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Water

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Re: Water

Mensaje por Damian el Vie Sep 28 2018, 00:06

—¡Silencio! —Dijo un hombre delante de la enana y la figura de gran altura, este era calvó, delgado, de cuarenta años de edad aproximadamente. Hablaba con fluidez y con la cortesía de tratar a muchos clientes con esmero. Guiaba a la enana y la monstruosidad de tras de ellos—. En fila pequeñas y considérense honradas su excelencia se digna posar los ojos sobre ustedes insignificantes.

Entonces la obligaron a todas a desvestirse. Un cielo de gloria excelsa de piel oscura, senos jóvenes y de vello púbico abundante, cada una era delgada, exótica y de fragancia desesperante. Los guardias las miraban con anhelo de poder poseerlas a todas. Pero en especial aquella del tatuaje de carpa en su espalda. Miraban a las damas una tras otra, pero cuando llegaron a Pequeña Carpa la mirada de la figura alta se quedó fijamente en el cuerpo de la joven.

—¿Puede la dama Hung señalarme a mi prometida? —Dijo la figura de gran altura en un tono de voz gutural y de fino acento—. Ansió verla…
—Se mi señor se encuentra en este grupo de la chica que te dije. —Dijo Hung en un tono de voz chillona y horripilante—. Las aprecio mejor asi desnudas, me gusta que se vean así frágiles ¿No es lo propio de las hembras en venta?

Entonces Pequeña Carpa agachó la cabeza para evitar la mirada que le fulminaba el alma cuando el enmascarado la miraba.

—Exceptuando esta —Lady Hung colocó el mango de una daga, puesta de bajo del mentón de Pequeña Carpa y la obligó a levantar la mirada. Tanto el hombre calvo elocuente, la enana y la figura embozada analizaban todo de ella.

Entonces el ser de altura considerable, sacó de su telares lo que parecían ser sus manos, aunque por las descripción preferiría nombrarlas como garras, gigantes y azuladas en una carne blanca como la nieve y hedionda que fueron a posarse sobre los hombros desnudos de pequeña carpa.

—En efecto… —Dijo la figura de altura considerable, Pequeña Capar le llegaba en altura un poco más de la cintura—. Dmmmm…. Piel suave… carne firme…. Una buena osamenta. Lady Hung, ¡es perfecta! Mi niña pese a tu mal olor de suciedad… ¡considérate a partir de ahora salvada de tu mediocre destino, eres mi prometida, mi hermosa. Pero de momento… metete en esa tinaja y no preguntes nada aborrezco las preguntas, sabes que no deseo que te hagan ningún mal. Vamos ¡ve!

Entonces soltándola, con un ademan llamó a algunos hombres que entre cuatro traían a sus hombros dos varas de bambú aun verde que amarradas cargaban con el peso de una gran tinaja negra brillante con un extraño símbolo en forma rombo, parecía una serpiente. Entonces aquellos hombres tomaron a pequeña carpa y la depositaron dentro de aquel gran recipiente, y colocaron encima una tapa de madera con cuatro orificios para permitir la reparación. Y se la llevaron de allí.

Una de la sirvientes ya muerta en un extraño accidente alcanzó a contar en un pequeña relató lo que allí ocurrió al salir la tinaja negra del recinto. Dijo que la figura alta había robado una espada de los guardias y les ordeno salir a todos para conversar con todos ellas, ella sin embargo se encontraba escondida en uno de los cobertizos del segundo piso y veía por una puerta entrecerrada lo que allí ocurría. Todos se alejaron haciendo reverencia a la figura de gran altura y tras aquello cerraron las puertas.

El gran señor comenzó a proferir palabras que la mucama no recordaba con excelente memoria, preguntaba que quiera era la más hermosa y todas comenzaron a gritar, mientras aquel hombre las cortaba en dos, cuellos, piernas y demás.

Era una lluvia de sangre lo que se vivía allí. Todas las asesino, hasta la última de ellas. Y posterior a eso se quitó la máscara, era tan horrible que la mucama no quiso seguir mirando. Tras aquello se escondió sin hacer el menor ruido posible. La barcaza arribaba silenciosa entre la poca corriente de aquel puerto, la sombra en las aguas del oscuro mar de las Cien Serpientes se veía…


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Re: Water

Mensaje por Damian el Vie Sep 28 2018, 00:07

…Lánguida y esbelta, silenciosa y humilde ante los gigantescos barcos en aquel muelle. Dos grandes faros se alzaban en las tinieblas de la noche iluminando al viajero que se acercaba a sus comercios, llenos de placeres y encantos, libertinajes y excelsos deseos. La pequeña velera se guiaba por un pez de luz fluorescente que nadaba entre aguas hasta que de un momento a otro su luz parecía intensificarse más. El monje en la popa del velero guiaba al pequeño Larva que manejaba en el timonel por donde iba el pez.

A lo lejos la isla se veía como la joroba de una gigantesca ballena, con cientos y millares de casas, edificios de varios pisos y aunque tarde en la noche se veía aún vida despierta. Desde lejos se escuchaba la música y la luna rompía con su encanto en la cúspide del pico que tenía aquel lugar. Redonda en su cenit. Todos dentro del velero aun descansaban de la cena que había hecho Larva. Pero Kong apenas vió las luces a la vista se levantó debidamente ataviado con sus armas y corazas. Dentro de su máscara sus ojos endemoniados buscaban su venganza y la sentían cerca. Lucian sorprendido miraba de reojo aquella silueta a contra luz de su compañero.

