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Las velas de un viejo barco

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Night el Jue Ago 23 2018, 20:33

Un ropaje de cueros oscuros se movió en la noche, le gustaba considerarse un alfil en el tablero de su rey, aquel que cortaba caminos en diagonal para llegar pronto a donde su emperador necesite. Y así había sucedido, un cuervo del sur había llegado al espía entre las sombras, otros asuntos lo posicionaban en las cercanías de la joven mas amada por el pueblo de Atlántida. Salió de los callejones con prisa en busca de información, en la taberna que paraba aguardaban su armadura y sus mas leales informantes.

Pasadas algunas horas mis botas se enterraron en la arena marcando mis pasos a la luz de la luna, mi cuerpo tambaleándose de un lado al otro avanzaba rápido, las ratas habían hablado, siempre lo hacían. Y gracias a ello conocía su paradero con exactitud. Porque en este mundo siempre alguien esta mirando, y es muy fácil aplastar el cuello del que tiene la información que necesitas.

La noche y el brillo de la escasa iluminación ayudaban al hombre a jugar con aquel personaje que tanto le gustaba interpretar, paseando como un “Larva” nadie se acercaba, nadie preguntaba nada. Su mascara esta vez del cráneo de un canido de gran tamaño sobre salían de la capucha de su capa negra despedazada. De sus guantes aun goteaba la sangre de su tarea anterior. Varios metros antes de llegar a la zona indicada noto la presencia de una daga en su brazo, la cual arranco y tiro al oleaje del Este.

Su paso se detuvo y observo con cuidado el lugar, lo único que oía eran las olas y el viento soplar. ¿Acaso me habían mentido? No, nadie quería correr ese riesgo. Divise pisadas con dificultad, dos pares. Iban al mar, pero no regresaban. Nunca había escuchado o visto que el hambre le ganara a la dama del mar. Algo mas estaba pasando en aquel lugar.

Para su sorpresa dos cuerpos rompieron en el agua saliendo a la fría arena. Allí estaba, la razón de la carta, y ¿otra dama?, no, la larga cabellera oscura lo había confundido un instante, pero el cuerpo trabajado del hombre se dejo notar al acercarme un poco mas a la dupla. Ella parecía alterada, mientras él parecía querer alejarse de ella.

El tono en la voz del hombre hizo que abriera los ojos de par en par, y tan solo a unos pasos de ellos me dedique a observarlos de lado, estaba alerta, estaba preparado para cualquier cosa si veía un rasguño en Cyril, pero faltaban piezas del rompecabezas que no me permitían entender la situación.

- Señorita – llame su atención confiando en que ella me reconocería a pesar del disfraz, – ¿ esta usted bien?¿acaso es el, aquel a quien buscabas? - conocía los detalles de la historia, y no cometería errores indebidos, pero aun así mis dedos se escondieron en la capa, buscando la lanza que se dividía en tres partes debajo de la tela.

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Damian el Vie Ago 24 2018, 10:32

Había nebulosas de brillantes soles en la lejanía del espacio, estrellas que enviaban su luz tardía y a la tierra en la cual solo vemos fantasmas del pasado, fantasmas que azotan al parecer a cada guerrero bajo la causa de los dioses que escogen a sus elegidos en precarias condiciones, quizás porque de ellos sobresalen las fuerzas y el valor a una vida mancillada con el fin de dar la vida por ellos. Un cometa atravesó el cielo lleno de nubes, nubes de un inmenso tono negro que trataban de tragarse la luna.

Había también una ladera de hierba rocosa que terminaba de manera abrupta en el límite pedregoso de la mar, engendrado una pequeña línea de arena en la que se encontraban los presentes, había un tercero entre ellos, pero Damian en su estado catatónico no lo había percibido, un defensor de la enigmática criatura que se encontraba delante de él, y que quizás había acudido en su ayuda, o porque no, a asesinar a alguien en especial con la mentira de que quizás fuesen amigos de un caballero dorado. Damian desconocía todo aquello. Posterior en el pequeño pedazo de arena se presagiaba un hecho significativo.  Una mujer en cuyos ojos se reflejaba un intento de monstruo; dueña de una inmensa sonrisa la cual eran lo una de las cosas más maravillosa del mundo. Pero el sueño se enturbió: espirales de tinta se mezclaban con el agua clara; conocidos matices oscuros desparraban sus destellos opacos en paisaje.

Y entonces brillando en el cielo de medianoche, Sobre los abismos etéreos y distantes, que acechaban, anhelantes, una seductora, resplandeciente estrella; que cada crepúsculo retornaba brillando en el Carro Ártico, convido la casualidad para que sus cabellos mojados se transmutaran nuevamente a la normalidad, al tono violáceo, característico de Damian Dayne, sucesor de Campoestrella. El hombre se irguió como si nada hubiese pasado, como si todo fuese parte de una extraña escena que no recordaba, aunque lamentablemente así fue. Lo recordaba todo, cada pensamiento del abatido recuerdo de aquella dama sirena. Atrás quedo toda angustia de dolor, drama y miseria de un hombre roto; de un extraño ser perverso y de ojos de maldad. En apenas segundos, todo aquello aconteció. Su rostro a contra luz no se veía, sus facciones eran desconocidas aunque permitía ver los ojos verdemar de una personalidad dulce y relajada. Su torso marcado, empapado y esbelto, se reflejaba a la luz de luna que parecía más acariciarle la piel que tocarle simplemente.

