ayuda.

Oh mi pelo debía de ser un desastre ahora! Me las pagarían!
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Mensaje por Scar el Dom Jun 09 2019, 01:20

Estaba recostado a la orilla de aquel riachuelo en la rama de un frondoso árbol, sus manos en la nuca, y sus piernas cruzadas, una montada encima de la otra mientras agitaba la que estaba más arriba, en un movimiento oscilante. Hacia un momento miraba las nubes a través del follaje denso de la secuoya. No había nada más placentero que las cinco truchas que había asado y con las que había saciado su hambre. La panza llena, le daba el suspiro en un apacible descanso a la luz de la Luna gibosa. Daba gracias a Odín que falta mucho para esa luna llena. Todo estaba en calma, el frío para él no le era molesto y menos los ruidos de aquella lechuza nocturna que planeaba por el aire. El rugido en los montes daba señales del desplome de las nubes con su peso, haciendo que el tiempo se viese en calma y se apodera del silencio. A lo lejos una fogata iluminaba las últimas grietas del carbón. El brillo de la luna hace brillar el agua que corre en el arroyo.

Entonces algo le despierta. Sus ojos se abren y sus pupilas oscuras se contraen en su iris color ámbar. Es una voz, su nariz molesta se arruga soltando un suspiro. « ¿Pero quién osa a molestar el sueño de Scar?» Pensó «Mas les vale a esas musarañas berrinchudas esconderse».

Sin más, baja hasta la orilla del pequeño río y recoge sus pertenencias y apaga la fogata totalmente para evitar el peligro. ¿No podía dormir en medio del bosque era? A dónde iba ¿tenía que existir ruido? «Cállate saltamontes». Pensó desquitándose su rabia con el pequeño insecto, buscándolo con furia y haciendo una mueca de desaprobación. Nuevamente escuchó los gritos. La respiración hiperventilada de una niña que corría muy cerca de él y que vio pasar a través de los árboles. Aquello le llamo la atención. Así que subió a los arboles tan deprisa como pudo. Y observó  a aquella joven mientras avanzaba. « ¿A dónde iba? ¿Esta era la gritona que le despertó? Sí» Pensó, era ella pero necesitaba ayuda. No era su problema. Pero al verla tan hermosa, pequeña, inocente, tierna, las mejillas de Scar, sus mejillas, se sonrojaron tanto que le dio rabia.

Necesitaba saber porque huía. Y de inmediato su respuesta apareció de un momento a otro. Hombre le perseguía. ¿Quiénes eran? Nadie en sus cabales persigue a una niña indefensa para no hacerle nada. Matarlos no estaría bien. Noquearlos sería mejor.

Así le preguntaría a ella del porqué de su huida…

Una sombra surgió de la oscuridad del bosque, de tras de los hombres que perseguían a la joven. Se alzó ante ellos, era alta, tan dura y esbelta como la muerte. Su armadura era negra tan negra como su capa de pieles, pero esta, en realidad era sus cabellos. Cada vez que se movía; en un momento dado era blanca como la nieve que recién caía, al siguiente negra como las sombras, o salpicada del oscuro verde grisáceo de los árboles que se elevaban en aquella noche de luz uniforme. Quizás el joven de apariencia fémina que corría oyó como a aquellos hombres se le escapaba el aliento en un sonido siseante de tras de ella. El viento había cesado. Hacía mucho, mucho frío. Los hombres habían caído en el suelo por movimientos apenas perceptibles por el ojo humano que ejecuto aquella sombra. Aquella silueta tenía los ojos tan amarillos como una bestia, más brillantes y más dorados que ningún ojo humano, de un ambarino que ardía como las llamas que consumen el hielo.

Mientras la luna se deslizaba por el cielo negro y aguzaba sus rayos entre las ramas aquel hombre avanzó hasta el joven andrógino. Mostrando su forma y rostro.

—No tengas miedo no te haré daño. Dime ¿Quién eres? —Dijo aquel hombre mientras un colmillo sobresalía de sus labios en un semblante airado, se quitó el casco y lo colocó a un lado de su cuerpo—. ¿Por qué huías de estos hombres? ¿Qué te hicieron?

