AIDAN
WebMaster
|| MP ||

MINERVA
Admin
|| MP ||

ABEL
Admin
|| MP ||

===
Mod. General
|| MP ||

---
Mod. General
|| MP ||
Últimos temas
» El camino del aprendiz
Hoy a las 18:21 por Logan

» Lucha en el Norte [Prueba de Lord Comandante]
Hoy a las 16:31 por Cosmos

» Juego: Palabras chidas
Hoy a las 16:24 por Alessandro Lombardi

» ¿Le temes a la oscuridad?
Hoy a las 13:24 por Illumi

» The Unicon - Elite
Hoy a las 11:25 por Invitado

» El festival de la cosecha.
Hoy a las 10:58 por Cosmos

» Nunca más confiar en ellos
Hoy a las 10:34 por Arikel

» Vacaciones!!!
Hoy a las 10:01 por Arikel

» El reto del rey [Combate]
Hoy a las 06:52 por Cosmos

» La primera reunión con el señor de los mares
Hoy a las 02:42 por Alessandro Lombardi


ReglasHistoriaFicha BaseCronologíaInventarioMercadoMapaBúsquedas de Rol


Licencia de Creative Commons
Eternal Spirit by DelthaV is licensed under a Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Argentina License



En búsqueda del tesoro más bello

Ir abajo

En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Vie Jun 01 2018, 23:28

El centro de la ciudad rebosaba con esa energía vibrante que suelen transmitir los mercados locales. La ciudad y puerto que se encontraba en la capital del reino del sur era todo un conglomerado de distintas culturas. Una verdadera ciudad cosmopolita en la que gente de todos los lugares del mundo acudía a comerciar. Era el lugar ideal para alguien que deseaba encontrar artefactos raros y ejemplares de arte de los sitios más recónditos del planeta. En cierta forma, era el lugar ideal para alguien como Kyrios que pasaba gran parte de su tiempo buscando objetos raros y hermosos que añadir a su colección privada.

Sin embargo, ese tipo de bazares habían presentado muchos problemas para Kyrios en el pasado. Por mucho que le gustara buscar y adquirir nuevos tesoros para su colección, el frecuentar las zonas portuarias y de mercados no era su actividad favorita. La simple idea de caminar en medio de calles estrechas, infestadas de bandidos sudorosos y malolientes que se hacían llamar a sí mismos “comerciantes” le provocaba arcadas. El grado de aversión de Kyrios hacia las zonas portuarias marginadas llegó a tal extremo que rara vez podía vérsele siquiera por algún puerto.

No obstante, en ese sentido, la Atlantida, ofrecía un oasis en medio de ese desierto de desagrado. Era como un punto y aparte que daba vuelta a la página. Un lugar en el que, a diferencia de muchos otros mercados, no transmitía una decadente imagen pueblerina sino la sofisticación de la exposición de un museo. Sus comerciantes eran gente letrada y conocedora, a diferencia de los usuales estafadores. Además, pese a que no estaba completamente exenta de los problemas de marginación, al menos las autoridades se habían encargado de mantener el atractivo turístico de la región.

Eso alegraba a Kyrios.

Desde el amanecer había determinado pasar gran parte de la mañana recorriendo todas las calles y plazuelas con las que contaba el centro mercante. Para la hora tercera del día (aproximadamente a las 9 a.m.) su esfuerzo había rendido frutos. El carruaje en el que se movía estaba repleto de todo tipo de artefactos dorados y de apariencia magistral. No importaba que fueran simples cachivaches, mientras complementaran la belleza de su poseedor, su utilidad estaba garantizada.

Con una seña de su mano, indició a sus sirvientes que detuvieran el carruaje y posteriormente les indicó que regresaran a sus aposentos con el resto de las cosas. Quería terminar el recorrido a pie. Anteriormente había pensado que era demasiado excelso para caminar por aquel lugar y ensuciarse con el mismo polvo que aquellos aldeanos simplones. Sin embargo, al considerar la profunda desdicha que invadiría los corazones de aquellos que anhelaban estar junto a él y no podían, su corazón se compadeció y se permitió a si mismo ofrecerles la majestuosa vista de su imagen.

