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Llegada a las tierras Tempestuosas

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Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Byron Tempest el Lun Dic 03 2018, 23:17

El comandante del este se encontraba sufriendo mucho mas de lo que podría pensarse, su corazón estaba partido en muchos pedazos, su deber era proteger a la gente del Este, mandar a los santos de Athena a la acción y cabalgar frente a ellos en el momento del ataque o al menos eso es lo que había pensado, pero ahora en esta situación, en esta ominosa noche le había hecho comprender que la cúspide de su deber se encontraba en salvar a su reina, mientras ella estuviera segura entonces el reino podría volver a levantarse, es por eso que tendría que dejar todo para ponerla a salvo.

Notó el ave que había aterrizado en su hombro, también su sonrisa satisfecha y tranquilizada, sus ojos saltaron de ella hacia los alrededores, todo lo que había dejado Hades era destrucción y muerte, no tendría que sorprenderle del todo considerando de quien estaban hablando, su rostro se ensombreció un poco mientras su cerebro pensaba en las posibilidades que acudían a el, cerró sus ojos un segundo y tragó saliva con algo de trabajo, del mismo modo tragó todas sus preocupaciones que no fueran la de mas alta prioridad, levantó la cara al cielo y comenzó a silbar, parecía una melodía algo melancólica la cual el viento a sus ordenes la llevaba lejos, después esperó que la reina hablara con los santos que quedaban en el lugar y una vez lista la tomó de la muñeca y comenzó a correr hacia adentro de los escombros, hacia el templo principal
-Por aquí majestad.-

Con su cuerpo recuperado no tuvo problemas en mover o destruir rocas que se interpusieran en el paso, despejó un camino hacia las salas mas profundas del palacio de Athena donde el daño había sido menos severo, ahí se acercó a un muro el cual descubrió un túnel oculto, era deber del comandante saber esas salidas secretas para situaciones como esta, le sonrió tranquilizadoramente a la diosa a la cual tomó nuevamente de la mano como una niña pequeña y tomando una antorcha se introdujo al lugar, el muro se cerró detrás de ellos sin dejar rastro.

No entabló conversación con su reina mientras avanzaban por el oscuro y húmedo pasadizo puesto que las voces y muy mala suerte podrían hacer que los encontraran, por lo tanto solo avanzó con ahínco por lo que parecía un túnel sin fin el cual no cambiaba de forma, varias veces se encontraron con bifurcaciones pero el no dudaba en que camino tomar, había estudiado la ruta tantas veces, cualquiera que tomara una equivocada seguro encontraría una muerte terrible por trampas, por derrumbes si intentaban salir a la fuerza como lo haría un usuario del cosmos o incluso por hambre después de un par de semanas perdido en los caminos que se adentraban mas y mas en el lugar.

Una hora mas tarde emergieron en un bosque mas allá de las afueras de la ciudad, una cueva perdida entre los arboles hacía del camino la salida perfecta de escape, ahí Byron se detuvo, el aire era fresco y agradable aun que algo frío por la hora de la madrugada, caminó hacia un tronco en el suelo e invitó a Minerva a sentarse con un gesto
-Aquí podemos estar tranquilos, aprovechemos para descansar en lo que llega mi caballo, puede aprovechar para contarme todo eso de lo que teníamos de hablar.-



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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Minerva el Miér Dic 12 2018, 01:59

Huyeron del palacio con rapidez. Por un momento Minerva pensó que la llevaría hacía la casa de Libra o a la propia habitación de la reina pero no fue así, sino que se sumieron en una serie de pasadizos subterráneos que parecían interminables y de hecho esa hora de caminata para ella fue muy larga y pesada. Estaba cansada, herida y sin demasiados ánimos pero resistió hasta que por fin salieron del laberinto de pasillos; aunque admitía que estaba sorprendida de la memoria del comandante al recordar que caminos tomar.

- ¿Dónde estamos? - Preguntó algo perdida y norteada. Salieron de la cueva para encontrarse en un bosque que no decía demasiado sobre su ubicación ya que el Este suele estar rodeado por ese tipo de ecosistema más allá de la playa rocosa. No podía vislumbrar nada por sobre los troncos de los árboles y la montaña detrás tampoco daba indicación alguna.

Aceptó la invitación a sentarse en el tronco, respirando agitadamente, cansada. Intentó tragar saliva pero su boca estaba totalmente seca y sus manos temblaban casi compulsivamente; su báculo había desaparecido tiempo atrás en los pasadizos ya que no lo estaba usando per se. No sabía si podía volver a caminar, a falta de costumbre del esfuerzo físico, así que agradeció el comentario de que su caballo vendría pronto.

Sus pequeños pies envueltos en aquellas alpargatas tipo griegas dolían muchísimo y el sudor pegaba sus cabellos platino sobre sus mejillas regordetas e infantiles, ligeramente sonrojada por el esfuerzo. - Estamos lejos... Ni siquiera escucho la capital. - Sin embargo suspiró un poco... No podía seguir alargando lo que debía decirle. Sabía que todos sus caballeros merecían saber la situación pero sabía que Byron y Jineth eran quienes más tenían ese mérito. - Yo... Bueno... Hay mucho de que hablar... Pude ver que te enfrentaste a Garuda. Te venció. - Esa no era una pregunta, ya que había visto todo en las estrellas gracias a Aleister, además de haber sentido los cosmos.