— ¡El puerto de la cien serpientes! —Dijo Larva sacándose aun de los dientes los restos de comida—. No sé porque lo llaman así… No hay serpientes en estas aguas. Pescaba aquí antes de ir al albergue después de que mis padres…
—Las serpientes no son siempre lo que uno cree —Dijo Lucian sentado mientras bebía algo de una bota de cuero que cargaba al cinto antes de que el niño recordara algo que no debía—. Larva… ¿Ya has estado aquí? Es una ciudad isleña muy bonita ¿Sabrás guiarnos por sus calles?
— ¿Quién? —Dijo el pequeño respondiendo en su incredulidad mientras maniobraba el timón en popa—. ¿Yo? Lo siento amo Lucian, nunca he puesto un pie en esta ciudad… yo era demasiado joven para eso… Pequeña Carpa me lo tenía prohibido. Yo me quedaba guardando las redes de pesca en una pequeña casa a la orilla de la playa.
—Y la chiquilla tenía razón —Contestó el santo monje—. He oído hablar de esta ciudad, tiene mala reputación sobre todo de noche, se dice que ciertos barrios tienen mala fama y que en las tabernas abundan los piratas.
—Mejor así, Monje —Dijo Lucian—. En medio de tal pandilla de degenerados deberías pasar inadvertido. En cuanto a ti gigante, espero sepas permanecer tranquilo por esta vez.
—Mi cólera ruge como la tormenta antes de estallar —respondió el gigante Kong bajo la máscara roja de demonio—. Todavía puedo contenerla, pero no pidas al rayo que no golpee cuando es necesario.

Pronto la barcaza comenzó a internarse en la ciudad, llena de puentes, de casinos de dados, burdeles y estancias para pasar la noche y algo más. Poseía calles de agua, por donde las canoas y embarcaciones pequeñas podían transitar. Y desde las profundidades el pequeño amigo fluorescente acrecentaba más y más su luz.

—Aja… —Dijo el monje empedernido quien fijaba su mirada en el animal bajo el agua—. Parece que nuestro pequeño guía se altera está acelerando su nado miren su resplandor se intensifica debemos estar cerca es mejor no perderle de vista.

A las orillas pescadores dormían en enramadas improvisadas y alguno que otro borracho le servía el trago a su amigo. Circularon por caños y balurdos mercados de pesca malolientes hasta llegar a la zona más prestigiosa de aquella isla, donde grandes edificios de maderas con cientos de techos se erguían con luces rojas y colores, casa de apuestas y restaurantes carísimos para gente con dinero, aunque lo de menos era la pinta que traías, siempre y cuando sustentaras tu atrocidad a la moda con tus bolsillos llenos de dracmas hasta que las prostitutas se saciaran.

—El loto rojo —Dijo Kong al ver un edificio de luces rojas y faroles hermosos erguirse ante los ojos de los visitantes, en cuya entrada amplia había una escalera rodeada de dos temibles leones de barro negro—. El garito más peligroso de las Cien Serpientes, se dice que allí puedes perder algo más que la dignidad.

—Pues allí es a donde nos conduce el pez —Dijo Lucian levantándose de su puesto y acomodando su espada a la espalda—. Y no creo que sea para echar una simple partida de dados.


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Re: Water

Mensaje por Damian el Vie Sep 28 2018, 00:08

El pez entonces se sumergió en el agua, perdiéndose de la vista de los cazadores. Luego todos saltaron a tierra o a madera. Aunque aquello era una isla, su ciudad se extendía hasta adentrarse en las aguas. Puentes y escaleras. Al estar frente al edificio. Un par de montañas custodiaban la puerta. Hombres descomunales armados con lanzas. Sin embargo aquella noche estaba muy concurrida y ellos no impedían el acceso y la salida a nadie, solo estaban allí para brindar seguridad a los juegos de azar y lujuriosas fantasías que adentro se ejecutaban.

Desde adentro, pasando la puerta una caravana de mercenarios custodiaba una carroza que era cargada por varios hombres y atrás de esta, un gigante de piel oscura cargaba a cuestas un inmensa tinaja negra con un enorme símbolo en forma de rombo pintando. Al lado una extraña enana de piel blanca y un señor calvo que hablaba a alguien a dentro de aquella carroza. Kong no dudo en mirar con detenimiento aquello cuando pasaron por el lado al subir las escaleras de la entrada. Sentía que algo le llamaba la atención mas no sabía que era. Los demás siguieron de largo para pretender entrar al garito. Sin embargo el gigante con la máscara roja de demonio, no evito escuchar aquello que le decían al señor dentro de la carroza.

—Espero tenerle devuelta su excelencia —Decía el hombre calvo—. Me alegra que haya disfrutado de su estancia aquí. Es siempre un placer recibirle en mi modesta morada. Pero ¿Puedo recomendarle que embarque rápido? Los adivinos anuncian una mar de lo más peligrosa en los días por venir, podrían quedar atrapados por la tempestad.
Kong parecía reconocer a aquellos hombres que cargaban al señor. Pero se vio interrumpido.

—Deprisa grandote, entremos pues se nos hace tarde —Expresó Lucian quedándose rezagado.
—Discúlpeme maestro —El gigante de la máscara roja volvió en sí y siguió los pasos del grupo hasta adentro del establecimiento sin saber que dentro de la tinaja negra iba Pequeña Carpa.

—Alto ahí —Dijo uno de los guardias del Loto Rojo, era alto fornido, moreno. Una descomunal masa de músculos que portaba una lanza. Su barba cerrada y su barriga tan ancha eran intimidantes. Escupió a un lado y miró a los visitantes—. ¿A dónde van? Un espadachín tuerto, un monje, un niño y un…. En fin ¡Esto no es un templo, ni el patio de la escuela! Nosotros tenemos condiciones y ustedes no pueden pasar.

