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En búsqueda del tesoro más bello

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En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Sáb 2 Jun 2018 - 1:28

El centro de la ciudad rebosaba con esa energía vibrante que suelen transmitir los mercados locales. La ciudad y puerto que se encontraba en la capital del reino del sur era todo un conglomerado de distintas culturas. Una verdadera ciudad cosmopolita en la que gente de todos los lugares del mundo acudía a comerciar. Era el lugar ideal para alguien que deseaba encontrar artefactos raros y ejemplares de arte de los sitios más recónditos del planeta. En cierta forma, era el lugar ideal para alguien como Kyrios que pasaba gran parte de su tiempo buscando objetos raros y hermosos que añadir a su colección privada.

Sin embargo, ese tipo de bazares habían presentado muchos problemas para Kyrios en el pasado. Por mucho que le gustara buscar y adquirir nuevos tesoros para su colección, el frecuentar las zonas portuarias y de mercados no era su actividad favorita. La simple idea de caminar en medio de calles estrechas, infestadas de bandidos sudorosos y malolientes que se hacían llamar a sí mismos “comerciantes” le provocaba arcadas. El grado de aversión de Kyrios hacia las zonas portuarias marginadas llegó a tal extremo que rara vez podía vérsele siquiera por algún puerto.

No obstante, en ese sentido, la Atlantida, ofrecía un oasis en medio de ese desierto de desagrado. Era como un punto y aparte que daba vuelta a la página. Un lugar en el que, a diferencia de muchos otros mercados, no transmitía una decadente imagen pueblerina sino la sofisticación de la exposición de un museo. Sus comerciantes eran gente letrada y conocedora, a diferencia de los usuales estafadores. Además, pese a que no estaba completamente exenta de los problemas de marginación, al menos las autoridades se habían encargado de mantener el atractivo turístico de la región.

Eso alegraba a Kyrios.

Desde el amanecer había determinado pasar gran parte de la mañana recorriendo todas las calles y plazuelas con las que contaba el centro mercante. Para la hora tercera del día (aproximadamente a las 9 a.m.) su esfuerzo había rendido frutos. El carruaje en el que se movía estaba repleto de todo tipo de artefactos dorados y de apariencia magistral. No importaba que fueran simples cachivaches, mientras complementaran la belleza de su poseedor, su utilidad estaba garantizada.

Con una seña de su mano, indició a sus sirvientes que detuvieran el carruaje y posteriormente les indicó que regresaran a sus aposentos con el resto de las cosas. Quería terminar el recorrido a pie. Anteriormente había pensado que era demasiado excelso para caminar por aquel lugar y ensuciarse con el mismo polvo que aquellos aldeanos simplones. Sin embargo, al considerar la profunda desdicha que invadiría los corazones de aquellos que anhelaban estar junto a él y no podían, su corazón se compadeció y se permitió a si mismo ofrecerles la majestuosa vista de su imagen.

Al bajar del carruaje, una fresca brisa le inundó envolviéndole con el suave abrazo del mar.

-Maravilloso. –Dijo en voz alta. –Incluso el mismo mar me honra ofreciéndome un día espléndido. ¡Alégrense, multitud! Su día acaba de volverse aún más fabuloso. –Añadió extendiendo los brazos a ambos lados de su cuerpo.
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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Mar 5 Jun 2018 - 9:55

Cada vez me estaba costando más ocultar mis rasgos con disfraces, no había tierra que cubriera la forma de mis labios o las ropa que ocultara las curvas de mi cuerpo, estaba creciendo, era un hecho y con eso también me estaba volviendo bastante más rebelde, hoy por ejemplo era un día super especial, tenía un humor bastante particular, estaba triste, no podía evitarlo y me fastidiaba más de lo normal que la suma sacerdotisa o madre como le llamábamos, estuviese fastidiándome o retándome, estaba cansada de sus sermones, si, lo sabía, no era igual que sus impolutas niñas! Pero no había elegido esto, mi padre me había enseñado tantas cosas como para terminar así.

