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El nacimiento de un nuevo individuo

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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Lothar el Mar Jul 31 2018, 16:38

Muchos recuerdos pasaban por su cabeza, otros eran completamente olvidados. Es como si la nueva alma que habitaba el que fuera una vez cuerpo de un caballero dorado quisiera olvidar las cosas que le hicieron daño. La vida de un ser humano puede ser hermosa, pero a la vez horrible. Es una dualidad bastante curiosa. Quizá Lothar quiso alcanzar una vez la divinidad para saber qué pensaban los Dioses sobre eso. Divinidades que debían tener todas las respuestas. Incluso el actual guerrero, aquel que había nacido tan solo una hora antes, ya tenía como objetivo no solo alcanzarlos, sino que superarlos, aplastarlos. La exagerada amabilidad que un día lo caracterizó ahora era un exagerado orgullo. La otra cara de la moneda tomó el control y seguramente para siempre. — Nuestro primer encuentro. — Prefirió llamarlo así en vez de solo un beso. Recordaba casi todo, tanto las palabras que ella dijo como las respuestas que él dio.

Su armadura también despojó su cuerpo, formando al wyvern quedando al lado de Bennu. Los pasos de ambos seguirían, sobre todo por el hecho de que ella seguía a la merced del brazo que le rodeaba la cintura. No había nadie cerca, por lo que esas armaduras se quedarían seguras en ese lugar. — Le dijiste muchas verdades a ese estúpido caballero dorado. Por no hacerte caso, solo terminó muriendo como la basura que es. — Tratándolo como a un ser distinto. No eran el mismo, el actual era un ser nuevo creado desde cero. Sería mejor que ella ni tratara de decir lo contrario, porque la paciencia de este nuevo individuo era algo que podía agotarse rápidamente. Seguía inestable emocionalmente. Dentro de su mente nada estaba claro. Cambiar tan radicalmente no es algo sencillo. — Esa vez demostraste que eres poderosa, una mujer de verdad. — Detuvo el caminar mientras sentía la leve caricia en su rostro. ¿Acaso ella se mostraría cariñosa? Totalmente distinta a antes. Tenía una personalidad peculiar. Antes era fuerte, orgullosa, no dejaba que el juez le pasara por encima, pero ahora era adorable. — Por eso vas a ser mía. — Palabras quizá fuertes, pero lo que quiso decir fue que sería su secretaria, asistente, como quisieran llamarla. Tal vez dejó su frase incompleta.

Ladeó ligeramente su rostro para besar un poco esa mano que le acariciaba. — ¿Puedo saber por qué besaste a ese caballero? No creo que sea adecuado que la comandante del ejército del Oeste una sus labios con un perrito de Athena. — Ni siquiera en lo que al beso se refiere trata a ese Lothar como si fuera él. En su mente el primer beso entre ambos fue el que inició hace un ratito. El primero de varios, pues si tenía cerca a una mujer tan atractiva como ella no iba a hacer el esfuerzo de contenerse. La haría prácticamente su mujer aunque no lo diga directamente. — Tu cosmos quemaba, era ardiente. — Su mano libre se levantó hasta quedar a media altura, palma hacia arriba y creó fuego, una nueva habilidad que le trajo la nueva vida. — El mío quemará mucho más. Derretirá la piel y la carne de mis enemigos. Incinerará a esa maldita… — No había que pensar mucho para saber de quién se trataba. En ese oscuro corazón solo habitaba una persona: Athena. Pero su corazón ya no transmitía amor como en el pasado, ahora era solo odio. Esa persona que estaba siempre presente en esos sentimientos oscuros es quien se ganó un enemigo que nadie desearía tener. Un enemigo que no tendrá titubeos a la hora de matar a sangre fría a cualquiera que se entrometa en su camino.

Existe debilidad en tu corazón. Hay que eliminarla para que te conviertas en la guerrera perfecta que estará a mi lado. — Como asistente obviamente. Algo mantenía de sabiduría de su anterior vida, por lo que el analizar las acciones de Arikel a lo largo de sus dos encuentros le daba una simple conclusión. — ¿Así que me aceptarás en tu casa? Lo siento, quiero decir, mi casa. — Se sentía superior, por lo que no tenía problema en tomar lo ajeno, robarlo y hacerse propietario. Si a alguien no le gustaba su manera de hacer las cosas, simplemente debía decírselo y arreglarían las cosas como se debe: a golpes. Era un hombre violento. Jamás tendría un cargo de conciencia por golpear, pisotear, humillar a alguien. Menos si es un humano, pues esos eran insectos que solo ocupan espacio en el mundo. Nada comparado a aquel dorado que prefería ser golpeado antes de herir a alguien más. Es increíble el cómo la muerte y el odio podían cambiar la mentalidad de un humano. Oh, que él ya no es un humano, es algo completamente superior. — ¿Cuál es tu objetivo? ¿Hay alguien a quien odies? ¿Por qué eres una espectro? — Pensaba pasar mucho tiempo con ella, “educarla” para que sea la mejor, obviamente después de él. Debía saber de ella, conocerla, para saber qué métodos utilizar. Tal vez ser severo, o quizá más calmado. Claro, todo depende de la actitud que ella tenga hacia él. Si sigue con esas intenciones de hacerse la fuerte, los castigos no cesarán. En cambio, si demostraba ser una mujer educada y servicial, las recompensas que ella quisiera podrían dársele.
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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Arikel el Mar Jul 31 2018, 23:22

