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A los ojos de los Búhos

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A los ojos de los Búhos

Mensaje por Illumi Lucius el Mar Jul 24 2018, 20:14

La dama había aceptado la invitación. La propuesta de seguirlo, de montarse con él en el carruaje de los búhos y pasar la noche de tormenta en las lejanas y altas cumbres del Oeste. El carruaje oscuro, de telas negras, detalles en plata y grabados del clan, iba a buen ritmo entre los caminos empedrados, quizá con un poco de turbulencia debido a la lluvia que seguía cayendo sin parar en los alrededores del reino. El aura de la Mano Real era oscura, siniestra y feroz, puesto que sabía que se acercaba a sus dominios, a su clan que debía saludar con la cara en alto, refugiados en los peñascos más peligrosos de los bosques del Oeste.

Los Lucius eran seres oscuros, sin escrúpulos y manipuladores. No por nada habían logrado tanto, hasta posicionarse con la confianza plena de los Nightingale, sirviéndoles como manos derechas. Más la relación del joven hombre como cabeza de ese clan eran turbia y difícil, no porque existiera algún odio de por medio entre los miembros, sino porque todos sospechaban que la muerte del antiguo señor Caín Lucius, padre de Illumi, había sido provocada por este último. A lo que la Mano siempre sonreía en silencio perpetuo. Resopló una vez más y su semblante cambió considerablemente al volver la mirada y enfocarla en el bello rostro de Arikel. Estaban sentados frente a frente dentro del carruaje.

¿Segura que no tenías otros planes para esta noche tan... cálida y encantadora? —el sarcasmo en su voz era obvio debido a que esa noche estaba lejos de ser cálida o encantadora. Era notorio que una tormenta caería muy pronto sobre todo el reino, por lo que debían apurarse a llegar pronto hasta los dominios de Owl Pride. Los guardias que iban llevando el carruaje con los caballos apuraron el trote de los mismos.

Dentro del carruaje se estaba más tranquilo, un aroma ligero a vino tinto y canela inundaba las telas y los cojines dentro, puesto que ese era el aroma habitual del hombre de cabellos negruzcos.

No temas si crees que estás abandonando tus deberes. Recuerda que los alrededores también forman parte del reino. Incluyendo estas montañas peligrosas. Quizá sea buena idea que patrulles a los Lucius esta noche —aquel comentario lo divirtió, provocándole una risa despectiva, pero bastante provocativa. Se metía a menudo con sus familiares. Era normal entre ellos. Los juegos ácidos, los combates y debates los divertía y hacía más fuertes que otros clanes.

Todavía faltaría una media hora más para llegar a su destino. Y no podían ingresar al castillo en carruaje, en algún punto deberían bajar y seguir a caballo. Él la llevaría, desde luego. Por siglos Owl Pride había sido construido entre los peñascos más mortales de esas tierras. Había sido su confiable método de protegerse década tras década, además de sentirse más a gusto entre los de su propio linaje. Carraspeó la garganta, despojándose de uno de sus abrigos y colocando al mismo sobre el regazo de Arikel.

Para el frío —murmuró y posó sus grandes ojos grises en ese rostro de muñeca— Me complace que haya aceptado acompañarme como mi dama esta noche —sus labios pálidos se curvaron en una sonrisa íntima, como si acariciara cada una de las palabras.

Un guardia dio el aviso al joven hombre de que pronto llegarían a la entrada de los riscos.




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Re: A los ojos de los Búhos

Mensaje por Arikel el Jue Jul 26 2018, 02:03

Observaba maravillada el carruaje en el que estaba montada... Era muy parecido a los que usaba la realeza y eso hablaba muchísimo más de Illumi que cualquier otra cosa. Aunque le conocía por los rumores y obviamente por el puesto que ostentaba, nunca se imaginó que tuviese esa clase de poder; ya que alguien que se podía permitir esos lujos, podía permitirse mucho más en la vida... Porque el dinero abre las puertas, muchas puertas. - Wow, realmente no esperaba un carro tan elegante, milord.