Pero ignorar un don no había sido una opción y sin quererlo estaba más cerca del rey, no, del dios que habitaba en él, desde que había escupido aquella profecía sin quererlo sentía una extraña conexión y eso había enfadado a madre, sabía que la razón eran celos y eso me molestaba aún más, la gente envidiosa, ella debería estar enseñándome o ayudándome a soportar todo lo que por mi cabeza pasaba pero al contrario solo se dedicaba a criticar o retarme por cómo me comportaba o como vestía, reprochándome que debía estar casi las 24 horas del día meditando u encerrada en los templos.

Vieja loca! Ni aquí ni en mil años iba a poder enjaular la libertad que mi padre me había regalado, eso ni de broma! Siempre encontraba como escaparme, estaba agradecida de que me dieran un lugar para quedarme, pero sabía que era solo por conveniencia, nunca le había agradado a aquella mujer y a mí tampoco me agradaba ella, pero no tenía otro hogar a donde ir, él había sido quemado junto con todas sus creaciones, el lugar donde había estado la casa nunca había sido reutilizado para construir otra cosa, para los más incultos ese lugar estaba embrujado, era algo del demonio o no sé qué tonterías más de sus mentes supersticiosas.

La madre malvada se había atrevido a tirarme toda la ropa que ella consideraba no era adecuada para una sacerdotisa y solo había dejado esas togas aburridas, blancas impolutas que se manchaban de solo verlas, no podía jugar con eso puesto, pero eso tampoco impidió que me escapara al mercado, así que vestí lo único que tenía, unas sandalias que con un fino cordón se abrazaban a mis piernas y ate en una coleta alta mi cabello. Me encantaba estar fuera, caminar, conocer gente, sentir y aprender todo lo que podía.

Llevaba unas flores en ese momento, pasaría primero por la casa de mi padre, solo me detuve a hablar con una de las mujeres del mercado, una señora risueña, bastante gordita, vendía las frutas más jugosas y no había día que no me obsequiara una de sus rojas manzanas, al pasar la note rara, como si estuviese distraída mirando algo que brillaba mucho, me extraño que me diera la manzana sin mirarme, tenía la boca abierta y al escuchar un grito a mis espaldas voltea a ver él porque estaba atontada, no pude más que soltar una gran risa.

- Seguramente el tuyo será maravilloso Rose siempre y cuando logres que el príncipe encantador se acerque… pero no tienes nada que perder… parece superficial pero seguro tus manzanas lo ponen a tus pies – le dije eso ultimo un poco más bajo a la mujer que se roja y empezó a decirme cosas que no escuche porque me aleje aun riendo, no solo por ella sino por el acto egocéntrico del rubio, que parecía brillar tanto como el sol, igual de cegador.

- Hey! Príncipe encantador!!! – gire sobre mis pies, caminando de espaldas, lanzando la roja manzana hacia su dirección para que la atrapara sin problemas – es un regalo de la señorita del puesto de frutas!! – le sonreí a Rose como si hubiese echo mi mayor travesura del día de hoy.

Pero como el mundo se mueve por extrañas energías que llamaba karma, hice dos pasos más de espaldas y caí sentada en la calle de tierra, soltando las flores que cayeron un poco más lejos de donde había caído yo – tch… ¡!! – me queje por la dolorosa y vergonzosa caída. Busque con la mirada las flores lo más rápido que pude, no podía perderlas, eran especiales y debía entregarlas sin importar que!






Profundo... el despertar del todo es inevitable y sus hijos saldrán de sus prisiones… los cosmos se apagaran... la muerte del grande será en vano… uno de los grandes ah de extinguirse para que el equilibrio regrese a su verdadera forma

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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Jue 7 Jun 2018 - 14:58

Kyrios se encontraba aun admirando la belleza del paisaje de la bahía cuando de pronto escuchó una voz. Era suave y melodiosa, con un toque de picardía que cautivó de inmediato la atención de Kyrios. Se había referido a su persona como “príncipe encantador” y aunque la comparación parecía burda el joven se sintió halagado. (Después de todo Kyrios no era tan solo un simple príncipe, sino alguien que estaba por encima de la escala de los simples mortales. Sin embargo, el gesto había sido lindo).

Al volverse para encontrarse cara a cara con su interlocutora percibió un objeto de color rojo, avanzando a toda velocidad contra su cara. Ni siquiera se esforzó en coger aquella manzana con su mano antes de que le golpease y de pronto reconsideró si estaba siendo agredido en vez de alabado. No obstante, la escena que vio le pareció lo suficientemente chusca como para olvidar semejante falta de respeto a su persona.