No sabía hasta que punto recordaba ya que parecía bastante reservado en ese aspecto. No decía nada más que palabras o frases pero al parecer definitivamente recordaba "su primer encuentro" y ante esto no pudo evitar una sonrisa de lado, aún acariciando su mejilla, con el brazalete puesto de aquella gema que compró en el Este y que él ayudó a recuperar de un ladronzuelo con poca suerte... O quizás mucha al ser el caballero de Virgo el que lo detuviera y no ella misma.

- En ese entonces te cegaba la luz dorada de la diosa usurpadora... Ahora puedes ver la realidad ya que te he retirado el velo. - Observó la armadura retirarse. Por un momento se preguntó si Wyvern tendría un sentido del humor muy oscuro o simplemente de verdad buscaba las almas más rotas y tristes para ocupar su Estrella. O más bien, las más violentas. Le escuchó decirle poderosa, una mujer... No lo dudaba, había renacido con el suficiente poder como para encargarse de cualquiera e incluso Joshua lo sabía. - ¿Tuya? - Eso la sorprendió un poco. Ya habían hablado con anterioridad de que sería su jefe pero... No que sería... Suya, aunque él no se refería a lo que ella pensaba precisamente.

Se sonrojó cuando besó su mano, ésta vez sin ocultar sus mejillas rojas ya que no portaba alas. - ¿Esa es una proposición? - Luego escuchó su pregunta, la cual pensó solo un segundo. - Quizás ahora sea un caballero muerto, pero comparten la misma apariencia... Eres demasiado apuesto y hay algo en ti, algo que me atrae y me llama... - Tomó su rostro con ambas manos y depositó un suave beso en su mentón, donde alcanzaba estirándose un poco, sin necesidad de ponerse de puntitas. - Era un alma que corromper.

Se retiró un paso solamente para ver ese fuego que ardía en su mano... Cuando mencionó de forma implícita a Athena su rostro se oscureció, desviando la mirada. La mentira que ella había creado estaba ahí pero no había sido la total culpable de ese resentimiento que vivía en el interior de Lothar. Solamente fue la chispa para despertar algo peor, algo que ya reptaba en su interior. Lo entendía, porque ella, literalmente había perecido en el fuego de la decepción y el horror.

- ¿Qué debilidad existe en mi? - Preguntó algo impresionada. No se imaginaba de qué hablaba realmente, pensando en algún punto ciego o descuido en su forma de pelear. Llevó una mano hasta su cintura, viéndole entre divertida y con un poco de desdén. - Jejeje sí, si quieres que sea tu casa ahora, por mi está bien. ¿No estás cansado ahora mismo? Parece que tienes demasiados sentimientos acumulados... Mucha ira que buscas como liberar. - Podía notar la enorme diferencia que existía entre ese hombre que le sonreía a pesar de que lo lastimara, que se preocupaba e incluso bromeaba. ¿Tanta negativdad se acumulaba en el pacífico interior de Virgo?

Las ultimas preguntas le parecieron importantes de responder. Para él, parecía más una entrevista para saber como "educarla" mejor, mientras que ella estaba considerando todo como si estuvieran pensando ser pareja. Arikel no tenía ninguna relación per se, pero su cuerpo y alma siempre habían pertenecido al Rey del Oeste, como lo eran los demás espectros, incluso el hombre frente a sí. - Mi objetivo es servir a nuestro señor, reprimir y aplastar a sus enemigos... No odio a nadie en particular, a diferencia de ti. - La pregunta de por qué era espectro le costó un poco más de trabajo en responder. No es que fuese privado pero era difícil hablar de ello. - Yo... - Se giró para ver el amanecer por encima del lago, el cual ya había inundando el cielo totalmente. El día estaba encima de ellos. - Era un caballero dorado como tú... En mi vida pasada servía a Athena y portaba el manto sagrado de Sagitario. Mi nombre era Arikea.

Suspiró un poco. Eso la convertía en un trofeo en el Oeste... Y también la atormentaba aún, en sus sueños, en sus recuerdos.