—Comprendo —Dijo Lucian cruzándose de brazos mientras entrecerraba su ojo sano—. Pero debo decirles que este niño es mi escudero y cargaba mi espada, nunca me separo ni del uno ni de la otra—. Lucian entregó el arma a Larva en su vaina para que la cargara—. En cuanto al monje… es verdad que es un borracho empedernido al que los espíritus ni le hacen caso. Pero… me trae suerte —Y sacando un cofre dentro de sus vestidos sentenció—. ¿Sus condiciones son las de impedir que un cazador y sus acompañantes vengan a gastar aquí una pequeña fortuna como esta?
Los guardias se miraron el uno al otro dudando de la situación. Sin más, los dejaron pasar revelando algunas reglas.

—Bueno, está bien. —Dijo el mismo guardia escupiendo a un lado de nuevo—. Esta noche cerraremos los ojos. Este es un establecimiento respetable y lujoso amigo —Por ultimo miró Kong y a su arma, acto seguido lo señalo—. ¡Tú! el enmascarado. Deja tu arma en la entrada.

Una vez adentro la tonalidad del rojo se lograba gracias a faroles rojos que repartían la luz escarlata entre salas y mesas, en donde se jugaban diferentes juegos de azar y apuestas. El guerrero enmascarado al entrar dejo su arma. Por todos lados camareras vendían licor y vino entre otra clase de brebajes y pócimas extrañas. Mujerzuelas se depositaban sin vaivén en el pecho de gordos adinerados que tenían grandes cantidades de bienes a los que apostar. Allí no valía si eras feo, valía si eras rico. Una gran osamenta de un extraño monstruo marino colgaba del techo como adornando el recinto.

—Por los dioses —Dijo el monje aferrándose a sus pertenencias y a su bastón—. En efecto el establecimiento está muy concurrido no será fácil encontrar una mesa libre.


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Re: Water

Mensaje por Damian el Jue Oct 11 2018, 23:08

Había gente rica, piratas, mercaderes y mercenarios, hombres de negocios lúgubres acompañados de jóvenes hermosos y delicados, o pequeñas damitas, dependiendo el gusto. Todos atiborrados con trajes caros acompañados, ajustados telares de noche y joyas de más de mil dracmas con piedras preciosas. Aquel local era para seres de un estatus diferente al pescador o al campesino. La moral y las inhibiciones se dejaban en la puerta. En una de las muchas esquinas había un hombre solo en una mesa sin compañía alguna. Alguien viejo, de canas y de manos flacas. El monje pensó que debía tener compañía.

—Esa me parece apropiada —Dijo el monje avisándole a todos—. Miren ese hombre esta solo… le hace falta compañía es evidente.

Todos sonrieron y así lo hicieron. Al cabo de un rato los dados rojos marcaban la mala suerte del tuerto. Aquel viejo era hábil, parecía controlar el movimiento de los dados en su risa le faltaban los dientes se mostraba ante la baja astucia de Lucian por querer ganar una partida. Con razón estaba solo. Nadie se atrevía a querer jugar con él.

—Es un jugador profesional —Susurró Lucian al oído del monje quien estaba a su lado riéndose de todo aquello—. No pudiste escoger peor mesa. Y eso que dije en la entrada que me dabas suerte. Te aconsejo que invoques algo de suerte. Ahora es tu turno.
— ¿Yo? —Se sorprendió aquel monje mientras era arrastrado hasta el puesto del jugador—. Pero no tengo facultades para eso. Además mi orden me prohíbe hacer trampa. Perdiste la cabeza Lucian.
Mientras tanto el hombre frente a ellos carcajeaba hasta decir no más e invitaba a otra partida.
— ¿Otra partida amigo?
—No —Respondió en espadachín tomando el arma de las manos de Larva—. Gracias. Mi amigo el monje me suplirá en este nuevo reto. Sin duda es usted un gran jugador —Posteriormente miro a Kong— Grandulón este juego me ha entumecido las manos. Podríamos recorrer un poco las instalaciones y beber algo. Dejemos al monje aquí y a Larva, ellos defenderán nuestro capital.

El monje en aquel momento tomó de su licor un sorbo grande mientras Lucian y Kong los dejaban a merced de aquel jugador. Lucian al salir acompañado por Kong no era atendido por las miradas de los congregantes pasaba desapercibido. Sin embargo el gigante de tras de él no, un hombre con una máscara roja de demonio de cuya cabeza se desprendía una melena blanca caminaba por el lugar levantando mormullos indecibles por la música y miradas de desconfianza y duda. Había entre ellos quienes le reconocían. Sabían quien era y se preguntaban ¿Cómo había sobrevivido? ¿Cómo había escapado?

Por otra parte Lucian se internó en cierta zona dispuesta solo para personal autorizado lejos del bullicio de la gente y el jolgorio. Lo que genero desazón en dos guardias que custodiaban la zona.

—No ven el letrero —Dijo uno de los dos guardias—.Esta es zona prohibida para ti… Les voy a enseñar a leer las letras a ¡tonfazos!

De un momento a otro la masa circular del puño de Kong se estrellaba en la nariz del atrevido. Y la espada aun envainada de Lucian golpeaba el cuello justo en la manzana de Adán del otro dejándole inconsciente al instante. Gracias a ello se escabulleron a aquella zona.