Al bajar del carruaje, una fresca brisa le inundó envolviéndole con el suave abrazo del mar.

-Maravilloso. –Dijo en voz alta. –Incluso el mismo mar me honra ofreciéndome un día espléndido. ¡Alégrense, multitud! Su día acaba de volverse aún más fabuloso. –Añadió extendiendo los brazos a ambos lados de su cuerpo.
avatar
Kyrios Beauregard

Mensajes 15
Dracmas 84
Fecha de inscripción : 27/05/2018

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Mar Jun 05 2018, 07:55

Cada vez me estaba costando más ocultar mis rasgos con disfraces, no había tierra que cubriera la forma de mis labios o las ropa que ocultara las curvas de mi cuerpo, estaba creciendo, era un hecho y con eso también me estaba volviendo bastante más rebelde, hoy por ejemplo era un día super especial, tenía un humor bastante particular, estaba triste, no podía evitarlo y me fastidiaba más de lo normal que la suma sacerdotisa o madre como le llamábamos, estuviese fastidiándome o retándome, estaba cansada de sus sermones, si, lo sabía, no era igual que sus impolutas niñas! Pero no había elegido esto, mi padre me había enseñado tantas cosas como para terminar así.

Pero ignorar un don no había sido una opción y sin quererlo estaba más cerca del rey, no, del dios que habitaba en él, desde que había escupido aquella profecía sin quererlo sentía una extraña conexión y eso había enfadado a madre, sabía que la razón eran celos y eso me molestaba aún más, la gente envidiosa, ella debería estar enseñándome o ayudándome a soportar todo lo que por mi cabeza pasaba pero al contrario solo se dedicaba a criticar o retarme por cómo me comportaba o como vestía, reprochándome que debía estar casi las 24 horas del día meditando u encerrada en los templos.

Vieja loca! Ni aquí ni en mil años iba a poder enjaular la libertad que mi padre me había regalado, eso ni de broma! Siempre encontraba como escaparme, estaba agradecida de que me dieran un lugar para quedarme, pero sabía que era solo por conveniencia, nunca le había agradado a aquella mujer y a mí tampoco me agradaba ella, pero no tenía otro hogar a donde ir, él había sido quemado junto con todas sus creaciones, el lugar donde había estado la casa nunca había sido reutilizado para construir otra cosa, para los más incultos ese lugar estaba embrujado, era algo del demonio o no sé qué tonterías más de sus mentes supersticiosas.

La madre malvada se había atrevido a tirarme toda la ropa que ella consideraba no era adecuada para una sacerdotisa y solo había dejado esas togas aburridas, blancas impolutas que se manchaban de solo verlas, no podía jugar con eso puesto, pero eso tampoco impidió que me escapara al mercado, así que vestí lo único que tenía, unas sandalias que con un fino cordón se abrazaban a mis piernas y ate en una coleta alta mi cabello. Me encantaba estar fuera, caminar, conocer gente, sentir y aprender todo lo que podía.

Llevaba unas flores en ese momento, pasaría primero por la casa de mi padre, solo me detuve a hablar con una de las mujeres del mercado, una señora risueña, bastante gordita, vendía las frutas más jugosas y no había día que no me obsequiara una de sus rojas manzanas, al pasar la note rara, como si estuviese distraída mirando algo que brillaba mucho, me extraño que me diera la manzana sin mirarme, tenía la boca abierta y al escuchar un grito a mis espaldas voltea a ver él porque estaba atontada, no pude más que soltar una gran risa.

- Seguramente el tuyo será maravilloso Rose siempre y cuando logres que el príncipe encantador se acerque… pero no tienes nada que perder… parece superficial pero seguro tus manzanas lo ponen a tus pies – le dije eso ultimo un poco más bajo a la mujer que se roja y empezó a decirme cosas que no escuche porque me aleje aun riendo, no solo por ella sino por el acto egocéntrico del rubio, que parecía brillar tanto como el sol, igual de cegador.