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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Lothar el Miér Ago 08 2018, 12:33

Perfecto. Pudo verla sonrojada nuevamente, y para mejor, no se cubrió con sus alas. Podía verla claramente en ese estado. Se veía más pequeña, más indefensa, más fácil de doblegar. Eso le encantaba. Mientras más fácil era pisotear el orgulloso y el honor de una persona, más feliz se sentía. — ¿Proposición? No, es una orden. — No le estaba preguntando si quería ser su asistente, se lo estaba ordenando. Claro, ella lo pensó como una proposición al pensar que Lothar le estaba proponiendo el que sean pareja. En parte no estaba del todo equivocada, ya que si el Wyvern la consideraba suya, la obligaría a hacer varias cosas de pareja. Era como ser novios pero a la vez no serlos. Era algo raro.

No le impidió darle ese beso en el mentón. No le molestaba, sino todo lo contrario. El que diera muestras de afecto eran de su agrado. Además, ¿quién se negaría a recibir un beso de semejante mujer? Obviamente no se lo diría, pero la encontraba una fémina bastante atractiva y le atraía. Ya le había dicho que la consideraba una mujer de alta categoría, pero solo se quedaría ahí. No le diría mucho más, al menos por el momento. — Si te portas bien, podrías tener para ti al hombre que te atrae. Pero todo depende de tu comportamiento. — Sus palabras fueron duras y secas, como si fuera más que nada una advertencia. Después de todo, la obligaría a comportarse bien de todas formas. No la dejaría creer que le permitiría más faltas de respeto como hace rato. El antiguo Lothar no lastimaba ni a una hormiga, el actual decapitaría a sus propios padres si lo considerase necesario.

Estoy cansado y es temprano aún. ¿Acaso gustas presentarme mi nueva casa? Y mi nueva cama, claro… — Trataba solo de suya el sitio para recostarse y dormir, pero en el fondo sería de ambos. No la dejaría irse de su lado al poder tenerla tan cerca y mucho más a su merced. Quizá al principio la haría dormir en el sofá o en el patio como si fuera un perrito, pero sería solo para demostrar su dominio. Luego ya le permitiría estar más cerca como él. Pero, es tal y como dijo, depende totalmente de su comportamiento. — Seguramente pronto busque un pueblito cerca de este reino para liberar mi ira. Deseo aplastar insectos. — Refiriéndose a los seres humanos que en el pasado buscó proteger con su vida si era necesario.

Sus ojos se abrieron de par en par ante tal revelación. ¿Ella igual fue parte de los caballeros de Athena? No le sorprendía que haya tenido el rango de dorado, pues tenía claro que era una mujer bastante poderosa desde el enfrentamiento que tuvieron cuando él estaba vivo. Ella le daba la espalda, pues la abrazó por detrás, apegándose todo lo posible. Al principio era un abrazo cálido, pero de la nada su rostro quedó adornado de una preocupante sonrisa que ella no podría ver. Sus brazos se potenciaron bastante con su cosmos, el cual le daba una fuerza increíble. La apretó a la altura del estómago como si quisiera hacerle vomitar algo. — Así que tuviste un pasado junto a esos insectos. Debo asegurarme de que todos esos buenos sentimientos hayan sido destruidos. Recién ahí te permitiré ser mi adorada sirvienta. — Su voz daba a entender de que el castigo o más bien, sanación, recién comenzaba.

Apretó con todas las fuerzas posibles, como si quisiera romperle la columna. Llegó incluso a levantarla del piso. Pero, de la nada la soltó. — Mantén la cabeza abajo. — Ordenó mientras que en ese mismo instante colocaría su mano derecha en la cabellera rubia de la comandante y la empujaría hacia para abajo para aplastarle la cabeza contra el piso. Ahora comenzaba el proceso de domesticación y dominación. — Athena y sus caballeros son basura que debes olvidar por completo. Yo seré tu dueño desde ahora. ¿Estás de acuerdo? — Se agachó apoyando una rodilla en la espalda ajena para impedir que se levante e inclinó su cuerpo hacia delante. Sus labios quedarían casi apegados a la oreja de Arikel. — Si aceptas, podré recompensarte en todo lo que deseas como mujer. — Ojo con la aclaración. “Incluso lo que desea como mujer”, no solo como espectro.
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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Arikel el Jue Ago 09 2018, 23:37

Las cosas volvían a tomarse turbias... O más bien, Arikel estaba entendiendo poco a poco la forma de ser del nuevo Lothar, quien parecía estar "de buenas" por el simple hecho de que no había vuelto a renegar ni darle ordenes. En cambio si hacía algo o decía algo que no le gustase... Tragó saliva pesadamente. No porque estuviese preocupada, después de todo podrían volverse a pelear para demostrar quién era el más fuerte, pero no le gustaba caer en conflictos con otro espectro... En general se llevaba perfectamente con todos al ser su deber el procurarlos como Comandante.