—Apresurémonos —Dijo Lucian—. Visitemos la dichosa zona prohibida. Luego volveremos a pasar por aquí para recibir una segunda lección de lectura. Si para entonces nuestro profesor no se ha recuperado. Visitaremos varias partes. He visto al entrar que este palacio del juego tiene cuatro pisos. Separémonos. Ve por la derecha yo iré a la izquierda.

Y mientras el monje perdía ante el profesional del juego. Lucian y Kong recorría las instancias superiores sin encontrar nada más que oficinas, guardias a los que noquear, y cuartos íntimos donde se ofrecían diferentes tipos de juegos sexuales, fantasías y cosas difíciles de imaginar. Hasta que regresaron al mismo lugar. Negando con la mirada ambos se encontraron, como señal de que aquello era causa perdida y que el pez y el espíritu de aquella sirena quizás se había equivocado.


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Re: Water

Mensaje por Damian el Jue Oct 11 2018, 23:09

Hasta que una espesa corriente de aire frío se colaba hasta los pies de Lucian y su compañero. Una tapicería con un gigantesco dragón esculpido, una cortina que estaba sorprendentemente humedecida por un líquido rojo con olor a la sarna.

—Vaya, vaya… —Dijo Lucian—. Una abertura. Hum… más bien un húmedo pasaje secreto, me intriga mucho más que los otros pisos superiores ¿Qué opinas grandulón?

Una escalera con líquido sanguinolento, que conducían a la parte baja del edificio. Los dos guerreros siguieron los pasos mientras el monje del otro lado de la edificación ya perdía las últimas monedas del cofre y empezaba a apostar los anzuelos de Larva. Sin embargo este último amigo, veía como grupos de guardias salían disparados con sus manos en los pomos de sus armas a los pisos inferiores.

Al parecer quizás les habían descubierto. Y aquello no era bueno. Sin embargo del otro lado Kong y Lucian habían llegado al cuarto más elegante de la estancia. Aquel lugar era una inmensa sala llena de candelabros y faroles con figuras de telares de diversos colores, haciendo que se reflejaran en las paredes corredizas y muros de madera con pasillos en un segundo piso, grandes monstruos al asecho de los allí presentes. Al final de la sala un enorme escudo ocupaba las alturas de aquella pared, en el bajo relieve de aquella emblemática figura, una carabela coronada.

Pero más raro era el olor a la sangre fresca impregnada en cada palmo de aquel piso, el cual limpiaban varios sirvientes frenéticamente y con esmero, quienes quitaban la sangre de las baldosas, y en el fondo grandes tinajas llenas de piernas y brazos. Hasta que Lucian vio la cabeza descuartizada de una mujer en el suelo aun con los ojos abiertos como vislumbrando el ultimo asombro de morir de manera repentina y horrorosa.

— ¿Pero qué significa toda esta mierda? —Dijo Lucian a los sirvientes que asombrados miraron a aquellos hombres—. ¡Hablen!
—Es una sala de despiece de cerdos mi señor —Dijo uno de los ancianos que limpiaba.

— ¿Desde cuándo los cerdos se parecen a los humanos? —Preguntó sentenciando Lucian al señalar la cabeza de la chica descuartizada.

Rápidamente Kong busco en las tinajas derramándolos por completo. Las partes humanas de las chicas del albergue estaban por todos lados pero más que buscara no encontraba aquel tatuaje que identificara a Pequeña Carpa.

—Pequeña Carpa no está aquí —Dijo el guerrero enmascarado.
— ¿A dónde se llevaron a la chica de la carpa en la espalda viejo puerco?—. Tomó al viejo por el cuello levantándolo en velo—. Tienes tres soplos para decirme a donde se la han llevado.
—Preguntas demasiado tuerto —Respondió una voz de tras de ellos, un grandulón con el rostro golpeado que esgrimía una espada en la mano junto a una docena de guardias dispuestos a matar a Lucian y Kong.
— ¡Mátenlos! —Sentencio el viejo calvo de mirada diplomática, quien era el legítimo dueño del Loto Rojo—. ¡Y arrójenlos a los cocodrilos!

—Pierdes el tiempo cazador —Dijo el señor del Loto Rojo, ese mismo que había atendido al monstruo que mato a todas aquellas damas de compañía del albergue—. Tu pelea es con los demonios, asesinos y espíritus, no con los mortales, sin embargo el anciano que violentas no sabe nada de lo que aquí paso, y aunque lo supiese no te lo dirá. Yo le doy mucho más miedo que tú. Y puesto que tú y tu extraño compañero se interesan tanto por esas tinajas voy a tener el gusto de mostrarlas de cerca. ¡Todos! ¡Ocúpense de ellos! ¡Y acaben con los otros! ¡No dejen rastro alguno!

Entonces de un momento a otro y con un ademan de su mano el señor del Loto Rojo arrojo sobre los guerreros su inmensa corte de guardias quienes como perros ambiciosos por la carne se arrojaban con un hambre tenaz de querer cortar los cuerpos ante ellos presentes. Cada uno de ellos desenfundo rápidamente mientras corrían por todos los flancos a condenar a sus posibles víctimas a la muerte. La sonrisa del anfitrión se perfilo en su rostro viejo mientras su calva brillaba a la luz de los candelabros.


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Re: Water

Mensaje por Damian el Lun Nov 19 2018, 12:18

—¡Y tú la máscara! —Dijo uno de los guardias que se abalanzaban contra ellos—. ¡Vas a pagar caro lo que has hecho! ¡Nuestras espadas claman venganza por los compañeros que mataste! No sé cómo conseguiste sobrevivir ante anoche pero ten la seguridad de que esta vez no te daremos ¡ninguna posibilidad!
—Veo que ya se conocen —Respondió Lucian—. Saben que cometen un error muy grande al exigir reparación a mi amigo ¡Kong! ¡Te concedo el honor!