- Hey! Príncipe encantador!!! – gire sobre mis pies, caminando de espaldas, lanzando la roja manzana hacia su dirección para que la atrapara sin problemas – es un regalo de la señorita del puesto de frutas!! – le sonreí a Rose como si hubiese echo mi mayor travesura del día de hoy.

Pero como el mundo se mueve por extrañas energías que llamaba karma, hice dos pasos más de espaldas y caí sentada en la calle de tierra, soltando las flores que cayeron un poco más lejos de donde había caído yo – tch… ¡!! – me queje por la dolorosa y vergonzosa caída. Busque con la mirada las flores lo más rápido que pude, no podía perderlas, eran especiales y debía entregarlas sin importar que!

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

avatar
Cyril
Sacerdotisa

Sacerdotisa

Mensajes 220
Dracmas 71
Fecha de inscripción : 30/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Jue Jun 07 2018, 12:58

Kyrios se encontraba aun admirando la belleza del paisaje de la bahía cuando de pronto escuchó una voz. Era suave y melodiosa, con un toque de picardía que cautivó de inmediato la atención de Kyrios. Se había referido a su persona como “príncipe encantador” y aunque la comparación parecía burda el joven se sintió halagado. (Después de todo Kyrios no era tan solo un simple príncipe, sino alguien que estaba por encima de la escala de los simples mortales. Sin embargo, el gesto había sido lindo).

Al volverse para encontrarse cara a cara con su interlocutora percibió un objeto de color rojo, avanzando a toda velocidad contra su cara. Ni siquiera se esforzó en coger aquella manzana con su mano antes de que le golpease y de pronto reconsideró si estaba siendo agredido en vez de alabado. No obstante, la escena que vio le pareció lo suficientemente chusca como para olvidar semejante falta de respeto a su persona.

La joven que le había llamado ahora yacía en el suelo, frotándose vigorosamente sus posaderas. Aquella imagen le provocó un estallido de risa que supo contener muy bien. Después de todo, era indigno de alguien como él burlarse del sufrimiento de aquellos que estaban bajo sus pies, en especial de una dama tan linda como aquella.

Era bajita y rubia, con unos ojos azules tan grandes y relucientes que uno podía perderse en su interior como en el océano mismo. Llevaba una modesta túnica de color blanco, pulcramente arreglada para verse con más estilo del que tenía. De algún modo, a ojos de Kyrios, se veía del mismo modo que una pequeña muñeca. De aquellas que las niñas ricas peinan y maquillan en diversos estilos.

Kyrios avanzó rápidamente y en dos pasos corto la distancia entre ambos. Después, se inclinó y comenzó a recoger las flores que la niña había tirado. Aquello era un acto insólito para quien conociera a Kyrios. Normalmente a él le desagradaba ensuciarse. Además, el acto mismo de doblar la rodilla era para él algo vergonzoso. Sin embargo, aun estando consciente de su sublime grandeza, Kyrios poseía un corazón noble. El mismo tipo de actitud que le hacía procurar el bien de aquellos que estaban bajo su ala. Simplemente era demasiado benevolente con la gente desafortunada del mundo. Y como nadie era tan grande y glorioso como él mismo, consideraba al resto de las personas como “desafortunadas”.

– ¿Se encuentra bien señorita? –Dijo el joven, al acabar de recoger las flores, extendiéndole una mano para que pudiera incorporarse. –Disculpe que lo diga, pero usted parece no encajar del todo en una zona de mercadeo como esta. Su belleza es demasiado singular. ¿Pudiera ser que se encuentre perdida?
avatar
Kyrios Beauregard

Mensajes 15
Dracmas 84
Fecha de inscripción : 27/05/2018

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Mar Jun 12 2018, 10:18

Las flores! Caramba caramba! Que me importaba si me veían, las flores no podían estropearse! Que torpe de mi parte, eso por querer molestar al chico rubio, que parecía deslumbrar y cegar con tanto brillo que desprendía, era como un sol que era capaz de alzarse incluso en la noche más oscura, pero eso no venía al caso, yo no estaba viéndolo a él, de ningún modo, nada de eso, solo quería fastidiarlo y al final caía solita en mis trampas, por eso papá siempre decía que no debía ser mala o tener malas intenciones con los demás, vive y deja vivir, era básico en mi lenguaje y en mi forma de ser, sin embargo ni bien rompía aquella regla me pasaba algo.