Primero respondió que era una orden aquello de estar juntos a lo que se quedó algo pasmada... ¿Una relación obligada? Nunca había tenido una pareja formal... Quizás en su vida pasada pero no lo recordaba del todo. Se llevó una mano al brazo, pensando en que estaba metiéndose demasiado en una situación que sería algo difícil de sobre llevar. De igual forma, él explicó que si se portaba bien tendría lo que quisiera de quien le atrae. Alzó una ceja. - ¿Portarme bien? Eso es demasiado ambiguo... ¿A qué te refieres exactamente?

Dio un paso hacía atrás, separándose de él un poco... ¿Trataba de desquitarse con ella? Asintió con lo que mencionó de la cama. Aunque fuera algo vergonzoso, no tendría problemas con compartir la cama con él, después de todo, eso simplemente sonaba a algo que terminaría bien... A menos que lo haya mencionado con el objetivo de quitarle las cosas en vez de compartirlas. - Lothar... creo que tu actitud es algo problemática o no entiendes la relación que debemos tener ahora. - Sin embargo se estremeció cuando la abrazó por detrás, mencionando sus ansias asesinas.

De pronto, el abrazo, el cual le había arrancado una sonrisa, comenzó a apretarse tanto que el dolor que sentía la hizo gemir. Llevó ambas manos hasta el brazo del Juez, intentando quitarlo. - ¡Ah! ¡Me lastimas! - Le dijo en voz alta... Ya no era un simple apretón, sino ahora el Cosmos recorría el brazo de Lothar provocando que fuera mucho más fuerte. - ¡Ughn...! ¡Lo--! - Quería quejarse pero ni siquiera podía hablar ya que sacaba todo el aire. Estuvo a punto de encender su Cosmos en fuego cuando la levantó del suelo, sin embargo la soltó.

No logró hacer nada más que reventar la mejilla en el suelo, tratando de no lastimarse de más pero la presión que ejercían sobre su cabeza no le permitía levantarse. Abrió un ojo, mirándole con total enojo. - ¡¿Estás loco?! ¡He olvidado todo de mi vida pasada! ¡No hay nada que destruir, suelt... sueltame! - La rodilla sobre su espalda dolía, pero lo que realmente estaba jodiendo era su orgullo como Comandante. - ¡Mi dueño... Más bien, NUESTRO dueño es Hades! ¡No puedes ser mi "amo" porque no soy la sirvienta DE NADIE!

Y dicho ésto explotó en fuego negro, tratando de apartarlo de encima. Si lo lograba se levantaría, escupiendo debido a la presión ejercida en el estómago. Estaba muy molesta... Y buscó con la mirada a Wyvern. Si se atrevía a molestarla físicamente una vez más... Iba a comenzar una pelea, incluso sin la armadura. Si el Juez pensaba que se dejaría domar tan fácil, estaba muy equivocado. Estiró la mano hacía su armadura, como amenazando que la llamaría. - No vuelvas a lastimarme... Podrás gustarme. - Y aún así, dicho esto se sonrojó bastante. - Pero tengo un trabajo y una reputación que mantener.



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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Lothar el Vie Ago 10 2018, 02:02

Apenas la escuchó gritar de que no era sirvienta de nadie, le agarró el cabello para levantarle un poquito la cabeza y después presionar con fuerza hacia abajo para estrellarle la cara contra el piso. — Creo que no escuché bien, ¿podrías repetirlo? — Le era imposible no comportarse de esa manera tan violenta. Su alma le obligaba a ser malo. Deseaba aplastar el orgullo de todos los que osasen pararse frente a él. No tenía excepciones, una de las metas en su vida es demostrar que es superior a todos y lamentablemente la primera persona que apareció frente a él fue esa mujer. Era linda y todo, pero no iba a hacer una excepción solo por eso, al menos durante el primer día de su nueva vida.

Sonrió. Al parecer la rubia quería jugar. Al momento en que sintió ese fuego oscuro, él hizo lo mismo pero con fuego de verdad para tratar de contrarrestar el salir empujado. — Sh... — Le pidió que se callara a la vez que su índice se posaba en sus labios haciendo una gráfica de su petición. Una leve sonrisa seguía intacta en sus labios desde segundos antes. El fuego propio desapareció e incluso la rodilla en la espalda se apartó. — Ese fuego tuyo es maravilloso. Eres perfecta para ser mi asistente. — Habló como si nada. Al parecer no le importaba en lo más mínimo el que ella dijera que no era sirvienta de nadie.

Le dio una ligera caricia en la mejilla. — Quieres hacerme ver que estás molesta, pero si estás sonrojada me demuestras todo lo contrario. Al parecer ya encontré tu debilidad. — Se levantó dejando libre el cuerpo. Incluso le tomó una mano para ayudarla a levantarse. — Yo soy tu debilidad, ¿o me equivoco? — Como si nada hubiera pasado comenzó a caminar sin soltarle la mano, parecido a como estaban antes de detenerse. — Si ya no tienes nada que ver con esos gusanos, no habrá ningún problema. — En el fondo admitía que se enojó bastante al escuchar que ella fue un caballero dorado. Aquel rango le hacía doler la misma alma. Les odiaba al igual como odiaba a su Diosa.