Sus pantalones, eran harapos de las finas telas que fueron alguna vez y su piel volvía a recuperar el color. Parecía una figura recortada a la luz que procedía de todas partes. Sus manos estaban empuñadas y sus ojos solo miraban a la mujer que delante de él había reconocido como la pequeña Cyril. Miró al mar, comprendiendo el gesto que había hecho la joven dama, la fuerza invertida y a lo que se expuso. Entonces sintió horror ante lo conocido, se tornó roja y delirante su alma por dentro; la esperanza se disolvió en burla, la belleza en fealdad; himnos extraños se arrastraron en lo hondo de su mente, signos espectrales se mezclaron. En ese momento agacho la cabeza. Sus cabellos empapados que goteaban el líquido salobre se pegaban a su cuerpo como vistiendole. Sin más poco a poco camino lento tratando de acercarse a Cyril. El carmesí ardió la en su corazón y la locura que antaño admiró tan bella ahora era todo tristeza, allí donde hubo felicidad. En sus ojos tembló una verdad, mas no la confesó, pues una espada no estaba para aquellos sentimientos prosaicos, si no para dar su vida a favor de Athena.

Infames demonios salvajes desfilaron al no poder decir todo lo que quería, al no poder tocar con pasión aquel rostro triste y deslizar sus manos con una caricia. Pues cerca de él ella correría el mayor de los peligros.

Aquellos ojos transmitían vergüenza por no mostrar la hospitalidad que merecía Cyril. Transmitían, arrepentimiento y algo que no alcanzaba a comprender, pues nadie había hecho tanto. Las olas de agua fría golpeaban la costa con extrema ímpetu bañando los cuerpos en el abierto de arena. La mirada que echó habría podido derretir un iceberg y sus pulsaciones se dispararon más allá de los tres dígitos. Ahora conoce la satánica fábula que vive en aquella joven de finos cabellos de oro y que supera en parte su historia, igual o semejante al dorado esplendor que dentro de su ser se opaca cada vez que sale aquel ente; ya evitara la tétrica luz de meterse atrevidamente en los pensamientos de otros, en los pensamientos de ojos bicolores. Pero el horror, estable y mortal, acechará su alma por siempre desde adentro.

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Logan el Sáb Ago 25 2018, 00:41

** Tenia estos sueños cada tanto, eran tan reales que me hacian sudar frio y despertarme en mitad de la noche exaltado y aterrado. Siempre senti ira hacia ellos, pues jamas logro recordar en exactitud sus contenidos... de lo que si estoy seguro es de que hay fuego. Poderosas llamas me encierran en una prision de la que no es necesario que intente escapar para saber que es inutil. Se que hay mas personas en mi sueño pero no recuerdo sus rostros, para ser mas preciso no los veo pero se que estan alli aunque solo llamas me rodeen. Luego desesperacion, caos, tristeza... se que mis sueños estan llenos de eso pero por mucho que me esfuerce es la única informacion que puedo retener.

Esos dias solo me marcho, de donde sea que este, de todo y todos... parto en algun viaje. Eso antes de convertirme en caballero era sencillo pues no tenia compromiso con nadie, pero ahora las cosas se complicaban mas y en ese sentido la guerra era una ventaja para mi pues podia decir que pensaba seguir este o aquel rumor o que quizas queria recolectar informes de zonas fronterisas del reino. Eso bastaba para escaparme, pero la verdad es que a fin de cuentas nunca podia escaparme de mi mismo. Esta vez no era la excepcion, estaba en vias de viajar nuevamente y me sentia listo para eso.

Empaque lo justo y necesario en una bolsa de cuero que cargaba en mi hombro. Vestia unos ropajes sencillos pero de buena calidad adornados con algunas pequeñas protecciones en las zonas mas comunes y una gabardina larga y marron adornada con una capa algo desgastada del color azul del cielo en su horario especial antes de que llegue la noche. Elegi, como era mi costumbre, tomar el camino que rodeaba la costa para alejarme, ya que por alguna razon el mar en esos momentos era algo que lograba calmarme un poco... seguramente estaba relacionado con la oposicion clasica entre esta y el fuego que me habia atormentado en mis sueños. De niño solia estar mucho en contacto con el agua en las lejanas tierras del sur. tambien podia estar relacionado con ello, ¿Quien sabe?

Pero en ese trayecto habia algo que resulto anormal. Esa noche me sentia particularmente alterado, como si alguien quisiera decirme algo y su voz no me alcanzara. Esa sensación se transformo en alarma, quizas era el efecto de mi dominio sobre el cosmos o mas particularmente mi habilidad que me vinculaba con las almas que existian en el ambiente... el caso es que senti de golpe una gran alteracion, una sensacion de peligro, un cosmos perturbado es dificil describirlo pero inmediatamente comprendi que no era algo que pudiese ignorar y deje que mi instinto me guiara hasta el origen de esto.

Me movi con presicion, temiendo a que pudiese tratarse de algún enemigo o alguna criatura poderosa. Trate de razonar en simples instantes acciones que podia tomar con el fin de estar preparado para enfrentar a lo que me encontraría en aquel lugar, pero vaya sorpresa me lleve. La escena frente a mi era algo que ciertamente no podría esperarme ni en este reino, ni en ningun otro. La poca luz del lugar iluminaba a tres figuras, dos de ellas mas cercanas y una tercera notoriamente expectante observando particularmente a una de las anteriores. Mantuve mi distancia y les observe uno por uno: el primero de ellos estaba tirado en la arena, pero inmediatamente se incorporo... sabia que ese sujeto había sido el origen de mi mal presentimiento, pero mis sensores ya no detectaban nada, era como si la perturbación del cosmos a su alrededor hubiese desaparecido. Quien estaba mas cerca de el era una muchacha, sus ojos llamaron poderosamente mi atención a tal punto que no preste atención a su cuerpo hasta pasados unos momentos... ambos orbes brillaban como si fuesen dos faroles, su rostro me transmitía una sensación familiar... pero eso no tenia sentido pues al ver su cuerpo note que no era estrictamente humana sino mas bien. ~~ ... una sirena ~~ Dije con cierta incredulidad delatando mi posicion.

Inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho, cuando observe al tercer sujeto, vestido con unos ropajes oscuros y una mascara que cubria sus ojos, nada de eso se veia bien y yo no podía darme el lujo de bajar mis defensas así. Mi mirada se volvió mas fría y apreté mis puños con mas fuerza tratando de recuperar mi compostura y entonces avance hacia ellos. ~~ Definitivamente este no era mi plan para esta noche... ~~ Comente dejando escapar un suspiro de resignación, como quien quiere trivializar lo que alli sucedía. Dibuje una leve sonrisa en mi rostro y tense por un momento mis músculos midiendo con presicion cada uno de los movimientos que observaba frente a mi. ~~ No suelo meterme donde no me llaman, pero esto es demasiado sorprendente como para dejarlo pasar ~~ Dije con total sinceridad y gire mi mirada a la sirena, por alguna razon me llamaba poderosamente la atencion. ~~ ¿Alguien seria tan amable de explicarme que pasa aqui? ~~ Despegue mi mirada de ella algo nervioso, no me gustaba cuando mi curiosidad le ganaba a mi logica y mostraba mas emociones de las que debia, pero esa sirena me las provocaba y no sabia por que. ~~ Yo te conozco... ~~ Dije al ver mejor al hombre de cabellos oscuros, su rostro me era familiar. ~~ ~~ Te vi en el santuario, esto es mas extraño cada vez ~~**

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Cyril el Miér Ago 29 2018, 21:24

Lograr sacar a flote su cuerpo me estaba costando más de lo que imagine, el peso de su alma era más de lo que podía soportar, algo parecía querer arrastrarlo a lo más oscuro, allí donde el abismo se convertía en maleable e invitaba a quedarse por siempre. No quería dejarlo, no lo conocía tanto como para arriesgar mi vida pero no estaba en mi abandonar a nadie, mucho menos cuando esa persona se habia detenido a ayudarte, sino lo intentaba todo por arrastrarlo a la superficie prefería nadar a su lado en la oscuridad si se hundía. Mis manos se aferraban con vehemencia a sus brazos, dudaba que el tacto de las escamas le molestaran o que las uñas rasgando un poco su piel le dolieran, maldecía un poco porque él no reaccionaba, solo seguía hundiéndose y solo cuando desde el fondo de mi corazón mi cosmos grito ambos salimos a la playa.

Sacudí la cabeza y la cola dio un golpe en la arena como si estuviese molesta por haber tardado, él no respiraba bajo el agua y si yo… lo hubiese besado habría corrido el riesgo de convertirlo en algo que tal vez no deseara, aunque me hubiese llamado la atención el hambre aun no lograba hacerme arrastrar a nadie al mar. Mordí mi labio acercándome a él con la ayuda de mis manos, tardaba un poco en cambiar de forma, pero tenía premura por comprobar que respirara, lo que me alegro fue que Damián reaccionara solo, cerré apenas los ojos suspirando, sonriendo ampliamente, no podía hablar fuera del agua hasta no volver a mi verdadera forma, pero mis dedos buscaron acariciar la herida que habia echo en su piel desnuda para sacarlo a flote, como si me disculpara en silencio.

Me sorprendí un poco cuando me alejo de él y se apartó, incorporándose rápidamente, le había dado miedo? No, lo dudaba, después de ver lo que su interior albergaba dudaba que mi verdadera forma lo espantara. Cuando mis piernas aparecieron también me puse de pie, las escamas de las piernas y el resto del cuerpo iban desapareciendo lentamente – tranquilo… puedo… puedo ayudarte… - dije manteniendo la distancia con la bestia. Mi cosmos no era como el de los caballeros, no servía para hacer daño, más bien porque no sabía cómo, este se basaba pura y exclusivamente en sanar cualquier tipo de mal, incluso los que no eran físicos y se podían curar, tenía el don de meterme en la mente cuando la gente dormía y sanarlos desde el inconsciente, pero solo si me daban permiso.

- Si y no… - dije levantando apenas la mano para que Dainn mantuviese distancia, vi de reojos la sangre que goteaba de su brazo y dudaba que fuese de él por lo que no quería que se acercara por miedo a que Damián se alterara pero este volvió a ser él mismo, lo que hizo que mi corazón se alegrara y se tranquilizara en cierta forma, como si ya todo se hubiese calmado luego de la tormenta.

Mi cabello terminaba por volver a cubrir mi cuerpo – perdón por la camisa…y él... esta conmigo, no dañara a nadie, juro que hay un buen chico detrás de esa mascara horrenda - dije soltando una pequeña risa nerviosa pero abrazando con fuerza al santo de Géminis, me alegraba que estuviese vivo, de haber llegado más tarde o de haberme quedado al margen tal vez se hubiese ahogado, su mirada había expresado más que mil palabras, pero no tenía que disculparse – hei! estamos a mano ahora!! – dije algo alegre separándome, transmitiéndole con una sonrisa que no estaba enfadada, ni triste, ni asustada, ni nada… solo algo alterada sobre todo porque mi rey al final si había mandado a alguien cuando le había dicho que estaría bien.

No era tan débil! No confiaban en mi ni un poquito malditos bastardos! Pensaba que iba a ser Kyrios el primer menso en aparecer pero fue Dainn… hasta incluso se me paso por la cabeza que él mismo apareciera con Crystal haciéndose los tontos en plan “oh estas aquí solo vinimos de paso nosotros” si claro cómo no, pero no juzgaba a nadie así que estaba bien y lo mejor es que estábamos todos bien no? Aunque ahora me había dado hambre de nuevo, mi estómago se volvió a quejar y mire hacia arriba haciendo puchero, no podía creer que en un momento tan inoportuno fuese a gruñir de esa forma tan tonta! – Mi propuesta… de ayudarte, de curarte, aún sigue en pie, si confías en mi… tal vez pueda intentarlo – murmure más bajito aprovechando que Dainn aun guardaba distancia de donde estábamos los dos.