Los dos guerreros no se inmutaron ante la masa que se avecinaba sobre ellos. Lucían desenfundo su espada, entrecerrando el cejo y preparándose para lo por venir. Mientras que el gigantesco Kong no tenía otra arma que sus manos, pero agarrando uno de aquellas tinajas vacías, la tomó por las cuerdas y tomando la iniciativa la reventó sobre las cabezas de tres delincuentes que venían contra él, mientras que saltaba al aire y tomaba el cráneo de uno de sus enemigos y lo estrellaba contra el suelo. En ese preciso instante Lucian cortaban en dos a alguien que no supo interpretar el movimiento de su habilidad con la hoja de su espada. Las tripas de su osado rival quedaron desperdigadas en el suelo junto a los restos de los demás cuerpos.

Kong saltó al techo se agarró de uno de las luminarias y la arranco para quebrarla en la cabeza de otro enemigo y dejarlo aplastado bajo ella. Por su parte Lucian tomaba la muñeca de alguien que lo atacaba con unas tonfas de madera, mientras que con su otro brazo, su espada cortaba la pierna de alguien que quiso atacarle con un espada en la cabeza. Noboru tomaba otra tinaja, esta vez llena de viseras y partes humanas y la arrojaba contra la vida de un hombre armado con un tridente, para luego saltar y caer en su pecho entripándole el tórax y sacando parte de sus pulmones por la boca y sus fosas nasales.

El espadachín estaba rodeado por cuatro hombres armados con cuchillos y dagas, solo faltaban esos para terminar con todo. Y girando rápidamente sobre su pie izquierdo se elevó para recibir la arremetida de los cuatro. Interno la punta de su espada el cuello de uno y rápidamente la llevo hacia la yugular del otro mientras los desdichados rivales apenas elevaban sus espadas para golpear, eran lentos. Y al ver a los otros encima de él se dejó caer boca abajo, al suelo, sus botas golpearon los empeines de los pies de sus rivales haciéndoles caer, mientras él se levantaba y pasaba el filo de su espada por el estómago de ambos. Un baño de sangre le enjuago el rostro por completo.

—Parece que tendremos que seguir nuestra conversación en privado mi señor —Afirmo Lucian habiendo acabado con los enemigos mientras Kong se divertía destripando el cráneo del guardia que habló atrevidamente a golpes de su pies. Y entonces en aquel instante el anfitrión delo Loto Rojo desvaneció su sonrisa a una despavorida mueca de tristeza y desaprobación pues su desgracia había llegado.

Todos los jugadores robaron las pertenencias del Loto Rojo, sus guardias habían sido diezmados hasta eliminarlos a todos, los piratas tomaban todo excepto a las mujeres, pues el gigante enmascarado las había protegido a todas, los demás sirvientes huyeron del lugar. Todo se consumía bajo el fuego. Aquello quedo completamente destruido. Solo quedó la osamenta del monstruo marino colgando del techo y siendo asada por las llamas. Una vez se reunieron todos en la parte más alta de aquel edificio no importando el caos abajo, sabían que debían actuar rápidamente. Hacer confesar al viejo sobre lo allí sucedido.

— ¡Súbeme! ¡Súbeme! —Gritaba el anfitrión al verse en la posibilidad de caer de un cuarto piso a las llamas que devoraba el Loto Rojo—. Les diré todo lo que quieran saber pero tengan piedad de mí.
Estaba de cabeza, ya que el gigantesco enmascarado demonio le sostenía de una de sus piernas. Fue así que entonces nuevamente fue colocado en el suelo de aquel piso. Estaba golpeado, sus vestiduras rotas, casi semidesnudo.
—Soy sólo una víctima —Decía lamentándose el viejo. El anciano se cubría con sus manos el rostro para llorar amargamente—. Maldición una víctima
—Empezamos mal —Dijo Lucian de manera amable en un rostro tranquilo a pesar de todo—. Así que le aconsejo ser preciso. No se veía como víctima cuando dejaron que se descuartizara a todas aquellas jóvenes. Si desea preservar su infame posibilidad de salvar su miserable existencia, le pido que me diga todo.



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Re: Water

Mensaje por Damian el Lun Nov 19 2018, 12:19

—Me parece involucrado en un asunto muy extraño señor —Dijo el Monje Shin vertiendo algo de licor en una tasa y tomándolo en su defecto, posterior sirvió algo del mismo y lo deposito en las manos del anfitrión—. Espero que vuestras explicaciones estén a la altura de este sombrío misterio no se tome el sake, pues según su afirmación este se volverá oscuro si es mentira lo que dice, y no tomara ningún color si dice la verdad. Le escuchamos con toda atención.