No me sorprende que con ese poder hayas derrotado al caballero dorado de Virgo en dos ocasiones. Lamentablemente ese era un tipo patético. — Sentía como si algo dentro suyo le diera un golpe por eso que dijo. Como en ese tipo de historias en donde tienes otra alma y te golpeaba cuando decías algo malo. En realidad en este caso es lo mismo, pues el juez negaba el tener cualquier tipo de relación el alma que estuvo antes en ese cuerpo. Se sentía un ser totalmente distinto y superior además.

De la nada pensó que estaba caminando sin rumbo, pues simplemente prefirió seguir avanzando hacia el frente. El destino al que quería llegar era esa casa de la que le habló Arikel. A pesar de ser una nueva vida y todo, su cuerpo estaba algo cansado. Necesitaba recostarse un rato. Su cuerpo se lo pedía. Aunque el cansancio de su cuerpo no era por haber hecho muchas cosas, sino que sentía como si hubiera pasado un laaargo día, o una larga noche. — Llévame a casa. Quiero descansar. — Sonó como lo que era: una orden. No le estaba pidiendo un favor ni nada parecido. — Ahí podremos conversar los términos de tu contrato. — Y claro, él era un profesional en todo lo que hacía. Si la tendría como su secretaria, conversarían un acuerdo que él elegiría. Sinceramente no conversarán nada. Él solo dirá lo que desea.
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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Arikel el Lun Ago 13 2018, 01:30

No importaba lo que dijera, Lothar no se quitaba de encima e insistía en reventar su cabeza y rostro en el suelo. Ahora su cara estaba llena de cortes y raspones, e incluso estaba sangrando de los labios por un corte en el inferior. - ¡Nghn! - Sin embargo el impulso con Cosmos que usó para empujarlo sirvió, mezclando con el fuego de Lothar que la hizo levantarse aún más rápido, tratando de evitar los remanentes calientes, sin tomar la mano que la ayudaba ya que estaba totalmente alerta de que fuera a atacarla de nuevo.

- ¿Mi debilidad, tú? - Se llevó el dorso de la mano para limpiar la sangre de su labio, desviando la mirada aún con ese sonrojo. Sabía a lo que se refería, ya que no era una tonta, era una mujer adulta. Sin embargo, no se había puesto a pensar en eso realmente... ¿Le había gustado tanto desde que lo conociera con ese manto dorado y por eso había sufrido al derrotarlo las dos veces? ¿Se sentía culpable por haber arrancado esa vida a pesar de que era su labor? ¿O aliviada de que ahora estaba ahí, portando una surplice?

Le miró una vez más. Al parecer, era algo que debía reflexionar... Y aceptar. Pero entonces la tomó de la mano y comenzó a caminar con ella de nuevo... Era demasiado volátil, con cualquier acción o cosa que dijera volvería a explotar con violencia. Era alguien de quien debía alejarse a como de lugar... Pero ahí estaba, dejándose guiar una vez más. Y definitivamente no era alguien masoquista, más allá de lo que requiriera cierta situación. Tragó saliva pesadamente. - Si fueras mi debilidad sería un problema... Sabes que no me puedo permitir puntos débiles. O más bien, nadie del Oeste puede permitírselos.

Luego de caminar un poco más él pidió que lo llevara a casa. Sin embargo se detuvo... Plantó bien los pies en el suelo e incluso lo jaló un poco para que dejara de avanzar pero no soltó su mano... Le miró con sus ojos dorados, tan fijamente que parecía querer comerlo con la mirada. - Vamos a poner las cosas en orden... A mi realmente no me molesta que quieras tratarme como tu sirvienta, después de todo, puedo ser lo que quiera sin temor a equivocarme y jamás dejaré de ser la Comandante a pesar de que quieras que sea sumisa contigo... Cosa que también puedo hacer. - Intentó jalarlo a ella mientras su mano libre se colocaba en el pecho ajeno.

- Seré lo que gustes... Mientras no vuelvas a golpearme así. Ni ha tratarme de una forma despreciativa... Quieres mi lealtad y sumisión, entonces comencemos bien... Sí... Eres... Una especie de debilidad. - Y dijo esto desvió la mirada. - Pero no por eso significa que no debamos hacer bien las cosas. - Luego comenzó a caminar. Su casa no estaba muy lejos, a las afueras de Heinstein. No tardarían más de veinte minutos en lo que se alejaban del lago hasta ver la capital allá enfrente. No hubo necesidad de entrar a la población ya que la casa que ocupaba Arikel estaba junto el camino.