Otras personas podrían considerarlo "obvio" al ser el dueño de un castillo pero el tener propiedades no significaba que por ello pudieses mantenerlas. ¿Qué otras cosas aprendería hoy? Podría ser tan misterioso como parecía pero lo mundano podía confesar muchas otras cosas si se ponía atención. Abrió la cortina suavemente con el dorso de la mano para sorprenderse con esos peñascos y riscos bastante peligrosos... Salir de ese lugar debe ser un verdadero dolor de cabeza... Una prisión sin duda para alguien común.

- Está bastante lejos. ¿Le agrada internarse en lo profundo de una montaña? ¿O le gusta más vivir en Heinstein? - Aunque intuía la respuesta ahora que lo notaba algo tenso y su aura denotaba una inconformidad violenta. Si no gustaba de su familia entonces ¿Por qué venía? Le miró de reojo esperando la respuesta aunque le agradaba ver que podía llevar tranquilidad a su expresión con tan solo mirarla... Era otra clase de poder que no todos podían ostentar. - Oh no... Hoy es mi noche libre. Kaien toma mi lugar en la patrulla, así que no se preocupe por eso... Aunque, patrullar Owl Pride suena algo bastante complicado; el terreno es muy difícil... Una verdadera fortaleza.

No pudo evitar pensar en todas las implicaciones tácticas del lugar, como la Comandante que era. Si algo llegara a suceder y tuvieran que mover a Joshua, ese sitio sería perfecto y prácticamente inalcanzable. Aunque se distrajo un poco viendo las nubes de tormenta que parecían seguirles a todos lados. Escuchó su risa y le miró de reojo. - Algo me dice que me usará para molestar a su familia... Eso me recuerda. ¿Vengo presentable para la ocasión? - Soltó la cortina para mirarse las ropas, algo mojadas aún, aprisionando sus curvas por la humedad.

Pero entonces le colocó su abrigo enfrente. Lo miró y luego al chico, sonriendo un poco. - Gracias... Es todo un caballero. - Lo tomó con sus dedos largos y con cuidado se lo colocó sobre los hombros. Aún estaba caliente por el calor corporal de Illumi y además, despedía el aroma personal del peli negro. Su sonrisa se ensanchó más, cerrandolo por el frente aunque hundió un poco el cuello y el rostro, buscando ese calor. - Muy confortable. Y no me agradezca... Yo debería hacerlo. Es un verdadero honor poder acompañarlo. - Escuchó al sirviente y luego le miró curiosa. ¿Qué tanto tenían que hacer para alcanzar su destino? No dudaría en tomar la mano del joven para descender del carruaje y seguir el camino.

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Re: A los ojos de los Búhos

Mensaje por Illumi Lucius el Vie Jul 27 2018, 20:21

No pudo evitar mantener ese brillo divertido en sus orbes grisáceos y una sonrisa tenue que le hacía parecer con un poco más de vida, a pesar de que se encontraba cerca de ingresar a los dominios de los Lucius. Algo en Arikel le atraía y ejercía influencia, por decirlo de algún modo, en sus percepciones. Suspiró un tanto distraído en aquel rostro femenino. Para él todo ello no eran lujos, eran más bien signos de su acostumbrada existencia ligada a su familia. No por ello dejaba de agradarle menos. Si tuviera que elegir no sabría la respuesta con exactitud, aunque pensó en aquel momento que Heinstein lo mantenía con los pies en la tierra, junto a su dios.

Sí. Me temo que es complicado acceder y salir de la propiedad. Mis ancestros así lo quisieron... pensaban que de esa forma mantendrían al clan más unido, puro y lejos de distracciones —murmuró con ironía puesto que en parte difería con muchas de aquellas acepciones. Sin embargo, se guardaría todos aquellos secretos por los momentos. Se inclinó hacia la dama y busco ayudarla a colocarse mejor el abrigo, con el dorso de su mano derecha enguantada acarició la piel de su abrigo sobre el cuerpo de la mujer en una maneras elegantes y frías.