Cuando escuche “una sirena” volteé espantada, había alguien más, solo esperaba que Dainn no lo matara si llegaba a querer decir algo, no tenía ganas de ser cazada en tierras que no eran el Sur, pero entonces mis ojos bicolor se clavaron en los del chico moreno, sentí algo extraño como si hubiese una conexión invisible, me sonaba familiar, pero me había prohibido lanzarme sobre el primero que creía que podría ser Logan para abrazarlo y decirle cuanto lo había extrañado todos esos años y luego golpearlo para que me dijeran que no eran Logan, así que guarde silencio unos instantes.

Entonces dijo que conocía a Damian y mi corazón latió un poquito más deprisa como si la posibilidad de que fuese realmente Logan se acortara y entonces jala de la mano al peli negro que a diferencia de mí que ya estaba completamente seca, seguía empapado – es él… el caballero dorado por el que te pregunte… es él Damian?? – hable bajito mirándolo a los ojos con un poco de emoción como si fuese un pequeño animalito que esperaba la orden o la afirmación para poder lanzarse sobre el hueso que había estado deseando morder hace tiempo para… enterrarlo bien abajo en la tierra por tonto!!!!!!

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Night el Jue Ago 30 2018, 18:14

Aquello se volvía cada vez mas extraño ya que solo conocía el contexto que rodeaba a Cyril antes de partir del Sur, pero ahora me tardaría unos cuantos minutos entender la situación.

Presionaba con firmeza una de las partes del mango de la lanza aun dividida en tres bajo mi capa, pero la seña de la sirena no solo hizo que apartara mi mano del arma si no que también me saco una sonrisa debajo de la mascara.

“Un perro fiel no muerte la mano del que le da de comer”

Mi capa volvía a ondear con libertad, y mis manos reposaban a los lados de mi cuerpo, que lentamente se acercaban a la escena donde lamentablemente mis oídos aunque buenos, ahora inservibles al ver los labios de la joven moverse.

Pero sin lograr avanzar lo suficiente alguien mas intervino en la escena, mi cara de sorpresa y alegría se mantenía oculta por suerte. Apenas podía distinguir su apariencia en la noche y solo con la luz lunar. Para mi agrado el sujeto se acerco un poco mas, mis ojos se mostraban sorprendidos a decir verdad, aquel sujeto se asimilaba a las descripciones que la sirena había nombrado mil y un veces.

Mi atención dividida hasta entonces volvió a la ninfa del mar, quien parecía ver lo mismo que yo, y ahora mas cerca y pudiendo escuchar al parecer el tipo de cabellos largos tendría la respuesta.

Si era cierto, y aquel era quien creía que era, al fin se cerraría un circulo, aquella incógnita al fin tendría respuesta y eso creía yo, haría a un mas feliz a pequeña gota de mar.

Camine rodeándola mientras me quitaba la capa, y tras acariciar con dos dedos su espalda de hombro a hombro, la cubrí con la tela.

- ¿que estas esperando princesa? – que importaba si te equivocabas mil veces confundiendo extraños con la persona que buscas, mientras aciertes una vez. Eso valía la pena de cada situación incomoda y ella se merecía aquella sensación.

Jamás lo dudaría en correr hacia alguien con los cabellos tan blancos como la nieve, si eso me devolvía una parte…

Me deje caer en la arena sobre mis piernas y apoye ambas palmas en el suelo manteniéndome sentado, nadie parecía querer causar problemas, nadie mas moriría aquella noche en esa hermosa playa del Este.

“Gracias por traer paz solo con tu sonrisa” pensé mientras mis ojos rojos se perdían entre el mar y la escena a un lado.
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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Damian el Vie Ago 31 2018, 15:37

En ese instante las velas de un viejo barco se alzaron en el horizonte violáceo y oscuro que se guiaba por la luz del faro del puerto. Las olas besaban la costa al instante en que aquella hermosa niña abrazo con prontitud al recuperado Damian. Pero antes, dos individuos se habían acercado a la escena. Uno conocido y el otro por conocer. El conocido respondía al nombre de Logan, Caballero de la compañía dorada de la ahora reina del Panteón, Minerva. Diosa Athena. Conocido por Damian, aunque no en viceversa, quizás de rostros. Damian con anterioridad había solicitado a sus conocidos averiguar todo acerca de sus compañeros de armas, además de eso no sabía nada. Solo que lo catalogaban como un hombre muy galan, alto, atlético y de un característico cabello blanco, en una piel bronceada. Cyril le había hablado con anterioridad haciendo referencia en sus sueños sobre aquel hombre.

El otro era un joven enmascarado, vestido de negro, su presencia aunque inquietante estaba hace mucho asechándole desde las sombras. Preocupado Damian no sabía cómo se había acercado tanto sin sentirle. Quizás por el estado en que se encontraba hace algunos momentos. Frunciendo el entrecejo, quizás su lado animal lo sabía demasiadas personas y en algún momento debía actuar, solo tendría que esperar el momento justo. Supusó entonces, que era del sur al dirigirse de manera amigable a Ciryl. Sin denotar peligro fingió no sentir nada con respecto a ello y no dirigió su mirada sobre él para no levantar sospechas.

Con anterioridad, comprendió que Cyril le había salvado la vida produciendo algunas pocas heridas que sanarán de manera normal. Nimiedades que vale la pena cargar ante tanto. Sin embargo recordó que ella le había dicho algo sobre ayudarle con respecto a su condición, sin embargo tomó dicho recuerdo y lo guardo en lo más profundo de su alma. Ya habría tiempo de buscarle y hablarle en otra ocasión. Por lo pronto tenía que cerrar aquello. A pesar de pasar poco tiempo con Cyril, esta le había arrancado algo dentro de su corazón que lamentablemente tendría que sanar rápidamente, pues no estaba aquí por él. Estaba aquí por Logan. El solo fue una especie de barca para cruzar el Aqueronte.