Casa:



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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Lothar el Jue Sep 06 2018, 18:37

La personalidad de Lothar era complicada, cualquiera podía notar eso. Sin embargo, es normal ya que recién se estaba conociendo a sí mismo. Solo actuaba por impulsos. No pensaba antes de hacer o decir algo. Era prácticamente un bebé al cual se le debía enseñar, aunque este en particular no permitiría que nadie lo hiciera. Se criaría y educaría siguiendo sus propios instintos, pues él ya se consideraba un ser completo. Con el dorso de su propia mano limpió con cuidado el rostro ajeno que quedó sucio al estar en el piso. — No se puede negar lo obvio. Hasta tú sabes eso, Arikel. — Él era su debilidad. Lo sabía y ella también. No se podía ocultar. Lothar trataría de sacar provecho de eso en el futuro para conseguir sus propios objetivos, y quién sabe para qué cosas más. Solo era el primer día de su nueva vida. Le quedaba mucho por vivir, aunque eso depende de qué tanto dure en un mundo lleno de caos y guerra.

De repente los pasos del juez fueron detenidos a la fuerza por quien llevaba de la mano. Se giró hacia ella sin mencionar ni una palabra, pues entendía que ella debía tener un motivo para querer parar. La escuchó atentamente, aunque le fue imposible reprimir una risilla. Al parecer ella se tomaba las cosas demasiado en serio. En parte era bueno, pero también llegaba a exagerar un poco. La diestra de Lothar se posó sobre la cabeza de Arikel y le dio una leve caricia. — Si te portas bien, no seré agresivo contigo. Pero, si osas desafiar mi autoridad y superioridad no dudaré demostrarte el sitio al cual perteneces. — La mano bajó deslizándose por su mejilla hasta llegar a su cuello, en donde se posicionó como si quisiera ahorcarla, pero no ejerció ni un poquito de fuerza. — Espero que eso te quede bastante claro, pequeña. — Dijo eso último con una irónica sonrisa en los labios, mientras apartaba finalmente su mano.

Le agradaba que aceptara ser la sirvienta de Lothar, aunque a él no le importaba en gran parte eso. Si no lo aceptaba la obligaría a serlo a la fuerza. Jamás le preguntó, solo fue una orden. — Si trabajas educadamente podrás recibir las recompensas que desees. AL igual como castigo, premio. Así que ten en cuenta eso. — Fue lo último que dijo antes de reanudar sus pasos. El juez tenía muchas ganas de conocer su nueva vivienda, aunque prácticamente la consideraba la primera, puesto que en su anterior vida solo tuvo un templo que no tenía nada de comodidad. Era una basura. Afortunadamente murió y ahora esperaba tener algo mucho mejor.

Después de largos minutos finalmente llegaron. Por fuera se veía bastante bien. Un sitio amplio en donde seguramente no le faltaría espacio. Sin embargo, no se veía muy elegante. Esperaba algo más de clase, aunque para pasar las primeras semanas parecía agradable. — Espérame aquí afuera. — Y como si fuera su propia casa, abrió la puerta a la fuerza, y tras entrar, la cerró, dejando a Arikel fuera. Una vez dentro recorrería todos los pasillos, habitaciones, observarías muebles, etc. Analizó cada rincón de la casa. Incluso se sentó en un sofá grande que había para notar si era cómodo para descansar cuando lo necesitara. Pasó la prueba, pero por poco.

Alrededor de diez minutos tardó Lothar dentro hasta que finalmente abrió la puerta y le hizo una seña a la rubia de que se acercara. — Ya puedes entrar. — ¿Acaso ella era la visita? Podía ser muy incomprensible el comportamiento del Wyvern, pero es que ahora él se consideraba el dueño de esa vivienda. Arikel sería quien por un simple favor viviría ahí. — ¿Y qué tiene mi nueva casa de interesante? Supongo que la acompañante viene incluida. — Obviamente se refería a una sola persona en particular y que estaba ahí con él. — Quiero algo de comer. Sírveme el desayuno.
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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Arikel el Dom Sep 30 2018, 02:00

No sabía si molestarse o simplemente dejarse cuando la tocaba como si fuera suya. Después de la caricia en la mejilla pasó a hacerlo en su cabeza como si fuese un animal o una niña. Ésta vez el sonrojo fue una mezcla de vergüenza y algo de molestia contenida... ¡No era una especie de yegua! Para colmo era mucho mayor que el hombre frente a sí. Y como había demostrado todo éste tiempo, cambió de ser amable a amenazar con ahorcarla, colocando la mano en su cuello.

Ya anteriormente había preguntado a qué se refería con "portarse bien" pero ya entendía qué pretendía... Debía aceptar que le costaría trabajo acostumbrarse a ese tacto y a esa forma de referirse a ella. No dijo nada hasta que apartó las manos de su cuello, tragando saliva pesadamente como si quisiera cerciorarse de que su cuello seguía ahí y en buen estado.

- Mmm... Parece que no estás acostumbrado a pedir cosas... - No fue necesario preguntarse qué clase de recompensa o castigos podría darle. El "juego" que estaba aceptando llevar con el Juez distaba mucho de lo seria que se estaba poniendo. Suspiró un poco... Quizás era demasiado seria en todo y eso le ayudara a ablandarse un poco en el sentido de la socialización.