- Él... No sé que te haya dicho exactamente sin embargo, tengo un secreto que debo confesarte. No sé las implicaciones de ese secreto y el efecto que tuvo en ésta batalla pero espero que me comprendas, Byron. - Generalmente le llama "Lord Tempest" y le habla con el respeto que merece como su tutor, lord comandante y prácticamente figura paterna, sin embargo ahora mismo necesitaba hablar con él de persona a persona más que como reina a súbdito. - Hace tiempo que conocí a Garuda... Al capitán Cross. Es una buena persona, bastante joven como yo, y nos hicimos amigos casi enseguida. - Debía ser sincera con él, porque se lo debía.

- Sin embargo... Los dos nos vimos enredados en el amor, uno puro y de buenos sentimientos. Nunca quiso aprovecharse de nuestra relación y siempre me ha protegido de Hades a pesar de mantener su lealtad. Tu lo viviste hoy... Su pelea es fiera y leal y su pobre corazón se mantiene profundamente dividido en dos. Pero eso ya lo debiste haber notado... El punto al que voy es que decidimos casarnos hace poco... - No le dio tiempo de responder hasta que acabara, para que pudiera saberlo todo de corrido a pesar de que serían muchas bombas de información al mismo tiempo. - Y de ello, resulta que espero un bebé.

Se llevó la mano al vientre y lo acarició. Aún no tenía nada que pudiera notarse al respecto pero ella lo sabía y Ofiuco lo había conformado y además salvado. No sabía de las dos pequeñas vidas que se gestaban en su interior pero sí sabía con seguridad que algo sucedía. En un momento tan desastroso como lo era la guerra, para Minerva significaba esperanza. - Lamento no habértelo dicho antes... Es que... - No supo que decir, bajando la mirada.






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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Byron Tempest el Vie Dic 14 2018, 23:07

Byron se encontraba sentado en un tronco viejo y algo podrido, vestía la ropa del Lord comandante hecha girones por los combates y su armadura descansaba en su respectiva caja de Pandora dorada a su lado, esta no había resistido el daño así que se tendría que reparar poco a poco con el tiempo ahí dentro, el viento del bosque hacía extraños silbidos mientras atravesaba las ramas y movía las hojas, los arbustos resonaban y crujían con el pasar de las pequeñas criaturas nocturnas, nada de eso había pasado desapercibido para el santo de Libra, quien aun descansando con los ojos cerrados estaba consiente de cuanto los rodeaba gracias a su prodigioso olfato.

-Nos encontramos en los bosques que rodean el territorio otrora de los Tempest- dijo sin voltear a verla, el territorio del que hablaba era bastante lejos de la capital, cruzando una montaña que hacía del viaje mucho mas largo de lo que ellos tardaron atravesando por abajo y en linea recta -no podrás escuchar nada desde aquí, la montaña se interpone, puesto que los Tempest son los mas leales al señor del Este, el camino de escape se decidió que terminaría aquí, cuando estudié los mapas en mi juventud nunca pensé que fuera de verdad a utilizarlos.-

La diosa comenzó a hablar, parecía nerviosa con el tema, su primera frase fue una cuchillada bastante afilada, efectivamente había enfrentado a Garuda y lo había derrotado sin posibilidad de hacer nada, dio un suspiro, eso no se quedaría así, ese jovencito estaba embriagado en su propio poder y eso lo hacía una victima de su propio ego, podía pensar en ese mismo instante en un par de formas de derrotarlo, pero lo dejaría para otra ocasión, la charla o mas bien el monologo continuó, sin duda hablaría de su relación con un espectro la cual mantuvo en secreto, sus ojos se abrieron cuando habló de "amor puro y de buenos sentimientos" pero no la volteó a ver, seguro vería la decepción en su mirada si lo hacía.

El puño del lado contrario de donde se sentaba su diosa se apretó cuando dijo que la protegía de Hades, pero no fue hasta la mención de la boda cuando de verdad su mirada cayó sobre la pequeña, parecía triste, decepcionado y sobre todo enojado, una emoción que jamás hacia falta en el comandante del Este, su mirada se clavó en el vientre de la niña que tenía frente a el, sus ojos se entrecerraron mientras mil pensamientos cruzaron por su mente...

...Un solo movimiento, su brazo voló a la velocidad de la luz, el tiempo detenido, cada instante, cada décima de segundo durando una eternidad, el puño de Byron atravesando el cuerpo de la persona que prometió proteger, traicionando como ella lo había hecho con su gente, la sangre del hijo del monstruo que diezmó el Este alimentando la tierra de sus antepasados, esa sin duda era la venganza perfecta, le había quitado el futuro a ese pedante adolescente...