Sintió cada palabra de Cyril y su abrazo, respondiendo de manera lenta y con algo de lamento en sus ojos. A pesar del frio algo cálido se transmitía desde dentro de ella hacia él. Y mirando a Logan frunció el entrecejo.

—Señores
—Dijo Damian haciendo una leve reverencia para todos los recie llegados, hablando de manera pausada, elegante y sin elevar su voz—. Cyril te presento al Maese Logan, el Santo de Cancer. Saludos, soy Damian el Santo de Géminis. Por mi parte, lamento las circunstancias en la que nos encontramos, solo tomábamos nada más que un pequeño baño a luz de la noche y de pasó ofrecía mi hospitalidad a la dama, a pesar de ser del sur no creía que representara peligro para los lugareños y quería mantener su identidad en secreto hasta que diera de nuevo con usted. Sin embargo no conozco a su acompañante. De ahora en adelante creo que estarán mejor bajo su cuidado. Por lo pronto pueden pasar a mi humilde vivienda, mientras cyril toma sus cosas y se seca. Los estaré esperando adentro, si me permiten debo ausentarme, los dejare un momento solos.

Acto seguido, Damian sonrió a Cyril, escucharía quizás alguna palabras del dorado y muy seguramente para aquel entonces ella se lanzaría a correr a los brazos de quien había buscado por mucho tiempo, de ella dependía si guardaba su secreto o no. Mientras que empapado, semidesnudo y con el cabello mojado aún, cruzó la playa envuelto en sus propias preocupaciones y agonías, mientras veía como la naturaleza ofrecía un ambiente propicio para otros.

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Logan el Jue Sep 06 2018, 02:30

** Despegue mi mirada de ella y aun así sentí como si una fuerza invisible quisiera impulsarme a verla un poco mas. Sentía una especial curiosidad por ella, y ocultarla era algo bastante fastidioso, pero la pregunta era ¿Por que?. Era algo que me fastidiaba , pero mas importante era saber que pasaba en este lugar, especialmente tras tantas irregularidades juntas.

Para mi sorpresa todos parecieron adaptarse rápidamente a la situación, el sujeto que aparentaba ser mas peligroso dejo de estar rodeado de ese aura pseudo asesina que llamo mi atencion anteriormente y el morocho pelilargo parecía que finalmente había retomado sus cabales. Aun quedaban bastantes cosas por preguntar y saber, en tiempos de guerra era una locura pasar por alto lo que aquí sucedió. Mas mi compañero conocido del santuario parece que traería mi respuesta y por lo tanto me dispuse a oírlo.

"Cyril" fue lo que dijo, si, no había escuchado mal... estaba seguro de eso. Su nombre resonó en mi cabeza y ya no pude retener el deseo de verla nuevamente. Para mi sorpresa su cuerpo habia dejado de ser el de una sirena, pero mas que ello me sentí atraído por aquellos enormes y llamativos ojos suyos. ~~ Cyril ~~ Repetí con voz apenas audible y me di cuenta de que era un idiota, ¿Como pude olvidar aquellos ojos? Su color era algo que siempre me sorprendió y jamas volví a ver en otra persona durante mis viajes.

Entonces me sentí raro, como pocas veces estaba realmente desconcertado, mis otras preocupaciones desaparecieron y no pude mas que caminar lentamente hacia ella sin dejar de observar sus ojos mientras mi mente dibujaba frente a mi a la tierna niña con quien compartí mi infancia.

OST:

Por un momento todo lo que estaba a nuestro alrededor desapareció, muto y se convertio en el pequeño sótano donde ella y yo solíamos ir cuando queríamos huir del mundo. Reíamos y llorábamos juntos, siempre soñando con un futuro mejor. Su sonrisa era algo que había deseado proteger por mucho tiempo, y por eso cuando la veía llorar por que el mundo exterior la lastimaba por sus habilidades particulares sentía una profunda tristeza. Pero la verdad fue que en realidad era un muchacho débil y no podía defenderla, y aun asi gritaba con fuerza que yo también quería tener algún poder y volverme un héroe de la justicia.

Mis pasos entonces me acercaron a ella, mi mirada había cambiado, el tiempo había pasado. Yo ya no era ese niño que gritaba en voz alta sus deseos y ella se la veía como una mujer fuerte que había superado esas inseguridades. ~~ Yo creí que habías ... muerto ~~ ¿Como estaba viva? No podía entenderlo, yo oí los gritos... yo sentí su ausencia, por años enterré en mi corazón aquel nefasto sentimiento de no haberlo impedido junto con las ultimas palabras de su difunto padre.

Eleve entonces mi mano hacia su rostro, quería alcanzarlo pero a su vez sentía miedo de llegar siquiera a rozarla, pero mientras lo hacia recordé que por mucho deseo que tuviese no había podido salvarla, lo que ella vivió y lo que ella perdió era algo sobre lo que no pude hacer nada. Yo, que había dedicado mi vida a querer salvarla descubrí mi poder a costas de la muerte de su padre... ¿Como podría siquiera perdonarme eso?. Ese pensamiento rasgo mi corazón y entonces no llegue a tocar su rostro, mi mano retrocedió y la imagen de nuestra niñez desapareció.