Al llegar a la casa Lothar le pidió que esperara afuera a lo que ella obedeció. Efectivamente la casa no era de algún noble ni mucho menos, de hecho, era lo más parecido a una residencia de campo y trabajo. Mientras el joven se acercara a la propiedad se fijaría en las enormes caballerizas al fondo, alejándose del camino; exactamente dos, de madera oscura. De igual forma había corrales y otros espacios dedicados a los caballos y nightmare que Arikel criaba y vendía.

En cuanto a la casa, se encontraría con un espacio grande. En la planta baja la cocina con una terraza que daba a un comedor al aire libre, una sala y una habitación. En la planta alta el resto del hogar, sumada con una pequeña biblioteca y estudio. Había en total cinco criados, tres mujeres y dos hombres que al verlo se alejaron para permitirle explorar, algo asustados de su presencia extraña.

En esos diez minutos que tardó en salir se tomó el tiempo de mirar a sus establos... Caminó un poco hasta salir del camino, hasta que Lothar se asomó y le dijo que podía entrar... ¿Qué cosa había hecho? ¿Quería tentar el terreno antes de entrar o algo parecido? Ya que entraron le escuchó decir "mi casa" y no pudo evitar sonreír a medias, cubriéndose un poco la boca. - Depende de qué consideres interesante... Podemos ir a los establos a conocer a los corceles. - Tronó los dedos y llamó a los criados, a los cuáles presentó. - Él es Lothar, y será su amo también de ahora en adelante. - Todos asintieron, inclinándose para después retirarse a sus labores.

- Claro... La acompañante viene con la casa. - Escuchó que quería algo de desayunar y lo pensó un poco. Podría pedirle a los que se acababan de ir que preparasen algo pero el sentido de la orden parecía indicar que ella debía prepararlo... Hace mucho que no cocinaba pero podía hacer algo. - Mmm esta bien. Ponte cómodo entonces. - Sonrió un poco pero no fue de inmediato a la cocina, sino que subió para cambiarse y ponerse algo más acorde a la situación que su traje de licra que portaba debajo de la armadura.

Mientras se cambiaba abrió un poco más los ojos. Obviamente significaba que vivirían juntos pero... ¿Debería mandar a conseguir algo de ropa para él? ¿Objetos personales? Técnicamente no tenía nada y si ese sería una especie de refugio entonces debería tener todo listo. Ella en particular tenía una pequeña vida cuando no estaba haciendo sus labores de Comandante así que se imaginó que debería ayudar a Lothar a conseguir algo así, o al menos parecido.

Soltó su cabello y bajó las escaleras rápidamente, hasta detenerse frente a él. - ¿Alguna preferencia? - Preguntó aún con esa sonrisa, refiriéndose a la comida. Portaba un pantalón de cuero y una blusa sencilla de algodón blanca, algo floja. Ahora podría lucir como cualquier otra persona del reino, aunque sus ojos dorados seguían firmes y esa pálidez era poco natural... Como la de Lothar.



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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Lothar el Miér Oct 03 2018, 00:30

Algo le decía que se sentiría a gusto en ese hogar y que la pasaría muy bien… sobre todo con la persona que le haría compañía durante el tiempo que se la pase bajo ese techo. — Quizá podamos conocer luego a tus caballos. Espero estén muy bien entrenados, después de todo eres la “importante” comandante del ejército de Hades. — La palabra entre comillas la dijo con un tono muy notorio de ironía, tal vez con la intención de molestarla o hacerla enojar un poco. Una vez conoció a los criados, los miró con desprecio, queriendo infundirles un poco de miedo y transmitirles su propio odio. Consideraba que esa era la mejor forma de que entendieran que de verdad sería su amo desde ahora. Eso no podían olvidarlo o lo pagarían con su vida.

Entró nuevamente, pero esta vez en compañía de Arikel. La novedad es que la tomó de la cintura para que los criados lo vieran. ¿Tenía una intención oculta? Tal vez. ¿La diré? No. Una vez respondió de manera afirmativa a su pregunta, Lothar con toda confianza le dio una sonora nalgada, para luego dejarla marchar. Al parecer le iría a preparar algo de comida. Mientras la esperaba, se recostaría a lo largo del sofá subiendo incluso las piernas. Era bueno descansar un poco. A pesar de que se consideraba un ser totalmente nuevo, lo cierto es que había pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo. Sentía que si se relajaba demasiado y se quedaba dormido no habría quien lo despierte en quizá dos días. Pero, no deseaba que su día terminara tan temprano. Había mucho que conocer y mucho que probar…

Escuchó los pasos de cierta mujer acercándose. Era obvio que era ella y uno de los criados. Sus pisadas demostraban autoridad, confianza, firmeza. Se levantó del sofá para recibir y sin ocultar nada se relamió con muchos ánimos los labios al verla vestida de una manera mucho más casual. — Tengo más que clara mi preferencia. — De inmediato avanzó con total agresividad hacia el frente hasta acorralar a Arikel contra la pared y eliminar cualquier centímetro de distancia entre ambos cuerpos. Sus labios de inmediato se unieron a los de ella iniciando un apasionado beso, pues él no se andaba con tonterías. Su lengua iría a por todas a dominar la de la sensual rubia que tenía apegada a él. Su brazo derecho bajaría hasta tomar la pierna izquierda de la comandante para levantarla y obligarla a rodearle la cintura, queriendo tener toda la cercanía posible.