La joven que le había llamado ahora yacía en el suelo, frotándose vigorosamente sus posaderas. Aquella imagen le provocó un estallido de risa que supo contener muy bien. Después de todo, era indigno de alguien como él burlarse del sufrimiento de aquellos que estaban bajo sus pies, en especial de una dama tan linda como aquella.

Era bajita y rubia, con unos ojos azules tan grandes y relucientes que uno podía perderse en su interior como en el océano mismo. Llevaba una modesta túnica de color blanco, pulcramente arreglada para verse con más estilo del que tenía. De algún modo, a ojos de Kyrios, se veía del mismo modo que una pequeña muñeca. De aquellas que las niñas ricas peinan y maquillan en diversos estilos.

Kyrios avanzó rápidamente y en dos pasos corto la distancia entre ambos. Después, se inclinó y comenzó a recoger las flores que la niña había tirado. Aquello era un acto insólito para quien conociera a Kyrios. Normalmente a él le desagradaba ensuciarse. Además, el acto mismo de doblar la rodilla era para él algo vergonzoso. Sin embargo, aun estando consciente de su sublime grandeza, Kyrios poseía un corazón noble. El mismo tipo de actitud que le hacía procurar el bien de aquellos que estaban bajo su ala. Simplemente era demasiado benevolente con la gente desafortunada del mundo. Y como nadie era tan grande y glorioso como él mismo, consideraba al resto de las personas como “desafortunadas”.

– ¿Se encuentra bien señorita? –Dijo el joven, al acabar de recoger las flores, extendiéndole una mano para que pudiera incorporarse. –Disculpe que lo diga, pero usted parece no encajar del todo en una zona de mercadeo como esta. Su belleza es demasiado singular. ¿Pudiera ser que se encuentre perdida?
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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Mar 12 Jun 2018 - 12:18

Las flores! Caramba caramba! Que me importaba si me veían, las flores no podían estropearse! Que torpe de mi parte, eso por querer molestar al chico rubio, que parecía deslumbrar y cegar con tanto brillo que desprendía, era como un sol que era capaz de alzarse incluso en la noche más oscura, pero eso no venía al caso, yo no estaba viéndolo a él, de ningún modo, nada de eso, solo quería fastidiarlo y al final caía solita en mis trampas, por eso papá siempre decía que no debía ser mala o tener malas intenciones con los demás, vive y deja vivir, era básico en mi lenguaje y en mi forma de ser, sin embargo ni bien rompía aquella regla me pasaba algo.

Vale ya entendí la lección…

Abrí los ojos como platos, no esperaba que viniera a ayudar, bueno no es que lo conociera realmente pero a leguas se le notaba que no era el tipo de hombre que hincaba la rodilla manchándose con barro para ayudar a alguien que acababa de querer burlarse de él. Reí un poco, pero ahogue la carcajada porque el lugar donde la manzana lo habia golpeado comenzó a ponerse rojo como aquella fruta.

Asentí con la cabeza – si… sobreviviré estoy segura de ello – me atreví a llevar mis dedos, tocando su mejilla con la punta de estos, el color rojo del golpe desapareció, debía de sentir algo cálido seguramente, pero era mínimo e imperceptible para cualquier ojo humano – siento lo de recién… no quise… ya sabes golpearte – no dude ni un segundo en tomar su mano, creía fervientemente que ninguna persona era mala del todo, como tampoco eran buenas del todo, tampoco tenía prejuicios así que aunque me pareciera alguien egocéntrico no tenía por qué ser desagradable y en realidad había demostrado ser todo lo contrario, al menos por ahora.

- GRACIAS! – casi que le grite cuando vi que había recogido todas las flores, mis ojos brillaban encantados al ver que no les había pasado nada y que los pétalos estaban intactos, algunos tenían barro pero no era nada malo, entonces su pregunta me descoloco un poco, pasaron unos segundos… varios segundos de silencio y mi rostro comenzó a ponerse rojo, no encajaba? No era de por aquí? Belleza? Perdida??! – mendigo vestido!!! – ya tenía roja hasta las orejas de vergüenza, como era que decía todas esas cosas – t-tu… no debes ser el que no es de por aquí, de lo contrario me súper conocerías, por favor! Soy súper famosa que no sabes?!