Sin embargo ese pensamiento solo cruzó su mente por un segundo, incluso menos, no había forma que pudiera levantar la mano en contra de quien juró proteger, no había forma de que atacara de una manera tan desleal y cruel, que dañara a inocentes incluso cuando su sangre estaba maldita por la de ese hombre, dio un suspiro sonoro mientras sus ojos se llenaron de lagrimas, ni una sola logró caer por su mejilla, su rostro solo se endureció mas y sus dientes se apretaron conteniendo la ira dentro de su ser.

-Estoy decepcionado de ti- dijo sin mas, con un tono serio y desprovisto de emociones -esa ave que dejamos en el castillo, tenía que ver con Garuda ¿no es así?- su mirada no se apartaba de la de Minerva mientras hablaba
-pensé...quise pensar que estaba equivocado, que tu sonrisa aliviada en medio de la destrucción del Este, de la muerte de la gente, de la derrota de tus guardianes era por otra razón, pero ahora con lo que me cuentas entiendo la magnitud del asunto.-

Su mirada se apartó de ella, moviéndose en los alrededores como si buscara algún lugar donde posarla, esperó unos momentos para continuar hablando, dejando que sus palabras fueran procesadas por la diosa a la que le acababa de faltar al respeto -Al principio te dije que eras muy joven para adentrarte en asuntos de política, que sería mejor que disfrutaras tu juventud, pero querías ser una reina fuerte y amable que apoyara a su gente y aun que tuvimos desacuerdos me esforcé en que lograras tu meta.-

Otro suspiro salió de sus labios y su mirada volvió con su reina, le costaba trabajo enfrentarla de ese modo, aun cuando era su tutor y algunas veces tenía que ser autoritario con ella, normalmente eran temas de poca relevancia como no haber hecho su tarea -desgraciadamente, debo preguntar algo de suma importancia, te daré todos mis puntos de vista al respecto también- giró el cuerpo para quedar frente a frente -¿que es lo que deseas en verdad? ¿quieres la vida de una reina llevando al reino a la gloria y la prosperidad? o ¿quieres la vida de una esposa tranquilamente pasando sus días con el hombre que ama, con los hijos de este y buscando la felicidad? desgraciadamente, en este punto, no puedes elegir las dos.-

Se levantó y comenzó a caminar para calmar sus ansias, el nerviosismo que le traía el enfrentarse a la respuesta, no quería preguntar, por que cualquier respuesta la lastimaría, pero no podía no hacerlo -Si decidieras quedarte con el reino no podrías quedarte con tu esposo ¿por que? por que el día de hoy acaba de destruir ese reino, acaba de casi matar a una buena parte de los guerreros que juraron defenderte, su rey le arrancó un brazo a tu mejor amiga, a tu guardaespaldas y el no hizo nada al respecto ¿como lo meterías al reino como tu esposo? la gente pensaría de inmediato que Hades a tomado el Este y a colocado a uno de sus generales a tu lado para controlarte ¿que pensarían tus guerreros? que has decidido quedarte con el que casi los mata a todos ¿como harías crecer un reino así? sería un lugar lleno de rencores, de remordimientos, de traiciones, de desconfianza- dejó de moverse y miró a su diosa, quería ver que efecto tenían sus palabras, tratar de leer sus reacciones en su rostro -es por eso que creo que la vida junto a Garuda y el dirigir el Este no pueden ir de la mano, no deberían ir de la mano.-



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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Minerva el Mar Dic 18 2018, 01:39

Byron le avisó que se encontraban en los campos alrededor del territorio Tempest a lo que miró con atención los árboles como si pudiera ver las viejas casonas olvidadas de aquella familia que el mismo Byron había exiliado dejando vacía la ruta de escape que alguna vez perteneció a la familia más leal del Este.

Sin embargo, mientras la confesión seguía su curso pudo sentir un ansia asesina que la hizo levantarse de golpe de donde estaba y girar hacía su comandante, mirándolo fijamente con el ceño fruncido... Sabía reconocer las ansias asesinas y el estado de hyper alerta después de la batalla y aparición de Joshua la mantenían sensible a cualquier muestra de hostilidad.

Sin embargo, parece que fue su imaginación porque él siguió sentado, mirando al piso o quizás a sus manos hasta que fue su turno de tomar la palabra aunque Minerva ya permaneció de pie. Sabía que Lord Tempest más que nadie en el Este estaría decepcionada de ella... Molesto, triste, sorprendido... Habían estado juntos prácticamente desde que Athena naciera y siempre había sido su lado estricto, el que la mantenía con los pies en la tierra. Era como tener exactamente lo opuesto de Aleister.

Soportó la mirada de su caballero mientras se expresaba, dejando que se desahogara y dijera todo aquello. - No puedes juzgarme de ese modo por sentir alivio al saber que el capitán Cross estaba bien... Lo dices como si las personas del Este y mis caballeros no me importan cuando tú mejor que nadie sabe que no es así. No puedes decirme eso cuando di todo de mi para protegerlos... Los dos seguimos nuestros caminos sin ayudarnos y sin interferir el uno con el otro. - Apretó el pequeño puño, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Él en cambio se movía de un lado a otro mientras hablaba e incluso su mirada se paseó por el lugar hasta que se volvió a detener en ella. En cambio, Athena solo tenía ojos llenos de dolor y tristeza, dedicándole más una expresión de ruego que de niña regañada o arrepentida. Las palabras de Byron eran duras pero sinceras y sin duda ahora mismo ya no eran caballero y diosa, sino reina y consejero. Minerva tragó saliva pesadamente mientras sentía como sus piernas temblaban debajo del vestido no solo de nerviosismo sino también de cansancio y dolor.