Frente a mi sus ojos seguían impresionantes como los de aquella niña que vivía en mis memorias, mas no mi corazón, tanta muerte a mi alrededor... tanta desesperación observaron mis ojos que ya no tenían el mimo brillo y en consecuencia no pude permitirme sonreír con las ganas que hubiese querido hacerlo. Le devolví entonces una sonrisa un tanto melancólica, autentica, pero cargada de remordimientos. ~~ Perdón... yo... ~~ Quería decir algo, pero las palabras no saldrían. Mis sentimientos, aquellos que aun eran reales, estaban guardados en algún rincón oscuro de mi alma hace mucho tiempo y había olvidado la manera de sacarlos a la luz correctamente. Pero, eso no era todo cierto, había un sentimiento que ardía en mi piel, y era la culpa que me decia que quizas no tenia derecho a sentir la felicidad que mi corazon bombeaba con fuerza al saber que ella estaba viva,  **

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Cyril el Sáb Sep 08 2018, 20:01

Habia demasiadas cosas pasando al mismo tiempo a mi alrededor, en mi cabeza, en mi pecho, este se comprimía, dudaba y comenzaba a tener miedo por primera vez, como si ahora más que nunca me estuviese aferrando a un recuerdo malo, una semilla corrupta, un pasado oscuro, algo que se habia despertado desde que el santo de Géminis se habia mostrado tal cual era, no parecía haber sido su intención, era algo que no podía controlar por lo visto, o al menos así lo habia sentido, pudiendo llegar a palparlo cuando estuvimos bajo el agua. Entonces ese roce de sus dedos como si el viento pasara susurrando algo que no llegaba a comprender pero que era necesario para calmar cualquier pesadilla.

Que estaba esperando? Que habia venido a buscar, que habia buscado siempre? Mis manos se aferraron a Damián, sin darme cuenta mi cosmos cálido comenzó a emanar como si fuera reacción, abrazándolo a él también antes de que se fuera, escapándose de entre mis dedos como agua que se escurre, dejando el residuo de algo que tampoco llegaba a comprender, mire hacia atrás buscando los ojos de Dainn tras esa horrenda mascara que tanto miedo me daba, pero que comprendía era necesaria, no quería correr hacia Logan, bueno si quería pero no lo hice, mi cuerpo no se movía como en aquel entonces no lo habia echo y habían tenido que sacarme a la fuerza, en realidad extrañaba y anhelaba un abrazo de ese hombre, pero con él también volvían esos recuerdos que esa noche parecían estar a flor de piel.

- Logan… - murmure, así que era cierto, si se había ido, se había convertido por fin en aquel hombre fuerte con el que siempre anhelaba, me alegraba, estaba feliz de él y por alguna razón algo que desconocía se abrazó a mí, era molestia? Enojo? No, yo no me enojaba, no me molestaba el progreso de nadie, ni me interponía en el camino de nadie, era libre y deseaba que todos lo fueran, pero porque me sentía mal ahora? Me mordí el labio inferior como solía hacer cuando algo me estaba pasando pero no quería decirlo, una costumbre de niña, cuando mi padre se daba cuenta solía arrancarme la verdad con risas, pero dudaba que ahora fuese momento para reír.

Aferre con fuerza la tela del abrigo de Dainn, si tenía un poco de frío, debía de admitirlo tenia los pelitos erizados pero también debía de ser los nervios, la verdad nunca me había ido del sur, nunca había salido de mi casa ni mi zona de confort, nunca había pensado que decirle a Logan si lo volvía a ver, un como estas sería muy vacío? Un te odio… demasiado falso? Un te extraño demasiado obvio? Negué con la cabeza sonriendo, tomando aire, intentando que el mar me diera la misma fuerza y valentía que me había dado para llegar hasta allí pero parecía como si me estuviese poniendo a prueba – hay tanto… que quiero contarte… - susurre dejando que las olas del mar romper no dejaran que mi voz se escuchara claramente, pero entonces se callaron y me dejaron escuchar su disculpa y como si no pudiese aguantar más mis ojos comenzaron a humedecerse para dejar paso a un llanto desconsolado como nunca antes había echo, siempre me proponía sonreír, dejar que la alegría contagiara a todos aunque fuese a veces mentira, pero jamás dejaba derramar lágrimas como si fueran un torrente descontrolado que venía desde muy dentro de mí. Y entonces corrí, corrí tan rápido como el mar lo hace para alcanzar la orilla y convertirse en espuma para acariciar a la arena.

Mi cuerpo casi colisiono con el de Logan, dejando caer la capa de Dainn cuando mis brazos rodeado al hombre frente a mí, lo recordaba como aquel niño – yo… siempre supe… que estabas allí… luchando por ser más fuerte… y que… volverías… y que… nos veríamos y.. y … - mi voz se iba quebrando entre lágrimas y mocos, escondía mi rostro completamente rojo en su pecho, era aquel hermano que había perdido, el amigo que siempre me había defendido, el primer ser que me había protegido y por el que había sentido el mismo amor que había sentido por mi padre… podía ahora cerrar aquel circulo, aquella herida que durante tantos años había estado sangrando.

Mis pequeñas manos se aferraban con fuerza a él, no queriendo dejarlo ir nunca más y entonces todo mi cuerpo se estremeció unos segundos antes de sentir explotar un cosmos lleno de odio y luego un ruido horrible llego a donde estábamos, era un espectáculo de luces de fuego en el cielo que se podían ver a lo lejos en dirección al castillo que se veía pequeño desde donde estábamos, pero a pesar de estar lejos el fuego no tardo en abrazar la capital – no… - no sabía si lo había dicho porque me preocupaba la gente o porque sabía lo que eso significaba y no quería soltar a Logan, no quería dejarlo ir – seguro te has vuelto alguien grandioso y fuerte… - me aparte con todas mis fuerzas, regalándole una sonrisa sincera ahora, llena de lágrimas y más mocos que antes – creo que tienes trabajo, mi amigo… y yo intentaremos estar al margen para no estorbar pero mi deseo es seguirte, tal vez necesiten mi ayuda y no dudare en darla – mi cosmos irradio calidez y decisión, no lo controlaba del todo a gusto, a veces emanaba solo cuando mi corazón así lo dispusiera.