—Me llamo Adonir Gulam —Dijo el viejo entristecido y resoplando por el dolor—. Soy hijo de Zero Gulam del clan del Loto Rojo hace ya tiempo en aquel entonces mi padre me había preparado perfectamente para sucederle durante meses. Me enseñó casi todas las sutilezas de semejante responsabilidad. Bueno, casi todas, pero no fue hasta los últimos instantes de su vida que me reveló la última recomendación, sin ella yo no podría sobrevivir, ni tampoco existir el gran Loto Rojo de las Cien Serpientes. “Hijo mío debo confesarte un secreto terrible, pronto será tuyo mi poder y mi fortuna pero ello puede costarte la vida si no respetas un pacto que hice hace antaño, cometí la locura de cambiar poder y riquezas por una siniestra obligación la de servir a un ser sanguinario un ser misterioso y cruel. Es tan alto como el sufrimiento y disimula su rostro. En lo sucesivo muy a pesar tendrás que obedecerlo. Nunca sabrás prever su llegada. Pero cuando se presente la recibirás y satisfacerlas todos sus deseos. Todos por muy y innobles que sean de lo contrario te destruirá a ti y a los tuyos.” Tales fueron las últimas palabras de mi difunto padre. Luego pasaron los años y ya me había casi olvidado de aquella petición misteriosa, cuando una noche de tormenta se presentó por fin, cumplí al punto sus deseos y fiel a la palabra dada a mi padre.
—Extraña historia —Dijo el monje Shin—. ¿y que exigió de usted esa noche?


—Desde ese momento me obligó a entregarle jóvenes con regularidad —Contesto el viejo con algo de miedo—. Simples pescadores, campesinos, o incluso prostitutas muy niñas, cualquiera con tal de que fuera de humilde origen y quería que su raptos pasarán desapercibidos y acepté. Aquí en esta Isla la vida no vale casi nada y todos de algún modo somos serpientes buscando sobrevivir por encima de la vida de otros. Así pues lo vengo abasteciendo de carne fresca desde hace más de veinte años. Pues tuve que reclutar una banda de delincuentes y piratas poco escrupulosos para llevar a cabo esas misiones y traer todo. Y este puerto no anda escaso de bandidos ni de mercenarios y los hay muy eficaces.
—No lo bastante a juzgar por su actuación de esta noche —Contestó Kong.
—Y… ¿qué es de sus desdichadas víctimas? ¿Qué hace con ellas? –Interrumpió Shin muy amablemente mientras tomaba otro trago de licor.
—Embarca a los que elige –Respondió el anfitrión—. Y se hace a la mar a toda vela, en cuanto a los otros les gusta ocuparse de ellos como ya lo saben. En cuanto se pierde en el horizonte me deshago de los restos que deja a su paso metiéndolos en tinajas de plomo que mandó arrojar al fondo del mar.
—¡¿Eran de plomo?! —Dijo Lucian sorprendido de la fuerza de Kong.
—Es un monstruo –Dijo el niño apodado larva—. Oh pequeña carpa.
—Pequeña carpa debía ir en la tinaja que nos cruzamos antes –Dijo el enmascarado Kong—. Ahora estoy seguro de haber notado su presencia.
—¿La adolecente que llevaba tatuado un pez en la espalda? —Dijo el anfitrión sorprendido—. ¡Sí! ¡sí! Esa está viva iba en la tinaja de la que os hablan. Se la han llevado era la que habían venido a buscar, la prometida.
¡¿Prometida?! —Interrumpió Lucian—. ¡¿De quién?! ¡¿De ese ser?! ¡¿Por qué?!
—No lo sé lo juro— Contestó el viejo bajando la cabeza mientras sus lágrimas caían en el sake que sostenía—. Lo único que sé, es que desde hace tiempo buscaban una persona concreta. A una cierta joven que poseía un extraño poder llamado cosmos. Para asistirlo en esa tarea contrató a una mujerzuela venenosa, pequeña de estatura, fue ella quien identificó a la joven, puede que esa chica sea la que venían buscando desde hace tiempo. Se la llevaron con ellos.
—Lo ves Larva te lo decía— Kong aseveró, se paró de donde esta y tomó al niño y lo montó a su espalda—. Pequeña Carpa sigue viva ten esperanza pequeño la encontraremos –Luego miró al anciano y le pregunto—. ¿Y de dónde viene esa marioneta de combate?
—El me impuso ese artefacto entre mis piratas –Respondió el anciano—. Para esa última misión pero no sé quién lo manipula.



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Re: Water

Mensaje por Damian el Lun Nov 19 2018, 12:19

—Una última cosa— Volvió a preguntar Noboru—. Esa marca, una marca particular en la tinaja con la que nos cruzamos ¿Qué significa ese símbolo?
—Se trata del emblema de los Volkons —Contesto el anciano—. Era una familia que reinaba en los archipiélagos de más al sur, hace muchos siglos se extinguieron, hace tiempo. Es una marca muy antigua.
Los Volkons —Interrumpió Lucian—. ¿Volkons dices? bien Dónde se encuentra el castillo de esa famosa familia.
—A una semana de navegación de aquí puedo proporcionarles un viejo mapa que les mostrará el camino esos archipiélagos es un verdadero laberinto.
—Bueno –Sentenció Lucian—. Dame ese mapa luego te concederé diez minutos para abandonar este Puerto y no vuelvas a cruzarte en Nuestro camino jamás. Mi espada podría sentirse menos asqueada de ti de lo que está hoy.

Las damas y familias que vivían en la Isla celebraban en parte la destrucción de aquel lugar, ya que trabajaban allí sin sueldo o comida alguna. Eran esclavos de la familia Gulam y tenían que pagar con sus vidas si se negaban a servirle. Así que quizás con el tiempo la isla próspero y de alguna forma fue liberada de aquellos bandidos. Entre los pescadores y las armas que quedaron se armó un defensa civil contra bandidos y delincuentes.