- ¿Por qué... Por qué tienes que ser tan cruel? Podemos encontrar una solución que sea acorde a todos... Yo no sé que decisión haya tomado Kaien pero si decide venir al Este ¿Le voy a negar la entrada? Entiendo lo que dices pero para todo puedo encontrar solución. ¿Qué esperas entonces? ¿Que abandone a mi esposo y a mi hijo? ¿Que simplemente se vaya con el bebé o que lo pierda? ¿Eso tratas de decirme, Byron? Si decido ahora mismo quedarme con el reino ¿Qué vas a decirme entonces? - Arrugó más el entrecejo, ahora transformando su expresión en una de enojo - Nunca me dejaste salir, nunca me enseñaste lo que había del otro lado de las murallas del palacio... Y cuando decido hacer algo mio, cuando muestro lo que necesito entonces decides volverte cruel y quitarmelo. ¡No voy a deshacerme de mi bebé!

Se abrazó a sí misma y le dio la espalda para que no viera el tremendo puchero que estaba haciendo, conteniendo las lagrimas sin muchos resultados, mojando sus mejillas hasta su mentón, dejando que cayeran hasta el suelo, ennegreciendo suavemente la tierra. Su espalda comenzó a bajar y subir arritmicamente mientras lloraba, mordiéndose el labio inferior para no hacer más ruido más allá de la nariz. - Eres cruel... Hemos perdido tanto hoy...

Y como si Byron la hubiera invocado la paloma blanca de hace un momento llegó volando y se posó sobre la cabeza de Minerva. Se llamaba Celeris y era especial, sabia localizar a Minerva por su cosmos y de la misma forma a los caballeros y conocidos de la reina, por lo que era su paloma mensajera particular y obviamente el caballero dorado lo sabia. Tomó de las patas al ave y luego ésta despegó hasta posarse en una rama cercana, ululando.






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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Kaien Cross el Mar Dic 25 2018, 22:31

Era el único que podía hacer esto… y aun así a veces me arrepentía un poco de todo, si hubiese sabido que dolía tanto y tendría que sufrir el doble el peso de mis propias enfermedades, que dicho estaba podrían o deberían haberme matado hace rato de no ser porque era “inmortal”, no habría aceptado el trabajo de amar a otra persona como lo estaba haciendo ahora. Siempre me repetía que un día de estos mis decisiones terminarían haciéndome pagar con la muerte, ahora estaba seguro de que ese día estaba cada vez más cerquita que antes. Habíamos comenzado a caminar pero el dolor que mi cuerpo cargaba por las batallas de aquella noche, por el asma, por tener que traicionar a Garuda, hacían que tuviera que pedirle a mi hermano que nos detuviéramos – no me gusta esto de estar vivo… por amor sabes… no me siento tan genial como debería… y no me parece que sea algo como para sentirse orgulloso sabes, creo que me retracto, iré a pedir perdón… - dije en una de las tantas veces que nos detuvimos sin rumbo alguno adentrándonos más y más en la espesura de los bosques, estábamos a no sé cuántos kilómetros de la capital, ya no conocía esta parte de las tierras del Este.

- Ven dame eso… - dije a Asclepio tosiendo un poco cuando vi su cuello, tome el collar y colocándomelo de nuevo en el mío y como si parte del cosmos de ella estuviese allí, hizo que eso me reconfortara un poco aliviando el peso que comenzaba a sentir sobre mis hombros – mejor si se lo regreso yo no? – dije dándole una palmada en el brazo, aunque volví a caminar cerca de él por si tenía que sostenerme, era patético y no estaba siendo para nada cool. Era como si la vida prestada que me había dado Hades me hubiese sido arrancada y ahora esos años prestados me estuviesen consumiendo, solo esperaba poder aguantar esta noche al menos para verla una vez más. Al menos si la besaba… podría morir en paz si algo o alguien quisiese matarme.

Levante la vista cuando vi a Celeris sobrevolar sobre nosotros, sonreí de lado, ese ave era más inteligente de lo que creía, podía ir de mi a ella sin levantar sospechas y viceversa – muéstrame donde esta – silbe dándole entender al ave blanca que ya la había visto y que estaba dispuesto a seguirla, le hice un gesto a As para que me siguiera, por un demonio usar ahora mis habilidades era más doloroso de lo que creía, esperaba eso se pasara o que Asclepio pudiese hacer algo al respecto porque enserio recapacitaría en ir a pedirle perdón a Joshua por lo que había echo. No acelere el paso, podía seguir al ave de cualquier forma aunque no la viera directamente, tenía un poco de miedo de ahogarme en medio del camino, no quería que Asclepio usara su cosmos y revelara nuestra posición y yo no llevaba el medicamento conmigo, se había agotado hace un buen rato y no habia tenido tiempo de regresar por más, así que no iba a pasarme de listo ahora que era “mortal”.