Acerco su rostro al pequeño para tratar de verlo bien. Su dedo con una afilada uña fue acercándose a los pechos del joven mientras las mejillas del hombre acorazado se sonrojaban al pretender tocarlo, como señalando algo. Sus ojos perdieron el brillo volviendo a la normalidad para luego explotar elevando la voz y haciendo pucheros de vergüenza. —Sabias que… ¡¿me despertaste de mi lindo sueño?! —Dijo sin dejar de ponerse rojo y una vena se le quería salir de la frente, mientras limpiaba su casco de tigre de pequeños pedazos de nieve que habían caído—. No se puede vivir así muchachita.

En realidad Scar no necesitaba sacar la armadura, solo quería adular colocándose en posición de héroe delante de la recién conocida, con el puño en su cintura y su casco en el otro lado de su cuerpo. Quería asombrar con su despliegue de fuerza. Así que cerró los ojos y frunció el entrecejo y alzó la barbilla, para luego abrir uno de ellos y mirar por el rabillo del ojo que hacia aquella persona delante de él, persona a quien juraba era una hermosa niña perdida en el bosque y a la cual había rescatado.
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Mensaje por Shio Liddell el Dom Jun 09 2019, 19:34

Si en este lugar hubiese más animales habría sido más simple perderlos, simplemente se los mandaría enzima para que me dejaran en paz, un oso sería ideal! Bueno no tanto, no quería que se los comiera tampoco, aunque el pobre ahora pelado se lo merecía realmente, quien le habia dado permiso. De todas formas tampoco ayudaba la nieve, ni el frio que mi cuerpo comenzaba a sentir, oh como anhelaba aquel cuarto calentito, si tan solo se hubiese portado bien no me habría obligado a hacerle aquello, ahora tendría que vivir así sin pelo. Pero concentrándome de nuevo en mi supervivencia y cuando justo se me habia ocurrido algo espectacular para salir airoso de aquello se hizo silencio.

Fue como si me hubiese quedado solo? Me detuve en seco jadeando, mirando con algo de cautela y miedo hacia atrás, termine por darme vuelta y ver que los tipos estaban todos “dormidos” y entre estos uno hombre con armadura de larga cabellera negra se posaba victorioso, cual caballero galante, mi salvador supongo. Aunque lo fuera, como aseguraba que no fuera por lo que tome la capa con fuerza abrigándome, embarrado, húmedo y frio, mientras daba un paso hacia atrás, lo que iba a hacerle a ellos se lo haría a él si se atrevía… pero esa armadura, seguramente era uno de los caballeros del reino, estaba en problemas, no podía hacerle frente a tan buen mozo guerrero, digo.

Entonces solté un suspiro aliviado sonriendo cuando dijo que no me haría nada y automáticamente confié en él, lo único malo era que preguntaba muchas cosas muy rápido y no tenía como explicarle! Oh sí, me acerque a él agachándome con el rostro a la altura de su cintura y sonreí antes de comenzar a escribir en la nieve, esperanzado de que supiera al menos leer un poquito “un viajero… se sobrepasaron, no les gusto mi broma… “ solté una risita que pareció más ser el soplido de un débil viento que otra cosa y cuando lo hice las alas bajo la capa revolotearon un poco por pura reacción.

Cuando levante la vista su rostro estaba muy cerca del mío, me levante despacio sin apartar mis ojos de los suyos mientras observaba el movimiento de su dedo, por puro juego me mordí el labio y tal vez eso u otra cosa lo pusieron nervioso porque comenzó a levantar la voz y a lanzar indirectas, me limpie un poco el rostro con la capa, anqué no fue de mucha ayuda, todo estaba embarrado y ahora temblaba un poco a decir verdad, las piel descubierta de las piernas me estaba jugando en contra.

Lleve mis manos a sus mejillas para que me mirara, mientras me ponía en puntitas de pie regalándole un beso en la mejilla, muy cerca de sus labios para luego apartarme y volver a la nieve “lo siento, además de despertarte me has salvado, como Hada… te concederé dos deseos" aunque no eran deseos como tal, eran meras ilusiones y esas cosas pero no tenia porque saberlo "pero si me das refugio caliente y me dejas darme un baño, te regalare un tercero y algo más que dices?” toda la nieve estaba marcada por mis deditos, escribiendo bien rápido antes de que se dejara de ver, realmente debería pensar en traer conmigo una hoja y una pluma al menos! Esto era terriblemente tedioso, la odiaba!