Tome las flores de su mano, inflando el pecho, como si quisiese demostrar algo, pero no sabia bien que era lo que buscaba demostrar a decir verdad, solo que me habia tocado un poco que preguntara y dijera todo aquella, primero no era bella, era completamente normal, habia miles de mujeres más singulares y hermosas, sobre todo aquí! Segundo no estaba perdida, yo vivía prácticamente en el mercado porque no me gustaba volver al palacio y tercero… oh dios me habia dicho que era linda?! Un chico!? Ha ha ha.

Me mordí el labio conteniendo ese bichito nervioso, es que nunca nadie me habia dicho eso, es decir por lo general me trataban como al pequeño niño revoltoso por como solía vestir, era la primera vez que me ponía los atuendos que solían llevar las sacerdotisas del templo de Poseidón, así que esto era todo nuevo para mí, no solo sus palabras, sentirme distinta también! Es complicado de explicar, pero dentro de mi cabecita estaban pasando un millar de cosas entre estúpidas y vergonzosas.

- Cof cof… - me aclare la garganta – si quiere tener el honor de acompañarme, debo ir a las afueras del pueblo y luego regresar al palacio donde pertenezco – y seguía haciéndome la importante, esperen que hicieron con Cyril, maldito hombre seguro su brillo tenia algún tiempo de propiedad mágica, un hechizo súper potente que te hacía creerte igual de genial que él. Señale el camino hacia donde debía ir, volviendo a morder mi labio para callarme la boca de una vez, el camino se perdía al final de la calle, donde terminaba el mercado y comenzaba el área de selva, en el medio de todos esos árboles exóticos del sur estaba la… bueno las cenias y lo que quedaba de la casa de mi padre, donde debía llevar las flores para su cumpleaños.







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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Mar 10 Jul 2018 - 15:14

OFF:
Lamento mucho la demora, he andado algo ocupado con el trabajo D:
Kyrios ayudó a la joven a levantarse mientras sopesaba en su mente las consecuencias de dicha acción. La observó sonrojarse y tocarle con suavidad la mejilla antes de balbucear algunas otras cosas nerviosamente. Kyrios sonrió dando su beneplácito para tal acción. Después de todo, los sentimientos de la joven eran tan claros para él como el agua de un manantial. Ese calor, esa respiración agitada y esa misma mirada desorbitada. Era obvio para Kyrios que la joven veía en él un modelo digno de admiración. Y no estaba por demás hacerlo. Después de todo ¿acaso Kyrios no era a lo que cualquier hombre o mujer debería de aspirar a ser? Tanta belleza, tanta clase, inteligencia y fuerza. Todo en un mismo sujeto, era tan injusto que Kyrios soltó un par de lágrimas al pensar en lo desafortunada que debería sentirse aquella muchacha.

-No te preocupes, no ha sido nada comparado con lo que tú has sufrido. –Dijo, refiriéndose a “no ser Kyrios”, pero que fácilmente podría haberse confundido con “tu caída”.

La chica continuó enumerando sus grandiosas cualidades. Kyrios asintió levemente con la cabeza. Sin duda reconocía que estaba en presencia de una persona que no pertenecía a la clase mercante que imperaba en aquella zona; pero, incluso él debía admitir que no reconocía a aquella chica como la persona importante que clamaba ser. Quizás estaba desactualizado.

-Me disculpo, en mis numerosos viajes me resulta imposible recordar a todas las personas que conozco. Espero que conocer a alguien tan excepcional sea un parteaguas para que ambos recordemos este momento. –Dijo, nuevamente refiriéndose a el mismo como excepcional, pero que fácilmente se malinterpretaría como “tú eres excepcional”.