- Lo siento… no te había contestado, estaba entretenido sufriendo – dije mientras caminaba junto a mi hermano – está claro que me encargue de ella antes de venir, yo nunca hago nada sin planear, siempre gano, siempre estoy adelantado mil pasos de los demás, me sorprende que no me conozcas, aunque creo que seguirás llevándote muchas sorpresas a partir de ahora que me tienes cerca – suspire mordiendo mi propia lengua – debería estar segura en Lemuria con gente de mi confianza que la acercara lo más posible al Este, de allí ir a buscarla descuida… te la debo – dije adelantándome a cualquier pendejada que fuese a hacerle sufrir de ahora al futuro, estar cerca mío siempre era doloroso, no importaba que tan inmortal o mortal fuera, no pertenecería jamás a ningún lugar, siempre vagando en el medio, esa era mi carga.

- Shhh – dije tomándolo del brazo arrastrándolo conmigo casi tirándome con él dentro de un arbusto justo cuando escuche la voz del Lord Comandante, como olvidarla si había sido el primero en darse cuenta realmente de lo que sentía por su reina y el primero en darme el consejo que dio pie a las decisiones que ahora me traían hasta aquí, confiando incluso en mi al punto de sacrificarse para que yo terminara con Hades y así había pasado, ahora mi rey… mi ex rey, ya no tenía soldados, ahora si estaba condenado de por vida, si me cruzaba con él estaba seguro que no duraría en matarme por haberlo traicionado por amor a la diosa que él quería destruir, tome de uno de los bolsillos de mi ropa el parche que cubriría el ojo dañado, no necesitaba preocupar a Mine más. Le pedí a As que no hablara, tenía que estar seguro si podía o no aparecer.

Pero cuando ella le dio la espalda para que no la viera llorar fui yo quien la vio derramar cada lagrima (sin contar que acababa de decir que estaba esperando bebés… si eso hizo que me bajara un poco la presión) y entonces como si lo que estuviese deteniéndome para no lastimarla más se rompiera haciéndome salir de las sombras de los árboles a su encuentro, mirándola a los ojos, levante una mano y Celeris se posó en el antebrazos con total confianza – yo también...amo a mi pequeña Minerva ¿crees que le arrancaría el corazón a mi hija? no seas estúpido... mi reina aun es joven...discutimos por rechazar las votaciones, comete errores, si yo gano ella pierde ¿puedes salvarla? ¿de todo esto? yo no puedo hacerlo, no puedo salvarla, solo protegerla ahí, en ese trono… eres muy fuerte...seguro estarás bien, ahora largo, ve a salvarla o matarla o lo que quieras decir que harás – repetí cada palabra de Byron como si salieran de nuevo de sus propios labios, mi cerebro era un laberinto sin salida que resguardaba con detalles cada cosa que en algún futuro necesitara para dañar a mis enemigos – es irónico no lo crees Celeris, que el Comandante pose su confianza en mí para proteger a su hija y ahora él mismo este arrancándole el corazón luego de que eh arrancado el mío para protegerla… si confiaste en mí en esa batalla, me sorprende que ahora no lo hagas, que quieras hacerla tomar una decisión que la hace llorar, que la destruye cuando sabes que yo puedo sufrir todo eso y más estando a su sombra, tu dijiste que podía funcionar, que podía salvarla… aquí estoy, dudabas? Yo siempre cumplo mis promesas amor – dije eso ultimo mirando a Minerva, dejando que Celeris volara y estirando mi mano a ella sonriéndole de lado – lección número… ya perdimos la cuenta no?? nunca dejes que alguien más te diga que hacer... - le dije sonriéndole, seguramente tendría sangre y tierra mugre por todos lados, pero eso no la asustaría, entonces tome el collar y se lo mostré – creo que esto… es tuyo, estoy aquí… para protegerte de cualquiera – mire a Byron como si estuviese dispuesto a terminar lo que mi hermano habia saboteado en mi batalla contra él, si llegaba a querer levantarse o decirle algo a Minerva que la hiciera seguir sufriendo lo iba a pagar.