Última edición por Shio Liddell el Jue Jul 25 2019, 13:01, editado 1 vez


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Mensaje por Scar el Mar Jun 18 2019, 18:52

Escribía en la nieve. Esto hizo que Scar abriese su boca tratando de entender aquello en el suelo. La chica quizás era muda. Pensó en preguntar aquello, pero hacerlo quizás revictimisaria a la joven. La falta de la voz no es algo muy liviano para cargar. Lamentó aquello sintiéndose en parte culpable. Aunque leía con dificultad el lenguaje común y la nieve blanca, el lodo revuelto bajo la capa nívea ayudaba con ello, lo entendía. Leía mentalmente, pero su boca se movía tratando de leer aquellas letras, aquellas partes más difíciles para él eran un dilema, enfatizaba las silabas que le daban más dificultad gesticulando con la boca. Entonces las pudo ver, eran dos hermosas alas de hada. Lo cual le hizo mirar a todas partes esperando que alguien no los descubriese. Siempre había escuchado de aquellos seres, pero nunca había visto a alguno físicamente. Maravillado y con cara de asombro se quedó perplejo, dichos seres para él y los de su raza eran incontrolables y difíciles. Algo que le hizo un nudo en la garganta.

La niña ante él –al menos asi parecía- se mordió el labio inferior, sus pensamientos más degenerados revolotearon en su mente en aquel momento, pensando en ritos de apareamiento desenfrenados y otro tipo de cosas descabelladas con el hada. Se castigó el mismo en su pensar haciendo pucheros de sonrojo. Pero fue nulo todo aquello, cuando las manos ajenas tan suaves y tersas tocaron sus mejillas y un beso corono la cima de la vergüenza, lo cual lo enrojeció todo, haciendo que una mueca de asombro observara a su compañera con una dulce pero extraña mirada. La chica volvió a la nieve revuelta con el lodo, esgrimiendo letras y hablando de dos deseos. Posterior a ello asintió con la cabeza sin dejar la extraña mirada de asombro en mejillas sonrojadas.

Aunque estaban en los limistes del norte, la armadura desapareció de su cuerpo entre restos de cosmos que se desintegraban para fusionarse con el aire, seguramente siendo enviada a un lugar de la misma región. De tras quedo un joven de cabellos oscuros, desordenados y de enmarañado volumen. Su mirada era dulce aunque, poseía un entrecejo fruncido pero no era para nada cruel. Buscaba la idea de aminorar el sufrimiento del joven en frente de él. Desconocía por completo que era un niño, pero incluso si lo hubiera sabido no le hubiese importado ayudarle. Aunque creía en todo momento que se trataba de una niña indefensa, hasta que el mismo mencionó que era un hada. Y olisqueando el ambiente al derredor de ella, confirmo aquello. Su nariz nunca le mentía en cuanto a razas, pero no tanto como para dar con el sexo. Los niveles hormonales eran los mismos que se sentían en una chica, así que por ello no lo notó. Hasta su libido, en parte estaba interesado en la supuesta niña.

—Bien, estoy de acuerdo que debes buscar refugio
—Dijo el aparente humano tratando de pensar mejor con su mano derecha en el mentón para tratar de generar una mejor idea. Llevarla con los lobos sería una muy mala, llevarla al palacio sería otra mala idea, no quería que nadie le mirase acompañado y él no tenía casa, era un ermitaño grosero que nadie quería estar con él por su ansias en ser iracundo y vida sola. «Aunque después de todo sería bueno devolver favores a los mansos de espíritus con unos golpes» Pensando ante aquello levanto una ceja y rió de medio lado. Por ultimo vio a los humanos que estaban en el suelo y en la dirección de donde estos venían. Quitarle sus casas por la simple maldad y hacerles pagar por lo que le hicieron a Shio, era excelente, pero algún día tenían que volver. Suspiró. No había de otra tenía que dejarla en el pueblo más cercano el cual estaba como a cinco kilómetros. Sin más la tomó entre sus brazos, limpió su cuerpo de algunas manchas de lodo con romántico cuidado, sonrojándose al mirarle de los cuales quitaba la vista de inmediato, la cubrió con sus pieles, que a ciencia cierta no las necesitaba y la monto en su espalda en modo caballito—. Confía en mi Hada, no te sueltes. ¡Pero no le digas a nadie que te ayude! ¡Jum!