La chica solicitó la presencia de Kyrios en su travesía a las afueras del pueblo. El joven asintió nuevamente. ¿Qué clase de caballero sería si no escoltaba a una preciosa doncella hasta sus aposentos? Para él Cyrill era como una flor silvestre en medio de un huerto. Una belleza pequeña y frágil que necesitaba ser protegida. A Kyrios no le molestaba hacer de guardaespaldas ocasional de personas que lo cautivaban. Él se dedicaba a observar y a apreciar la belleza de aquellas personas, al mismo tiempo que les permitía acercarse a él para que pudieran empaparse de su gloria. Después de todo, lo que el mundo más necesitaba eran más personas como él.
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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Miér 11 Jul 2018 - 20:09

Que hombre tan maravilloso con el que habia chocado, sin duda era de admirar pero no como lo estaban haciendo las señoras de los puestos! Que todas tenían ese brillo en sus ojos tan obvios y particulares, ese brillo que te sale cuando estás viendo un gran pastelito glaseado con miel, relleno de frutas frescas… y esas cosas ricas que mueres por comer, no, yo no lo estaba viendo de esa forma y no me parecía maravilloso porque fuese apuesto, sino porque habia aceptado sin preguntar, como todo un caballero, acompañarme.

- No pasa nada, debe de ser una persona sumamente ocupada e importante -  por lo general no dejaba que me acompañaran, no porque no quisiera, en realidad era que nadie deseaba ir allí, la casa del padre de la bruja, lo que nadie sabía era que esa niña a la que llamaban bruja era yo misma, pero todos creían que se había quemado junto a aquel hombre que la crió y el hogar donde la ocultaba.

Me entristecía, no iba a negarlo, pero estaba agradecida siempre de todo lo que se me habia dado y de cada oportunidad que se me cruzaba en la vida, de no haber sido de esa forma hoy no estaría aquí, no habría conocido al rey en persona, ni hubiese sido su sacerdotisa personal, ni siquiera habría imaginado conocer a Kyrios – Cyril otra vez iras allí, ese lugar esta maldito niña busca otro camino – antes de salir una señora ya mayor que me conocía bastante bien porque iba seguido a su panadería me advertía como siempre, me incline ante ella y sonreí – lo siento de veras pero es el camino más corto! No hablare con ningún desconocido por el camino madame lo prometo! Además hoy voy bien acompañada! – la mujer vio a mi acompañante y se llevó una mano al pecho, casi impresionada, valla era famoso enserio?!

Negué con la cabeza, creo que si la mujer seguía viéndolo le iba a dar un algo y moriría así que sujete mejor las flores y tome al príncipe encantador del brazo para tironear, que seguro se ponía a alardear frente a los pueblerinos de nuevo – por cierto no nos hemos presentado formalmente!!! – Dije adelantándome un poco para caminar de espaldas y así poder verle de frente como correspondía – soy Cyril Seamoon! Sacerdotisa personal del mismísimo Rey Alessandro! – levante la voz toda emocionada, casi inflando el pecho cuando solté todo ese título, no era orgullosa, ni me gustaba alardear de eso, pero quedaba súper bonito decirlo todo seguido y que al menos alguien, sin importar quien fuera, te valorara por lo que eras.

La gente no se adentraba a la selva, a no ser que fuesen recolectores y les pagaran bien por ello, para los supersticiosos existían mil leyendas, para los religiosos las brujas habitaban dentro de la selva, para los que no creían en todas esas cosas sabían bien que animales enormes rondaban por aquí, era normal que alguien entrara y no saliera, seguro alguna pantera se lo habría comido, pero eran los gajes del oficio, por mi parte no me daban miedo, realmente nunca me habia cruzado nada más que algún que otro pajarito, pero habia tantos secretos y cosas por descubrir pero no tenía tiempo.

Ni bien nos adentramos por el sendero busque el pequeño arrollo que guiaba el camino, los sonidos de la selva eran hermosos, dudaba que hubiese otro lugar tan lindo como este, pero lo cierto es que nunca había salido del Sur. No tardamos en llegar a un claro y toparnos con una vieja y abandonada casa, las plantas se habían encargado de tapar bastante las quemaduras de las paredes, cerda de allí había un pequeño cumulo de rocas y un árbol que parecía estar creciendo hace unos años, a sus pies deje las flores y guarde silencio unos minutos.

- A veces me da ganas de re construirla, pero es grande y está muy dañada ya casi como si quisiese que no perdiera tiempo en ella no crees?? – había comenzado a hablar para mí misma pero luego volví mi cuerpo hacia él y sonreí – vives aquí en el sur? O vienes de muy lejos?