- Y no exageres Tempest, no eh matado a nadie… siempre me encargue de que ninguno muriera o no te habías dado cuenta de ese detalle? Tal vez yo ya estaba más del lado del Este que del Oeste sin que te dieras cuenta – le sonreí de forma altanera, era imposible que no lo hiciera, era mejor que muchos en todo lo que hacía, era genial porfis! Que alguien me diera un premio o algo por todo lo bueno que estaba haciendo, quizás si habia estado a punto de cagarla unas cuantas veces por estar medio alterado pero igual siempre me salía con la mía, oh si tan solo supieran lo hermosamente oscuro que era y las cosas maravillosas que estaban por comenzar ahora – haremos que funcione… yo hare que funcione por ti y por… - no me salía la palabra "hijo" o "bebé" o lo que fuera que fuese ese engendro – por… cuando ibas a decírmelo!?!?!? Cuando nos cruzáramos?! – di un paso a ella y entonces la abrace con fuerza, no iba a esperar que ella se acercara, la tome entre mis brazos respirando el perfume de su cabello – no tienes que decirle a nadie de lo nuestro sino quieres, estaré a tu lado, cambiare mi apariencia, mi forma de ser delante de los demás, usare una máscara como tu guardaespaldas… no importa lo que sea que deba hacer – por ahora no te soltare, pensé para mis adentros sonriendo tranquilo, porque por fin todo comenzaba a salir bien para mí y para ella… para nosotros, puse el collar de compromiso alrededor de su cuello y bese su frente – siento no poder devolverte… lo otro… fue culpa de él – dije señalando a As.




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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Asclepio Karpusi el Jue Dic 27 2018, 21:09

Sabía a ciencia cierta que cuando todo eso terminara y se sintiera seguro y a salvo, caería inconsciente como por un mes completo, por el esfuerzo físico que NUNCA hacía, no de esa magnitud al menos, por lo que había hecho antes con su cosmo que NUNCA usaba y por el estrés mental al que estaba siendo expuesto que NUNCA era tan grande como ahora. . . Pero en esos momentos, además de todo, su hermano lo necesitaba y con más razón no podía desfallecer ahora. Mal que bien, lo había salvado de Hades, lo menos que podía hacer era soportar y llevarlo a donde estaba Minerva.

-Pues tendrás que acostumbrarte... Y tener mucho más cuidado de ahora en adelante... O lo que hiciste no habrá servio de mucho ejeje.

Bromeando con él, mientras lo dejaba descansar una vez más. Aunque se escuchara así, no lo estaba regañando ni mucho menos, a pesar de que pareciera que si. Realmente Asclepio estaba muy orgulloso de lo que Kai había hecho, porque hizo algo que le dictaba su corazón. . . O bueno, su cabeza... O como fuera. Algo que verdaderamente él quería hacer. No Minerva, no Hades, no su madre, ni él, ni nadie. Fue la decisión de Kai, que aunque ahora se estuviera "arrepintiendo" de ella, era suya y de nadie más... Y para bien o para mal, ahora tendría que vivir con las consecuencias de esa decisión.

Que para Asclepio, no eran tan malas. Si, ya tenía de enemigo al mismo rey del Oeste y a sus antiguos compañeros que seguro querrán matarlo y no tendrá un camino fácil en el Este porque dudaba que los Santos de Oro confiaran tan fácil en él pero... Tendría a Minerva a su lado. A fin de cuentas, lo había hecho por ella, por absolutamente nadie más. El mundo se podía destruir, y aún así Kai, había hecho esa locura por aquella niña, que sin duda necesita todo el apoyo de las personas a su alrededor en estos momentos. Y su hermano, tan convencido estaba de lo que había hecho, que le pidió aquel pendiente que la pequeña le había confiado al castaño y gracias a quién sabe qué dios, había sobrevivido en su cuello. Le sonrió y asintió a su pregunta. A fin de cuentas, el pendiente era de ella... Bueno, suponía de Kai, pero que se lo había dado entonces si, no había persona más indicada para devolvérselo que el menor.

Continuó caminando y ayudando a su hermano cuando vio aquella pequeña ave. Pensó seriamente en darle su báculo al menor, que en verdad estaba por demás sorprendido de no haberlo perdido después de tanto, pero no lo hizo, y por la simple y sencilla razón que si lo hacía, Asclepio se caería. Ya era tan parte de él que no se daba cuenta ni cuando lo llevaba y era como su "punto de equilibrio," si se lo quitaban, seguro no "despegaría" del suelo; entonces mejor ser él el bastón de su hermano.

-No sé... si traerla al Este sea buena idea.

Le dijo, ciertamente aliviado de que su madre estuviera fuera de peligro, con una sonrisa en el rostro. Pero, a pesar de que hubieran pasado tantos años, Asclepio aún tenía miedo de que alguien pudiera reconocerla, recordar aquel día y armar un alboroto por que ella "debió morir esa vez" y no lo hizo, por lo que su -a veces, torpe -hijo había hecho. Pero en fin, con todo lo que había pasado, tardarían algo de tiempo en siquiera pensar qué hacer con ella, y mientras estuviera bien y a salvo, suponía que en Lemuria era un buen lugar para ella.

Después de un rato, llegaron a donde estaban la pequeña diosa y el Lord Comandante, que ciertamente estaba siendo muy duro y estricto con ella. Aún no entendía que seguir las reglas al 100% tampoco era nada bueno ni deseable, porque justamente, se pasaba uno al otro lado y se llegaba a ser cruel, como lo estaba siendo. De un momento a otro, Kai salió de su escondite y fue con ella, a abrazarla... Aunque se sorprendió de que no se desmayara al saber que sería padre. Eso sin duda puso muy feliz a Asclepio, pero también lo preocupó. Minerva aún era una niña de 13 años, su cuerpo todavía no estaba preparado tal cual para todos esos cambios, pero por supuesto pondría todo su esfuerzo y talento para que en nueve meses pudieran tener a su bebé en sus brazos.