Una risa oscura, baja y peligrosa fue provocada por aquellos comentarios ajenos y retomó nuevamente su postura frente a la dama de cabellos rubios.

Tiene razón, en parte. La llevo porque seguramente causará revuelo su aparición, pero también porque la quiero seguir teniendo cerca de mí —musitó ahora más serio y su semblante adquirió unos aires afilados y cortantes. Sus enormes ojos del color del plomo se posaron en la mujer y repasaron la apariencia con cercanía y sin nada de reparo— Para mí está preciosa —confesó sin mostrar en sus facciones alguna reacción más allá de su oscuridad perversa— Pero si desea estar más cómoda y cálida, no se preocupe. Arreglaré ese detalle apenas lleguemos a Owl Pride.

No sería problema. Aquella mansión estaba plagada de objetos valiosos, habitaciones y centenares de armarios llenos. Los sirvientes encontrarían miles de opciones para la mujer. Todo se haría rápido y con cuidado con tan solo una orden del hombre. De pronto, el carruaje se detuvo. Los hombres bajaron y abrieron la puerta del carro. Indicaron que ya habían llegado al destino preciso para andar a caballo por una de las cuestas empinadas más secretas para acceder a la propiedad. Era uno de los camino que los familiares conocían a la perfección, sobre todo Illumi, claro estaba. Asintió y tomó a Arikel del brazo con sumo cuidado, aunque marcando esa piel con un poco de fuerza, por puro placer y ganas de jugar.

Luego se cobrará si cree que la estoy dominando demasiado, pero ahora está bajo mis dominios, milady —murmuró con cierta insolencia marcada y descendió del carruaje grácil, sosteniendo a la joven del brazo— Iremos por acá, acompáñeme.

Descendieron y pronto acomodó a la mujer en el gran caballo negro, Remus, dispuesto para la mano y su acompañante. Con destreza manejó al animal y apuró el trote por la empinada cuesta. En lo alto de la cumbre yacía Owl Pride en todo su esplendor. Más que un castillo, era una fortaleza oscura y siniestra. Propiedad de la casa más noble del Oeste, seguidora de la casa real Nightingale. Dentro vivían los Lucius, una extensa y poderosa rama familiar conocida por sus miembros oscuros y perturbadores, conocedores de "magia oscura", como llamaban algunos, siendo en realidad la energía cósmica protectora de los alrededores de Heinstein. La pureza y poder ante todo.

El Coraje en nuestros Ojos —musitó pensativo el lema de la familia a medida que ingresaban finalmente a la propiedad. La lluvia era tenue y en cuestión de minutos llegaron a una de las entradas laterales del castillo. A la distancia visualizó a varios de sus lacayos esperándolos. Saludó en un gesto frío con la cabeza y entraron rápidamente a la propiedad, cerrándose tras de sí las altas puertas de hierro y plomo. Ahora eran bienvenidos a Owl Pride. No había posibilidad alguna de escapatoria.



OWL PRIDE:

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Re: A los ojos de los Búhos

Mensaje por Arikel el Dom Jul 29 2018, 02:23

No pudo evitar sonrojarse ante las curiosas muestras de Illumi sobre ella... Suspiraba, la tocaba o sonreía como no solía hacerlo en la corte, o en los pasillos.Y realmente, para ella era difícil comprender el por qué... No se consideraba especialmente una mujer fuera de lo común y menos alguien que pudiese llamar la atención de un hombre como lo era la Mano del Rey. Cada que tenía esas atenciones con ella la hacía vibrar, la sorprendía y claro, lo disfrutaba a su manera.