Sentir su cuerpo esbelto en su espalda era reconfortante. Sus supuestos senos incipientes le subían la calentura. — ¡Ñam!—. Rugió. ¿Qué le impedía con un zarpazo arrancarle la ropa? Rió de medio lado, pero dejó eso para después. Y lanzándose a los árboles, brincaba con ella acuestas de rama en rama a una velocidad cegadora e innegable destreza, propia de un hombre que se había entrenado toda la vida en Odin quien sabe qué cosa. Luego salieron a la blanca y espesa llanura, sus pies apenas toqueteaban el suelo para impulsarse, sus movimientos cual ninja hacían que la nieve no se hundiese donde tocaban sus pies rápidos, y mucho menos dejaban rastros a sus pasos. En donde muy posiblemente alguien se hubiese hundido, él volaba. A lo lejos las primeras luces del poblado en el lejano norte emitían su brillo. Y luego de varios tramos, arroyos y senderos desconocidos llegaron.

Pequeñas casas, aldea de leñadores y cazadores, agricultores humildes y una posada. No fue menester de que el anfitrión preguntara que deseaba el dios guerrero reconocido. Solo algunas monedas saldaron el bien adquirido, pocas palabras, lo más extraño fue comprar un rollo de pergamino bastante largo y una laminilla de carboncillo. Shio, muy seguramente estaba dormida para cuando llegaron, y decidió no molestarla en el trayecto y la transacción. Todos en aquella estancia, al entrar, no le miraban a los ojos, ni siquiera eran capaces de levantar la cabeza, y del bulto, detrás en su espalda, era muy seguramente su armadura, nunca la relacionaron con un hada.

La habitación no era espaciosa, era demasiado sencilla, de rustica paredes de piedra. Para entrar a ella había que bajar al sótano de la posada, el cual estaba bajo fuertes cerrojos y llave. En dicho sótano antes de entrar a la habitación, algo brillaba en la oscuridad, parecían cadenas de gruesa forja, de plata endurecida, recogidas y puestas a un lado, ¿Por qué nadie las había tomado si eran de plata? Y estaban allí solas en una esquina de aquella parte de la posada. Dentro, una puerta que daba a aquella habitación. En el interior de la habitación, una mesa, una vela, una cama para una sola persona y sabanas limpias. Al lado de la cama una mecedora, la única ventana, era una pequeña guardilla, parecía más una entrada de aire y  de luz que una ventana. Había una habitación de baño privada, con letrina incluida. Lo primero que hizo fue recostar al hada, colocar todas las pertenencias en el piso y la mesa, entre ellas, el pergamino, el carboncillo, una espada larga metida en su vaina, y una bolsa, para luego descansar en la mecedora.

— ¿Estas despierta? Déjame cerrar mis ojos un momento… después de todo ¡tú! Interrumpiste mí  su-e-ño —Dijo Scar suspirando—. Nadie te molestara aquí, quien lo haga se las verá conmigo. Ñam… Para los idiotas de aquí soy una especie de monstruo antes que un héroe y les doy la razón… —Sonrió ante aquello—. Eres la única persona a cientos de kilómetros por estos lares que me ve diferente. Qué raro que no me conozcas. Diría que no eres del norte. En el norte no hay hadas. Dentro de poco bajara alguien con un poco de estofado caliente. Te dejare lo necesario, monedas, comida y hare que alisten para ti un baño de agua caliente, de aquí en una semana tendrás que moverte nuevamente. Yo debo marchar. Recuerda que me debes dos favores. Si quieres volver a verme ve a Asgard, en el palacio pregunta por Scar.

Scar se levantó tomo sus cosas y procedió a marcharse sin mirar a la joven en la cama, pero por dentro se moría por hacerlo, no le gustaban las despedidas… pero…
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Mensaje por Shio Liddell el Jue Jul 25 2019, 14:27

Observaba, curioso cada gesto que hacia sin hablar, miraba hacia tras, levantaba las cejas y reía solo por lo bajo como si estuviese hablando con él mismo, cuando miro los cuerpos de los tipos que había mandado a dormir me preocupe un poco, no es que quisiera que los matara pero realmente parecía que fuese a terminar con ellos de un golpe, lo cual para lo que había demostrado recién no sería ningún trabajo pesado, era un caballero, no era tonto, no iba a pasarme de listo con él ni jugarle alguna broma como a los otros, ya había perdido la voz, quería seguir vivo lo que quedaba de la noche.