-A no, no me culpes; no soy enteramente responsable de eso! Si tu compartieras tus planes, tal vez no hubiera pasado nada! -Ahora si, "regañando" a su hermano, saliendo de donde estaba. Sabía que aún tenían que aclarar ese asunto, pero, suponía que a fin de cuentas, entendía que si había hecho esa medida desesperada, era para ayudarlo. -¿Cómo estás Minerva? ¿Cómo... Están todos?

Mirándola con una sonrisa, y luego al Lord Comandante; esa pregunta fue para ambos... Y aunque sabía no debía ser así, al preguntar eso, lejos de importarle realmente cómo estaban todos en el palacio, que si le importaban; Asclepio verdaderamente estaba preguntando por una persona en particular.




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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Byron Tempest el Dom Dic 30 2018, 04:12

Minerva reaccionó a su instinto asesino, al menos de esa forma no estaría totalmente indefensa, al final un poco de su entrenamiento se grabó en el instinto de la joven diosa, era una lástima que las otras lecciones no penetraran tan fácil, después de todo era una niña, no podía negar su falta de experiencia, no solo eso, era demasiado bondadosa para su propio bien al igual que confiada -Eso es efectivamente el problema, si hubieras interferido con el ahora mismo tendrías la victoria y no estaríamos aquí a kilómetros del castillo y no, nada debería pasar a tu bebé.-

Sintió como el pesar y el dolor se alejaban de su interior y la ira lo llenó desde el corazón hasta la parte mas alejada de su cuerpo, sus músculos se tensaron y su mandíbula se crispó cuando comenzó a recriminarle -¡Es por eso que no lo permití! ¡¿No te das cuenta?! ¡tienes 13 años por el amor de Zeus! ¡no deberías estar embarazada! ¡no deberías andar corriendo por ahí en las noches con el general de tu enemigo! ¡¿de verdad crees que lo que hice estaba mal?!- pero su explosión se frenó antes de terminar de hablar y sus ojos se abrieron de par en par, sus pupilas se dirigieron en la dirección que Kaien se acercaba, era la maldita ave, lo había guiado hasta ahí, no había otra forma de que llegara hasta ese lugar, esa peste era inconfundible, lo podría oler a kilómetros, todo el fuego que había dentro del comandante se apagó dejando una ira muy tangible pero fría.

No hubo una reacción de sorpresa cuando Kaien comenzó a hablar, parafraseando lo que hablaron el campo de batalla no hace mas de unas horas, cada sílaba llena de ese enfermizo orgullo y recubierta en malas intenciones, no se dignó a dedicarle una mirada cuando contestó
-blandes mis palabras como una daga en mi contra, bañada en el veneno de tu manipulación ¿ya te cansaste de jugar y vienes por el premio mayor?-

Su mirada se posó en Minerva, sin duda era el momento de la verdad y el espectro no le daría el tiempo de meter algo de sensatez en la diosa, ahora que estaba aquí, las palabras de su consejero caerían en un saco roto, sus ojos no dejaron de ver a la niña aun cuando se dirigía a ese hombre -En ese momento podía funcionar, aun estabas a tiempo de tomar tu decisión y lo hiciste, continuar llevando destrucción al lugar al que tu "amada"- esto último tuvo un tono burlón -llamaba hogar, a la gente que ella consideraba importantes- un pequeño tic apareció en su ojo izquierdo cuando le dijo a la diosa su pseudo lección.

-Es algo normal en un espectro el concentrarse en la muerte e ignorar todos los detalles de la vida, no terminaste con nadie pero las heridas no sanan tan fácilmente, supongo que para quienes habitan el inframundo detalles tan banales son irrelevantes- la mirada fría de Byron aun continuaba ejerciendo su peso en la pequeña diosa incluso cuando con un "haremos que funcione" desestimó todo lo que el comandante había tratado de exponer a su reina pasando al tema de su hijo.

-Mi reina, la familia Tempest fue de las mas ricas, prósperas y prestigiosas de todo el Este y fue por la justicia que destruí a mi familia con mis propias manos, esperaba esa anécdota le enseñara una lección importante- cerró los ojos un momento mientras llamaba a la voluntad de su interior para dar el siguiente paso, como lo hizo en ese momento hace mas de una década con sus padres -pero veo que las lecciones de su esposo son mejores que las mías.-

Las piezas rotas de la armadura de Libra que aun cubrían el cuerpo del comandante se separaron formando en medio de todos una balanza dorada con las 12 armas de libra, 6 en cada lado en perfecto balance, representante del credo de Byron -Mi amada armadura...vuela lejos, no vuelvas hasta que la justicia regrese al Este- cumpliendo sus deseos la armadura se alejó como una estrella fugaz hacia el firmamento, la mirada del otrora santo se posó por primera vez en el juez de Garuda -no soy lo suficientemente fuerte para enfrentarte ahora, eso ya me quedó claro, pero me aseguraré de regresar al Este al camino correcto aun cuando el precio sea mi honor.-

Con sus ojos llenos de determinación le dedicó una mirada de despedida a su alumna, a su diosa, su hija y mas rápido de lo que llega un pensamiento el guerrero sin reino desapareció dejando solamente una estela de polvo levantada por el viento que atestiguaba su movimiento que bien habría podido ser hace horas considerando la distancia que había avanzado en lo que tarda un parpadeo.