De la misma forma, su sinceridad atrapante provocaba escalofríos que recorrían desde la nuca hasta la base de la columna. Esas miradas que se volvían de acero de forma repentina la invitaban a desconfiar, pero a la vez, hundirse en el gris de las orbes, deseando entregarse hasta averiguar qué escondía debajo de toda esa fachada. - Esta bien... Es demasiado convincente. ¿Cómo me negaría a sus deseos bajo esos argumentos? Y gracias, usted también está hoy especialmente apuesto. Definitivamente soy una mujer con suerte ésta noche. - Y dicho esto sonrió con amabilidad.

Una vez que hubieran bajado del carruaje le miró curiosa, mientras dejaba su piel marcada por la fuerza del agarre como si fuese un ave de caza, sosteniendo entre sus garras a la presa indefensa, buscando detener cualquier intento de huida. No pudo evitar reírse alegremente, con una carcajada abierta y sencilla. - Jajaja, claro que me cobraré más tarde, mi querida Mano del Rey. Pero ciertamente, he decidido caer en su propio territorio... Sé mi lugar mientras esté de visita en Owls Pride... ¿O de prisionera? - Mencionó siguiendo su juego, aunque le causaba una especie de gusto el saber si había algo de verdad entre esas bromas.

Sin embargo, se distrajo un poco con el hermoso corcel que los estaba esperando. Remus era un animal que merecía toda la atención de la comandante que tenía toda una caballeriza de su propiedad; además de los Nightmares que criaba también poseía sangre puras y sementales de razas más sencillas. Hizo algunas preguntas durante todo el camino, fascinada porque era llevada como una doncella. No estaba acostumbrada a que la tratasen con delicadeza, siendo ella la que se encargaba de adiestrar o domar las mismísimas fuerzas del Inframundo.

Apenas llegaron hasta la fachada del enorme castillo se permitió un momento de observación aún bajo la lluvia. Era una arquitectura impresionante, casi tanto como lo era el Palacio de su señor en Heinstein. Desde afuera le parecía lúgubre y oscuro... No podía imaginarlo por dentro. ¿Qué tanto había visto y escuchado esas paredes, albergando a una de las familias más oscuras del Oeste? Sonrió con una suave malicia mientras se despedía de Remus con un par de golpecitos en su lomo.

Los tacones que portaban apenas si se escucharon cuando cruzaron el umbral, para después quedar encerrados en aquél hermoso recinto. Por un momento no se preocupó por ese charco que estaba generando debajo de sí, ya que estaba muy distraída observando el recibidor al que habían accedido. Se fijaría en los detalles, el decorado y moviliario... Reprimió un pequeño suspiro al escuchar la puerta cerrarse detrás de sí. No había vuelta atrás, como si estuviera accediendo a la boca del lobo a sabiendas que jamás podría salir.

- Tengo que felicitarlo... Éste lugar es realmente hermoso. Aunque tenga sus propias opiniones, la verdad es que estoy maravillada. Y claro, creo combina perfectamente con usted. - Y le guiñó un ojo. Un criado, que apareció para recibirlos, intentó quitarle el saco que portaba pero ella se apartó delicadamente, para después dedicarle una mirada afiliada y amenazadora... No, no quería quitarse ese pequeño trofeo que además de mantenerla cálida, olía muy bien.

Se movió lentamente, girando mientras lo hacía, mirando el techo y las paredes, con una amplia sonrisa. - ¿Me dará un tour por sus dominios, milord? Estoy impaciente por conocerlo todo, y a su familia también. - Dejó de girar para acercarse a una pequeña estatua que observó curiosa. Para él pudiera ser común y hasta tedioso, pero por ahora, Arikel estaba en la prisión más hermosa que jamás había visto.

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Re: A los ojos de los Búhos

Mensaje por Illumi Lucius el Lun Ago 13 2018, 16:40

Dentro de Owl Pride se respiraba un aire distinto. Era como ingresar a unos dominios que se alimentaban de almas y dejaban atrás todo amago de luminosidad, de calidez o sentimiento. El sonido de los tacones de la joven rubia lo despertaron de su ensimismamiento, provocando en sus labios pálidos una sonrisa tenue. No era de sonreír mucho, pero esa mujer lograba mucho en él. Las paredes del castillo eran altas y prácticamente interminables, llenas de cuadros y tapices con los rostros grabados de cada uno de los Lucius que dejaron huella en la familia a lo largo de la historia. Candelabros en lo alto del techo iluminaban tenuemente cada pasillo y salón. Soltó un suspiro y se colocó justo al lado de la dama.