Aun así tampoco me aleje cuando se acercó tomándome entre sus brazos, sonreí ante aquel gentil acto, aunque debía estar embarrado hasta la cabeza, un encantador desastre que no quería que quedara así por mucho tiempo, tome su mano con dulzura y asentí agradeciendo, dándole a entender que confiaba en él, bueno no es que me quedaran muchas opciones no? provocarlo sería terminar como los otros tontos, negarme seria morir en la nieve y todo horrible como estaba… ni hablar! Tenía que calentarme y arreglarme así que si, confiaba en él… oh además había dicho que le debía tres favores así que debía quedarme con él hasta que me los pidiera y pudiera cumplirlos, de lo contrario estaría faltando a mi palabra y eso no podía hacerlo bajo ninguna circunstancia!

Volví a asentir ante su petición, aunque no entendí porque no quería que todos supieran que era un héroe y tal, me encogí de hombros y accedí a subirme a su espalda sujetándome bien pero no tan fuerte como para no sofocar a mi caballero claro está. Me di cuenta que no fuimos en la misma dirección de la que yo había venido cerca de donde habíamos terminado, me pregunte si por allí estaría su casa. Cuando aumento la velocidad escondí mi cabeza en su cuello y me abrace mejor sosteniendo con un poco de más fuerza el abrigo de piel por puro reflejo para que el viento no me hiciera daño.

No sabía cuánto tiempo había pasado pero cuando sacudí la cabeza y se restregué los ojos pude notar que estábamos en una habitación, pero no parecía ser su hogar, a menos que fuera de esos tipos “rudos” que les daba igual lo que pensaran, con una cama y algo más bastaba, yo siempre había soñado con una gran casa lujosa pero también era incompatible con mi manera de vivir que era prácticamente viajar por todo el continente de Phanteon. Asentí medio dormido a su pregunta, estaba despierto, a medias, pero era algo. Me senté en el borde de la cama, aun envuelto en las pieles calentitas, tarde unos segundos en mirar todo a mí alrededor mientras hablaba.

Entonces volví la cabeza rápidamente hacia él clavándole la mirada, que?! Se marchaba, oh no, no podía eso era casi ilegal para mi luego de haberle hecho una promesa, por lo que me levante de golpe deteniéndolo por la muñeca, negué varias veces y fui rápidamente hasta el papel que adivine para que lo había pedido y comencé a garabatear - “no puedes abandonarme, debes quedarte… o debo seguirte, al menos hasta que pidas los tres deseos que te prometí! Luego puedes deshacerte de mi si quieres… seguiré mi viaje, pero no puedo separarme de ti mientras tanto” – cuando le entregue lo escrito golpearon dos veces la puerta y entraron con la comida como había dicho y prepararon el baño, mire atento ambas cosas, que me estaban haciendo babear, porque el baño… y la comida eran dos cosas hermosas, cuando se marcharon me quede mirándolo con cara de soslayo, como si fuera un cachorro al que su dueño estaba por abandonar y agachando la cabeza me quite el abrigo pesado de piel apartándolo sobre la mecedora, dejando que mis alas se extendieran por fin cómodas, suponiendo que nadie más entraría. Le sujete la mano negando con la cabeza una vez más, tenía que entender que si me separaba y no cumplía sus deseos, cada hada era distinta, en mi caso mis habilidades me exigían tener un “trato” con alguien para hacerme más fuerte pero si rompía mi promesa era peor, no quería hacerle daño ni a él ni a nadie que estuviese cerca.

Entonces sonreí esperando que accediera y se quedara, tome otro trocito de papel y escribí en el – “te dejare dormir, podemos comer juntos… tomar un baño juntos, no me importa… pero quédate” – en realidad era egoísta, porque podría haberle dicho que pidiera sus deseos para poder irse, pero me convenía que no pidiera todo junto de lo contrario tendría que mentirle para que los pidiera por separado, porque de esa forma yo sería más fuerte y podría encontrar a Amerie más rápido si mis poderes aumentaban, no iba a dejar que se me escapara esta oportunidad, él había llegado en un momento idóneo… ahora no podía dejarlo ir y haría lo que fuera por retenerlo el mayor tiempo posible y no quería obligarlo por las malas.


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