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Re: Llegada a las tierras Tempestuosas

Mensaje por Minerva el Sáb Ene 05 2019, 22:28

Soundtrack:

Byron, como usualmente, expresaba todo lo que sentía con rabia y con enojo... La niña seguía de espaldas, y se abrazó a sí misma mientras le decía que se suponía que no debía estar embrazada lo que provocó que sus lagrimas brotaran aún más a pesar de que intentaba que no fuera así, como si ella no supiera ya la situación en la que se encontraba. No quería que la viera llorar aunque probablemente él la habría visto más que nadie en toda su vida. Pero presentía que aunque fuera una dura roca de sentimientos él no dejaría de verla como una chiquilla.

¿Tan detestable era un acontecimiento que debería hacer feliz a las personas? Él era la segunda persona en saberlo y hasta el momento lo único que había traído era dolor... No esperaba menos, sabiendo las condiciones en las que se estaba desarrollando todo. Pero entonces Kaien apareció junto con Asclepio. Lo primero que hizo Minerva fue abrir grandes los ojos... Celeris lo había encontrado pero tampoco esperaba que los fueran a encontrar así, discutiendo.

Se limpió las lágrimas con el dorso de ambas manos mientras los dos comenzaban a discutir. Al parecer, en su pelea previa el comandante había hablado con Garuda y había dicho algunas cosas que provocaron que la reina nívea volteara a ver al dorado... "Yo también amo a mi pequeña Minerva". ¿La amaba? Habían pasado muchos años y la única vez que le había llamado por su nombre había sido ahora, para ser duro y cruel. Kaien se acercó y le entregó su pendiente de bodas.

- Basta... - Susurró mientras apretaba con sus manillas delgadas lo que se le había entregado. Sin embargo, los dos seguían discutiendo, cortando el aire entre los dos con palabras tan frías como severas... No tenían piedad uno con el otro y todo el sacrificio que hubo de por medio se escurría entre los dedos de la reina como si fuese pintura deslavada. - ¡Basta...!

Pero la voz que salía de sus labios se escuchaba entre cortada, como si una daga ponzoñosa hubiese cortado su garganta de un lado a otro. Una revelación de amor, aunque fuese indirecta, hacía mella en el corazón que tenía y la cercanía de Kaien no lograba calmar la pena que consumía todo su pequeño cuerpo desde que la batalla comenzara... Ojalá pudiera arrancarse el corazón como hiciese el capitán para encerrarlo lejos.

Levantó los ojos para encontrarlos con Byron, quien la miraba insistentemente pero no con cariño, ni siquiera decepción sino con firmeza y molestia... Todo el calor que el cuerpo de Athena pudiera tener se desvaneció en ese momento y lo único que pudo hacer fue sostener su mirada, escuchando aquello acerca de su familia, a quien exilió y abandono para sobre poner "su deber". - Tu... Nunca supiste amar... - Fue lo único que le dijo... Antes de que se girara para darles la espalda e irse. Ese hombre estaba molesto por como decidió ignorarlo... Por su deber y orgullo, y no por lo que había perdido, demostrándolo en una amenaza velada que le acompañó allá donde el viento le siguió, dejando sellada una armadura que representaba la justicia.

De pronto fue abrazada por Kaien, quien la regresó a la realidad, de aquél estado en el que todas sus extremidades se habían vuelto tan frías como su corazón estaba ahora. Le colocó el collar después de besarle la frente pero escuchaba sus palabras como si la diosa estuviera sumergida en un lago y él y Asclepio estuvieran en la superficie. Intentó mirarlo pero no alcanzaba a distinguir bien su rostro anguloso y piel pálida. Sonrió suavemente mientras extendía los dedos fríos hasta rodear su rostro, mirándole desde abajo. - Lo lamento... No haberlo dicho antes.

Miró al Gran Maestre mientras bajaba las manos. - Estoy... Bien. No creo que los demás estén tan bien... Debemos regresar y ayudar en lo más posible. La presencia de Hades... Se ha desvanecido del Este. Es seguro volver - Tomó con fuerza la mano de Kaien, o eso creyó, porque apenas si pudo colar los dedillos entre los ajenos. Después le preguntaría acerca de lo que no le regresó pero... Si había sido por eso que Asclepio había conseguido que viniera al Este, entonces, había valido la pena.

Se estiró al Gran Maestre y tomó también una de sus manos, mientras una luz los rodeaba para volver al Santuario.

If you could see me now
I wonder what you would think
Me, living without you






Sosténme como si nunca perdieras la paciencia
Dime que me amas más de lo que me odias todo el tiempo
Y que aún eres mio.


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