¿Combina conmigo? ¿Así lo cree? Dígame por qué... —inquirió divertido ante cualquier idea que a ella se le pudiera ocurrir. Alegar una cosa así era suponer efectivamente que la apariencia de él era igual de macabra y oscura que la mansión de los Lucius, además de cada uno de los pertenecientes a la misma. Por lo que no pudo evitar mostrarse divertido y galante por la insinuación. Aunque esperaba en el fondo resultar un tanto único entre tantos cabellos azabaches y ojos grises.

Unos seis sirvientes aproximadamente se acercaron a las dos figuras esperando órdenes del señor.  No fue hasta pasados unos minutos que percibió la presencia de todos y advirtió que antes de disfrutar de algún tour seguramente la comandante quisiera vestir prendas cálidas, a pesar de que él hubiera preferido seguir observando la figura femenina en esas mallas oscuras.

Anne, acompañe a la señorita Arikel a mi dormitorio. Allí le esperan unas prendas que seguramente serán de su agrado —anunció, mientras tomaba la mano de la mujer rubia y depositaba un beso frío en la cara interna de la palma. No se había insinuado él mismo en la invitación porque prefería tener la dicha de sorprenderse con la vista a su regreso. Eran ropajes que había mandado a diseñar hacía un tiempo para su hermana, lástima que la pequeña lo había abandonado, al igual que su prometida, por lo que no podía agradecer que una hermosa mujer portara aquellas confecciones y lo deleitara al menos en silencio— Estaré esperándola en mi estudio, para disfrutarla antes que de los demás búhos aparezcan por doquier.

Y esto último lo anunció entre dientes, con cierta aversión, a lo que la joven Anne tomó la mano de la bella rubia e indicó que la acompañara. Él se despidió, guiñando un ojo en silencio y brindándole la espalda, mientras se dirigía hasta su estudio. Uno de los sirvientes lo había seguido y aprovechó para comunicarle que la cena sería servida en una hora. Todavía faltaban preparativos por terminar. Tras un suspiro cansado le preguntó por el resto del linaje familiar. A lo que el hombre nervioso no supo muy bien qué responder. Todos estaban en algún lugar de los alrededores de Owl Pride, en los interminables pasillos, y en los amplios dormitorios. Por lo que certeza no podía darle a su señor.

Supongo que estarán planeando alguna cacería próxima para ganarse mi cabeza, sobre todo mi desquiciada y adorada tía, sin mencionar a mis hermanos —musitó pensativo y divertido a medida que ingresaba al amplio salón de ventanales a cuadros, libros, botellas de vino y el gran piano de cola que descansaba en un rincón alejado— Que nadie me moleste, James. Estaré esperando en mi estudio el regreso de mi invitada y luego estaremos paseando hasta la hora de la cena. ¿Entendido?
Sí, milord.

Musitó y desapareció el hombre de mediana edad en la oscuridad. Una vez solo suspiró quedamente, mientras se despojaba de los abrigos húmedos y descansaba sobre un sillón de cuero negro cercano. Portaba una capa oscura que uno de sus sirvientes le había colocado, la capa que tenía grabado el emblema familiar. En silencio cerró los ojos y disfrutó de la quietud. Sabía muy bien que esa noche sería todo menos tranquila, por lo que esos minutos le parecieron gloria, a pesar de que en parte una excitación familiar lo invadía, provocando que soltara una risa baja. Con el dorso de su mano energía oscura fue materializada, incitando en el ambiente nubes que oscurecieron repentinamente el salón.


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Re: A los ojos de los Búhos

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