Indique hacia donde estaba la casa de Damian, seguramente él también había visto todo desde allí, así que no tarde en entrar y buscar mis cosas, me vestí con la ropa que amablemente el santo de géminis había secado y acomodado para mí, hasta parecía perfumada y todo! Pero no iba a detenerme en eso, seguramente estarían preparados para salir al castillo a proteger a su reina como correspondía. - tendremos... tiempo de contarnos todo después de esto estoy segura... - le sonreí a Logan antes de alejarme y regresar al lado de mi guardia. Dentro de mi todo se estaba quebrando y cayendo a pedazos, porque sabia desde lo más profundo de mi ser que mi deber era amar y cuidar de todos los seres vivos y que si no lo hacia me estaba fallando a mi misma y a la promesa que le había echo a papá.

Y solo cuando creí que estaba más apartada junto a Dainn me detuve a hablar con él más bajo – siento... que estoy rompiéndome... - puse mis manos sobre mi pecho - quiero... se que debo ir a ayudar, que hay gente que podría salvar... pero no debo exponer a mi rey ni a ti... si te pido que te vayas no lo harás... no sin mi... se que debo volver, que le prometí a Alessandro que ni bien encontrara a Logan volvería... pero también siento que debo quedarme - hablaba muy bajo para que solo él pudiese escucharme porque solo él sabia ahora lo que me estaría pasando por dentro, sabía que detrás de esa mascara seguro estaría rodando los ojos o poniéndolos en blanco y que ni aunque le rogara se iría, pero realmente se lo estaba pidiendo con todas mis fuerzas, no era como si pudiese dejarlo inconsciente y si lo hacía solo se enojaría mucho conmigo cuando despertara en un ratito. Pero si a él le pasaba algo solo sería un problema para el reino, se lo había dicho a Kyrios en la carta y a Less en persona, yo no era importante más que lo que ellos me apreciaban, pero que en política y en la guerra no valía ni siquiera como peón - solo soy una sacerdotisa a ordenes del sur... tu eres el sur... sera lo que decidas - mire en dirección a lo lejos donde seguramente ambos caballeros dorados se estarían alistando. Indirectamente le estaba pidiendo que decidiera esta vez mi camino, porque las dudas y los deseos dentro de mi estaban jugandome una muy mala pasada en este momento.

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Off: declaro que sano a Damian en este post por su pelea vs Len.

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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Kyrios Beauregard el Mar Sep 11 2018, 00:38

– ¿Dónde estás? –Se decía Kyrios a sí mismo, mientras avanzaba tan rápido que su figura era más un manchón dorado que una silueta humana. – ¿En dónde te metiste?

Si pudiera verse a sí mismo en ese estado Kyrios se reprocharía severamente. Su armadura apenas y se mantenía en su lugar y su apariencia estaba completamente desaliñada. No era para menos. Había sobrevivido un combate directo con la comandante de las fuerzas de Hades. Aún más había hecho la mitad de la travesía de aquella remota isla del Oeste hacía el lugar en el que se encontraba ahora a fuerza de puro nado. Normalmente aquel viaje lo habría realizado en alguno de sus navíos personales; sin embargo, los vientos euroclidones habían retenido a la nave de zarpar. Kyrios sencillamente no tenía tiempo para esperar un mejor clima. Necesitaba encontrar a Cyrill.

Una vez que llegó a tierra firme, lo primero que hizo tras recuperar el aliento fue interrogar a todo el que estuviese presente. Su descripción de Cyrill no era muy acertada. En realidad, le sorprendía lo poco que sabía de ella, pese a haber pasado tanto tiempo a su lado. De alguna forma siempre la consideró como una niña, un duendecillo travieso que susurraba cosas graciosas en su oído y a quien a menudo tenía que proteger para evitar que se hiciera daño, frecuentemente auto infringido.

Cuando recordaba los momentos a su lado, Kyrios sonreía satisfecho. De alguna forma todo era más sencillo antes. Antes de la política. Antes de la guerra.

Había leído la nota, vía cuervo, mientras se encontraba regresando del Oeste. Lo único que pudo pensar fue: “¿En serio, Cyrill? ¿Justo se te ocurre vacacionar en el Este cuando las fuerzas invasoras están de camino?”

De manera casi aleatoria, Kyrios había logrado enterarse de los movimientos que el Oeste planeaba. Las maquinaciones de la científica en jefe del mismo dios de la muerte eran tan nauseabundas que inundaban al rubio de una furia asesina. Tal vileza debía ser erradicada de la tierra. No permitiría que Hades y sus engendros mancillaran la belleza de su mundo perfecto. Ni a Cyrill junto con ella.

De ese modo, buscó y buscó por días hasta que logró encontrarla, casi por accidente. Su corazón se alegró de que estuviese a salvo; sin embargo, ella no se veía para nada como la había imaginado. En su mente, Cyrill había sido capturada por el ejército del Oeste o bien por el del Este. Ella era demasiado inocente como para de verdad ser considerada una amenaza para cualquiera de los dos reinos. Sin embargo, considerando su mala suerte, era probable que aquella niña boba fuese abusada de una u otra forma.

No obstante, los pensamientos de Kyrios no coincidían para nada con la verdad. En realidad, Cyrill no solamente estaba a salvo, sino que se le veía feliz con aquellos tipos. Inclusive había un miembro de su propio reino cuidándole. ¿Acaso su castigo por desafiar las ordenes de Alessandro había sido no ser llamado para acompañar a Cyrill? Ya arreglaría cuentas con él más tarde.

Por lo pronto, parecía que Kyrios no tenía lugar en esa reunión. Su corazón se detuvo por un instante cuando observó a la pequeña sirena abrazar al sujeto de cabellera blanca; pero, aun así, no dijo nada. Su orgullo no le permitía decir nada. Solo había arribado a aquellas tierras bajo el pretexto de ayudar a una amiga. Si no era requerido, entonces partiría elegantemente de vuelta al Sur.