En cuanto al viejo Gulam, se supo que le vieron marchar en una pequeña vela y entregó el mapa a las islas Volkons y tomo sus pertenencias y se marchó. Mientras veían como el Loto Rojo se hundía entre cenizas, nuestros héroes escaparon a tiempo. Y así como los cazadores, compañeros de Larva, se dirigieron hacia las misteriosas tierras de los mares del sur. Pero el viejo Gulam había ocultado que una tormenta se avecinaba por aquellas regiones y que quizás con ella muy seguramente morirían Kong, el monje Shin, Lucian y Larva. Así que Gulam se alejó con una sonrisa en sus labios y con el dolor en el corazón por haber perdido el legado de su familia, el prestigio de las Cien Serpientes.

Al alejarse en el mar, en el mejor de los barcos del puerto despedidos con el carisma de los lugareños, la ira y la azulada llanura de aguas se abría ante sus ojos sin poder divisar tierra alguna, solo el camino de las estrellas que le demarcarán las estrellas. Cuando al fin se encontraron libres y a la deriva, tenía muy poca idea de cuál era situación, pues en aquellas aguas desconocidas y quietas nunca habían navegado. No se divisaba isla ni costa alguna en aquella mañana. El tiempo se mantenía bueno, y durante incontables días navegaron sin rumbo bajo un sol abrasador racionando las provisiones, mientras Lucian entrenaba a Larva en el arte de la espada, Shin rezaba a los dioses para que le mostrara guía alguna y Kong dormía casi todo el día. Cargaban con la esperanza de que pasara algún barco, o de que les arrojaran las olas a alguna región habitable. Pero no aparecían ni barcos ni tierra, y comenzaron a desesperar en su soledad, en medio de aquella ondulante e ininterrumpida inmensidad azulada.

El cambio ocurrió mientras dormían. Nunca llegaron a conocer los pormenores; porque sus sueños, aunque poblados de pesadillas, fueron ininterrumpidos.

— ¿Tierra? ¡Es tierra! —Grito el monje haciendo despertar a todos—. ¡Vamos! ¡Vamos!

Se encontraban medio succionados en una especie de lodazal viscoso y negruzco que se extendía alrededor del barco, con monótonas ondulaciones hasta donde alcanzaba la vista, en el cual se había adentrado.

Aunque cabe suponer que la primera reacción de los viajeros fuera de perplejidad, ante una transformación del paisaje tan prodigiosa e inesperada. Fue en realidad horror que asombro; pues había en la atmósfera y en la superficie putrefacta una calidad siniestra que ensombreció el corazón de todos. La zona estaba corrompida de peces descompuestos y otros animales menos identificables que se veían emerger en el cieno de la interminable llanura. Ante aquello Larva y Shin vomitaron de inmediato.


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Re: Water

Mensaje por Damian el Lun Nov 19 2018, 12:20

—Su Santidad —Dijo Lucian—. Podrías llamar de vuelta a las fuerzas a las cuales rezas. Creo que las necesitamos, no podemos perder tiempo en esta porquería.
—Ya lo intente maestro Lucian —Contestó el monje Shin algo mareado—. Pero no me escuchan.
En aquella inmensidad solo existía el absoluto silencio y la estéril inmensidad. Nada alcanzaba a oírse; nada había a la vista, salvo una vasta extensión de légamo negruzco; si bien la absoluta quietud y la uniformidad del paisaje eran de un terror nauseabundo.

El sol ardía en un cielo que parecía casi negro por la cruel ausencia de nubes; era como si reflejase la ciénaga tenebrosa que tenían bajo sus pies.

—¿Entonces qué hacemos? —Dijo Kong—. El barco es muy pesado para cargarlo y hubiésemos preferido el viejo velero. Así iríamos a la costa de esta masa verde y ponernos de nuevo en marcha.
—En realidad nunca vi algo parecido grandulón —Dijo Lucian—. Me di cuenta de que sólo una posibilidad podía explicar nuestra situación. Merced a una conmoción volcánica el fondo oceánico ha emergido a la superficie, sacando a la luz. Esta atrocidad.
—¿En el mapa no se habla nada de eso amo Lucian? —Dijo Larva
—No, en el mapa no existe nada de eso. Quizás hemos tomado un rumbo que no debíamos. Quizás el viejo nos engañó. Mejor prepara la cena.
—Amo Lucian —Dijo el Monje—. ¿Usted tiene hambre con este olor?

A las tres horas el suelo estaba bastante seco para andar por él con comodidad. El hedor a pescado era insoportable; Tomaron sus pertenencias y se dieron a caminar sin meta conocida. Se guiaban por una lejana colina que descollaba por encima de las demás elevaciones del ondulado desierto verde. Al llegar al pie de dicha elevación, que resultó ser mucho más alta de lo que me había parecido de lejos; tenía un valle delante que hacía más pronunciado el relieve respecto del resto de la superficie. A la luz de la luna comprendieron lo imprudente que había sido el viajar de día. Estaban con ampollas por toda la piel. Y las raciones de agua comenzaban a escasear.

Al otro lado, una inmensa sima o cañón, cuya oscura concavidad aún no iluminaba la luna. Pero al elevarse más la luna en el cielo, se empezó a observarse que las laderas del valle no eran tan completamente perpendiculares como habían imaginado. La roca formaba cornisas y salientes que proporcionaban apoyos relativamente cómodos para el descenso; y a partir de unos centenares de pies, el declive se hacía más gradual. Y en medio de aquello un objeto singular que había en la ladera opuesta, el cual se erguía enhiesto como a un centenar de yardas de donde estaban ellos; objeto que brilló con un resplandor blanquecino al recibir de pronto los primeros rayos de la luna ascendente. El extraño objeto era un monolito perfectamente tallado.