Vale ya entendí la lección…

Abrí los ojos como platos, no esperaba que viniera a ayudar, bueno no es que lo conociera realmente pero a leguas se le notaba que no era el tipo de hombre que hincaba la rodilla manchándose con barro para ayudar a alguien que acababa de querer burlarse de él. Reí un poco, pero ahogue la carcajada porque el lugar donde la manzana lo habia golpeado comenzó a ponerse rojo como aquella fruta.

Asentí con la cabeza – si… sobreviviré estoy segura de ello – me atreví a llevar mis dedos, tocando su mejilla con la punta de estos, el color rojo del golpe desapareció, debía de sentir algo cálido seguramente, pero era mínimo e imperceptible para cualquier ojo humano – siento lo de recién… no quise… ya sabes golpearte – no dude ni un segundo en tomar su mano, creía fervientemente que ninguna persona era mala del todo, como tampoco eran buenas del todo, tampoco tenía prejuicios así que aunque me pareciera alguien egocéntrico no tenía por qué ser desagradable y en realidad había demostrado ser todo lo contrario, al menos por ahora.

- GRACIAS! – casi que le grite cuando vi que había recogido todas las flores, mis ojos brillaban encantados al ver que no les había pasado nada y que los pétalos estaban intactos, algunos tenían barro pero no era nada malo, entonces su pregunta me descoloco un poco, pasaron unos segundos… varios segundos de silencio y mi rostro comenzó a ponerse rojo, no encajaba? No era de por aquí? Belleza? Perdida??! – mendigo vestido!!! – ya tenía roja hasta las orejas de vergüenza, como era que decía todas esas cosas – t-tu… no debes ser el que no es de por aquí, de lo contrario me súper conocerías, por favor! Soy súper famosa que no sabes?!

Tome las flores de su mano, inflando el pecho, como si quisiese demostrar algo, pero no sabia bien que era lo que buscaba demostrar a decir verdad, solo que me habia tocado un poco que preguntara y dijera todo aquella, primero no era bella, era completamente normal, habia miles de mujeres más singulares y hermosas, sobre todo aquí! Segundo no estaba perdida, yo vivía prácticamente en el mercado porque no me gustaba volver al palacio y tercero… oh dios me habia dicho que era linda?! Un chico!? Ha ha ha.

Me mordí el labio conteniendo ese bichito nervioso, es que nunca nadie me habia dicho eso, es decir por lo general me trataban como al pequeño niño revoltoso por como solía vestir, era la primera vez que me ponía los atuendos que solían llevar las sacerdotisas del templo de Poseidón, así que esto era todo nuevo para mí, no solo sus palabras, sentirme distinta también! Es complicado de explicar, pero dentro de mi cabecita estaban pasando un millar de cosas entre estúpidas y vergonzosas.

- Cof cof… - me aclare la garganta – si quiere tener el honor de acompañarme, debo ir a las afueras del pueblo y luego regresar al palacio donde pertenezco – y seguía haciéndome la importante, esperen que hicieron con Cyril, maldito hombre seguro su brillo tenia algún tiempo de propiedad mágica, un hechizo súper potente que te hacía creerte igual de genial que él. Señale el camino hacia donde debía ir, volviendo a morder mi labio para callarme la boca de una vez, el camino se perdía al final de la calle, donde terminaba el mercado y comenzaba el área de selva, en el medio de todos esos árboles exóticos del sur estaba la… bueno las cenias y lo que quedaba de la casa de mi padre, donde debía llevar las flores para su cumpleaños.


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

avatar
Cyril
Sacerdotisa

Sacerdotisa

Mensajes 220
Dracmas 71
Fecha de inscripción : 30/03/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.