Kyrios se disponía a partir, cuando de pronto escuchó desde la distancia los susurros de Cyrill y fue entonces que no pudo contenerse más.

– ¡Eres una tonta! –Le gritó, dejando al descubierto su rostro, que antes había sido perfecto, pero que ahora ostentaba numerosas cicatrices de quemadura. – ¿En verdad quieres que alguien escoja tu destino por ti? ¿Acaso eres una reina que tiene que sacrificar sus propios deseos por el bien de su pueblo? ¡Para nada! Solo eres una niña buscando hacer a otros responsables de tu indecisión.

Las palabras de Kyrios eran fuertes, pero en su interior lo que lo motivaba a hablar era la mirada de Cyrill. Los ojos sin vida de una persona incapaz de disfrutar de la vida. Una persona apagada, sin una chispa de pasión. Pocas cosas eran más odiadas para Kyrios que ver a alguien apasionado perder el rumbo.

– ¿Crees que traicionarías al mocoso si ayudaras a algunos caballeros del Este en su guerra? –Dijo mientras la tomaba de los hombros. Su mirada era dura, pero su agarre era suave, casi como una caricia. –Eres una tonta. –Añadió poniendo la frente de Cyrill en su pecho. –No tiene nada de malo querer salvarlos a todos. Yo iré contigo, hasta el fin del mundo si es necesario.
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Re: Las velas de un viejo barco

Mensaje por Night el Miér Sep 12 2018, 20:07

El primer hombre en la escena se retiraba invitándonos a seguirle, preferí no hacerlo y mantenerme en la playa, donde me puse de pie a esperar el regreso de Cyril, quien fue tras sus pasos, para regresar solo un instante después, vestida ahora de cuerpo entero.

- así que este es tu atuendo de exploración – dije de forma graciosa cuando se acerco a mi, pero no entendió la broma o simplemente no había lugar para ella en aquel momento.

Una cadenas de explosiones mancho el cielo en llamas sobre el palacio principal del Este, aquello no era un festejo, estaba claro que habían atacado el castillo, y justo en aquel momento nosotros dos extranjeros entreteníamos a dos santos dorados en la distancia.

Tal vez alguien normal no hilara la situación, pero un espía, alguien que vive por artimañas aquel era un escenario del que prefería saltar tras bambalinas.

Las palabras de la sirena fueron comprensibles para mi, pero no era el lugar ni el momento – debemos salir… - respondía en el mismo tono de voz cuando un grito rompió el sonido de las olas.

Mi cabeza casi se salió del cuello para voltear a ver al general marino – Kyrios? – su voz era reconocida con facilidad, pero tampoco había que ser adivino, parecía no buscar ocultarse al punto de llegar portando su armadura en medio de la peor escena, armadura dicho sea de paso en un estado deplorable. Algo que cualquiera podría interpretar como que había estado en problemas en aquel mismo reino hacia solo un instante.

Levante mi mano intento pedirle que guarde silencio antes de que continúe, pero al ver el rostro del Lord Comandante algo se detuvo dentro de mi, marcas de fuego… ¿que demonios estaba pasando? Aunque nada importo al escuchar el resto del discurso.

No sabia que me estaba sacando mas de mis casillas, que intentara interferir, que lo hiciera en el peor momento y con su simple imagen inculpándose, que nos arrastrara con el, que le gritara a Cyril, que llamara de forma irrespetuosa al rey o le quitara importancia a lo que este ordenara, o simplemente que pusiera sus dedos en ella.

Baje mi cabeza y cerré los ojos, mis manos se movieron lentamente para sujetar la capucha y la mascara de huesos, me desprendí de ellas con dudas, como quien deja su arma para pelear de igual a igual con alguien desarmado. Una larga melena trenzada y rojiza brillo bajo la luna, y unos ojos de un mismo tono se clavaron en el viejo amigo de la sirena.

El hueso se hundió a lo lejos en el mar – Logan! - Levante mi voz – prometo mantenerla a salvo hasta que se vuelvan a ver, justo como hasta hoy – Mis pasos se marcaron en la arena para quedar aun lado de Cyril, y dejando la marca de mi palma ensangrentada en la hombrera de hombre de cabellos rubios lo aparte de la dama.

- lamento estropear tu perfecto atuendo – dije señalando la mancha. – intenta no meternos en una guerra en la que no tenemos porque morir, intenta no volver a menospreciar a nuestro Rey en mi presencia, e intenta pensar antes de actuar o abrir la boca -

Los rangos se habían perdido como la espuma se esfumaba en la arena en cuanto el agua retrocedía.

- pensaremos como ayudar sin romper las reglas del juego preciosa – dije levantando a Cyril casi sin esfuerzo sobre mis brazos.

Le di la espalda a la situación que nos rodeaba mientras que de esta se desplegaban unas alas de escamas esmeraldas de gran tamaño, y sin esperar respuestas ni acciones, el aire se arremolino en sus pies para que la pareja saliera volando tan alto y rápido como le fuera posible.

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Off Rol: Salgo del Tema con Cyril, gracias por el roll!


Logan, en caso de que tengas que combatir, como arreglamos, pondremos que te seguimos a distancia segura.

Kyrios, no tengo muchos post, y no quiero que los andes leyendo obvio porque no es obligación de nadie seguirlos, pero mi personaje mantiene su identidad original solo en el Sur, para su rey, compañeros y demás ciudadanos, mientras que afuera, se oculta, pero nunca se muestra con las caras con las que se oculta fuera del Reino en el Sur. Si no su trabajo de espía no serviría de nada. Trata de no inferir que se trata de mi sin físicamente no se nota que se trata de mi.
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