Confusos y asustados, aunque no sin cierta emoción. La luna, ahora casi en su cenit, asomaba espectral y vívida por encima de los gigantescos peldaños que rodeaban el abismo, y reveló un ancho curso de agua que discurría por el fondo formando meandros, perdiéndose en ambas direcciones, y casi lamiéndome los pies donde se habían detenido. Al otro lado del abismo, las pequeñas olas bañaban la base del ciclópeo monolito, en cuya superficie podía distinguir ahora inscripciones y toscos relieves. La escritura pertenecía a un sistema de jeroglíficos desconocido, consistente en su mayor parte en símbolos acuáticos esquematizados tales como peces, anguilas, pulpos, crustáceos, moluscos, ballenas y demás. Algunos de los caracteres representaban evidentemente a hombres con extrañas armas y armaduras.

Entonces, de repente, lo vieron. Tras una leve agitación que delataba su ascensión a la superficie, la entidad surgió a la vista sobre las aguas oscuras. Inmenso, repugnante, aquella especie de Polifemo saltó hacia el monolito como un monstruo formidable y pesadillesco, y lo rodeó con sus brazos enormes y escamosos, al tiempo que inclinaba la cabeza y profería ciertos gritos acompasados para enloquecer a los allí congregantes.

Su huida fue frenética, no podían contra aquello, era demasiado gigante, así que corrieron de nuevo al barco. Entonces no tardaron lo vientos en crear una terrible tormenta y comenzar a inundar todo a su paso. Era la ira de una tormenta que parecía no tener fin que colocó al barco nuevamente en la superficie del agua. Al cabo de tres días de viaje y de intensa tormenta empezaron a escasear el agua y los víveres.



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Re: Water

Mensaje por Damian el Lun Nov 19 2018, 12:21

Al que no se sabe a qué puerto se dirige ningún viento le es favorable es sin duda lo que hubiera dicho Shin de no haber estado invocando desesperadamente a algún espíritu marino que lo guiara. Pronto del mar surgían grandes extensiones de rocas que amenazaban con requebrar el barco con cada oleada.

—Sigue monje —Decía Lucian—. Hay que calmar su cólera antes de que la tormenta acabe con nosotros.
Pero el mar embravecido rompió el encanto del barco, una saliente lo partió en dos y todos naufragaron.

Entonces la ola subió a los cielos y escondió la embarcación dentro de sus fauces. En aquel momento, el tuerto buscaba aferrarse dentro del agua salada, a una espada perdida que se hundía en las profundidades del océano. Quiso agarrarla, pero esta había descendido como piedra pesada, perdiéndose para siempre. Larva sin embargo también se hundía en el remolino de agua de aquella ola, lo jalaba hacia el seno de las profundidades, hasta que vio la sombra de alguien que lo perseguía en el vórtice de líquido, un demonio. Le pareció verle la cara roja, una melena blanca, y unas manos escamosas tan grandes, provista de garras. Sintió más terror por aquello, que por el naufragio, un hilillo de espuma le salió por la boca al estar tan sorprendido.

Aquellas manos lo tomaron por los harapos que tenía por vestido y lo llevaron de vuelta a la superficie. Al abrir una vez más sus ojos, el gigantesco Kong le había salvado la vida. Cada uno de los tripulantes de aquella galera se sostenía de un trozo de madero. Shin, Lucian y Kong junto con el pequeño Larva vagaban sin rumbo fijo a la merced del huracan.

Uno a uno los truenos y centellas surcaban los cielos y las olas los elevaban a cúspides de montañas y lomas azules de espuma y agua que se erguían sin control en aquella tormenta.

— ¡Allí! —Grito Lucian, al ver un pico elevado y negro, las olas se movían pero este no lo hacía—. ¡Es una isla! ¡Traten de nadar hacia ella!

Para cuando el sol tocó la lozana playa de arena blanca, yacían todos en ellas. El pequeño Larva vomitaba litros de agua salada, Lucian se encontraba boca arriba cubierto en parte por arenas, cubierto en parte por las olas y el monje celebraba el estar vivo saltando y brincando. Una gaviota pasaba por encima de los náufragos, mientras maderos de la vieja embarcación que le había servido tan bien a Lucian ahora era añicos entre las olas de aquella playa.

— ¡Por las campanas gigantes de los templos de Grecia! —Decía a gritos el monje gordete y calvo, mientras esculcaba en su mochila—. ¡Es un milagro! ¡Es un milagro! ¡Mis manuscritos sagrados! ¡Intactos! ¡Apenas mojados! ¡Los dioses están conmigo!
— ¡Tienes suerte! —Se levantaba Lucian histérico del suelo mientras miraba a todos lados estudiando la playa en la que habían naufragado—. ¡Yo he perdido mi hermosa espada! ¡La he visto hundirse!

Un pequeño cangrejo paso por su costado tratando de herirle en uno de sus dedos sin poder conseguirlo.

—Yo perdí mi estómago —Decía pequeña Larva al sentirse tan mareado después de haber vomitado muchas veces.
— ¡Bah! … —Respondió Shin—. Sigues con vida cazador ¡Tsu! Y, además, no creo que seas uno de esos guerreros que estúpidamente pone su honor en un simple pedazo de metal ¿Verdad?
—Maldito viejo borracho y empapado –refunfuño Lucian entre dientes—. Deja en paz el honor de un noble guerrero. Y dime si has visto al grandote

Ambos se limpiaron la arena preocupados por el hombre de la máscara, miraron a lo largo de aquella playa buscando a su compañero, hasta que el pequeño pescador encontró unas huellas en un bosque de bambúes gigantescos.



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