Esa mujer que tenía en frente le atraía, le volvía loco, y el beso que le estaba dando era prueba suficiente de ello. Obviamente por el orgulloso que tenía no se detendría a decirle románticamente lo atractiva que era, pero con esas actitudes apasionadas le podía demostrar lo que pensaba de ella en el fondo. Después de largos segundos se separó, terminando por darle una mordidita en el labio inferior. Seguía sujetándole el muslo unos cuantos segundos más, hasta que lo soltó. Una vez liberó su labio mantuvo su rostro casi apegado al de ella, ambas narices podían rozarse.

La zurda subió hasta mejilla, en la cual depositó una leve caricia mientras sonreía con calma, esa misma sonrisa que poseía el antiguo Lothar que tantas veces desesperó a la rubia durante su primera pelea. Esa sonrisa solo duró dos o tres segundos, regresando luego a una expresión más normal casi de indiferencia tirando hacia odio tras unos instantes. — Supongo que un poco de café con unos huevos estaría bueno para no dormirme. Estoy cansado, pero deseo estar despierto. — Finalmente le respondió la preferencia del desayuno mientras se volteaba dándole la espalda.

Caminó por los pasillos que había recorrido antes para llegar a la terraza que daba al comedor al aire libre. Con toda confianza se sentó en la silla y levantó las piernas apoyando los pies en la mesa. Como dijo, esa ahora sería SU casa.
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Re: El nacimiento de un nuevo individuo

Mensaje por Arikel el Dom Nov 11 2018, 17:43

Ante la idea de conocer los caballos asintió, quizás más tarde, y sabía que se impresionaría de ver a los Nightmare de fuego y famélicos pero no dijo nada ya que reservaría la sorpresa para más tarde y ante la nalgada no pudo evitar ponerse roja... Se tomaba muchas libertades pero no le molestaba de momento ya que para ella eran jugueteos y ya le había parado el carro de la violencia hace unos momentos, antes de llegar a casa.

Sin embargo, apenas bajó del cambio e hiciera su pregunta fue recibida con un beso bastante pasional, además de acorrarla contra la pared más próxima poniéndose tan roja que pensó iba a prenderse fuego en cualquier momento. - ¡Mhm! - Le gustaba que fuera así de asertivo, queriendo dominarla en algo como un beso, o demostrar que era más que ella en ese ámbito... Sabía que quizás inconscientemente lo hacía por lo que había pasado, con su muerte.

Le rodeó con una de sus piernas, correspondiendo el beso pero dejando que él lleve el ritmo de aquél, usando su lengua para acariciar la ajena, deteniéndose solo a dar besitos esporádicos en sus labios, incluso lamiéndolos. Después de unos momentos que se le hicieron muy cortos le soltó la pierna y le miró de cerca a lo que ella abrió los ojos, mirándole totalmente sonrojada y algo agitada.

Su pecho subía y bajaba con rapidez, y no pudo evitar relamerse para probarse, deseando tener más de eso... Se dejó acariciar pero miró algo sorprendida esa sonrisa, del viejo Virgo y se tensó un poco. Sabía que era la misma persona aunque él no recordara (o no quisiera recordar) y sería tonto de su parte suponer que no vería mucho del viejo caballero dorado en él. Cuando lo vio girarse no permitió que se alejara, abrazándolo por la espalda.

Le rodeó por los costados, atrapándolo y pegando sus pechos esponjosos sobre la espalda de Wyvern, comenzando a acariciar su pecho con ambas manos. - ¿A dónde vas...? Tienes que hacerte responsable por lo que empiezas... No puedes dejarme simplemente así e irte. - Se acercó a su nuca y comenzó a lamerla, pasando sensualmente la lengua, besando un poco por aquí y por allá; una de sus manos se coló debajo de lo que portara para escurrirse y tocar sus pectorales directamente, dejando que sus dedos se deleitaran con sus formas entrenadas.

- Quizás no lo haya dicho como debería ser... Pero desde que te vi sabía que debías ser mio... Y ahora, parece que las cosas se han puesto de cabeza. ¿No vas a reclamarme entonces? - Mordió con suavidad su cuello, bajando una de sus manos hasta su pantalón, colándola dentro en busca de algo más que cadera.



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