LUGAR:








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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Vie 3 Ago 2018 - 22:32

El joven de cabellos rubios caminó junto a la chica como el caballero que era. Había aprendido la etiqueta y los modales de los nobles de los reinos que había visitado en sus viajes. Se suponía que el hombre siempre caminara del lado de la acera, protegiendo a su dama de cualquier amenaza que pudiera dirigirse hacia ellos. Esto era, claramente, una costumbre entre las parejas formales, algo que podía prestarse a muchas malinterpretaciones del resto de la gente. Sin embargo, para Kyrios esto era solamente una forma de demostrar su bondad y gallardía a la señorita.

Mientras iban de camino, la chica se presentó a sí misma como Cyrill, la sacerdotisa de Poseidón. Kyrios la examinó, un poco extrañado por su afirmación. En sus idas y venidas del palacio ocasionalmente se cruzaba con alguna de las siervas de Alessandro, pero Kyrios recordaría haber visto a una chica como ella en el palacio. Cyrill era única. Completamente diferente al resto de las sacerdotisas comunes que demostraban un aura de reverencia obligada, algo que a Kyrios le desagradaba en demasía.

-Así que perteneces al club de fans de ese chico. –Dijo sin preocuparse por mostrar el más mínimo respeto hacia su rey. – No soy precisamente experto en los temas religiosos, pero ¿no has considerado replantear tu posición en el reino? Una chica como tú no pertenece a templos y hábitos, sino al mar. Me recuerdas al mar.

Luego de caminar un poco llegaron hasta un sendero que los condujo por lo profundo del bosque. Kyrios no preguntó nada durante el camino. Estaba contento escuchando a la chica expresar todo lo que quería. No ganaría nada con humillarla al contarle de sus numerosas experiencias en viajes, cosas que para alguien que había pasado su vida en un convento le parecerían sin duda extraordinarias. Kyrios se deleitaba en la belleza, pero, aunque no perdía la oportunidad de restregarle su grandeza a la gente engreída, no gozaba en sobajar a los humildes, en especial a aquella chica.

Finalmente llegaron a una pequeña casa. Kyrios intentó disimular su desagrado sin mucho éxito. La casa estaba a punto de derrumbarse. Era demasiada sorpresa que aquella chica frecuentara un lugar como ese.

- ¿Por qué vienes a este lugar tan desolado? –Preguntó Kyrios. - Si no tienes un lugar donde habitar puedo darte asilo en alguno de mis aposentos. –Añadió. –Nací en el sur, pero me dedico a viajar por el mundo para ver las maravillas que hay en él. Por lo tanto, no ocupo demasiado mis habitaciones. Puedes utilizarlas si lo deseas en vez de arriesgarte por estos rumbos.
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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Miér 8 Ago 2018 - 17:47

Solté una dulce risa cuando hablo del club de fans del rey, negando con la cabeza deje de caminar adelante para caminar a su lado, no era fan de nadie ni de nada ahora que lo pensaba, tal vez era porque le gustaban tantas cosas que no podría elegir entre todo, es decir si tuviese que elegir entre los pasteles y el mar explotaría en confetis seguramente, porque me gustaban mucho, muchísimo las dos cosas, o los animalitos, o las flores! O ver una puesta de sol sentada en la arena frente al mar! O estar recostada en una ventana mirando la lluvia caer mientras se horneaba algo… el perfume del agua… y podía estar así durante horas, por suerte decían que el cosmos funcionaba mejor cuando un sentimiento fuerte se aferraba al corazón y bueno yo tenía tantos que nunca fallaba.

- Replantear… no es algo que haya pensado… como que no planeo nunca lo que hago o voy a hacer de mi vida, cada cosa que ha pasado me ha colocado en el lugar donde estoy justo ahora – “me recuerdas al mar” susurre en mi mente sus palabras dejando que unas mejillas rosadas se hicieran presentes, por alguna razón me gustaba cuando alguien notaba esa conexión sin saber la verdad.

Mire hacia arriba mientras lo escuchaba, como si imaginara con los ojos abiertos lo que se sentía o era viajar fuera del sur, realmente nunca habia salido del sur, conocía cada rincón de estas tierras pero jamás habia pensado siquiera en cruzar las fronteras de esta, tal vez porque le daba miedo perderse y no saber cómo regresar a casa, pero regrese la mirada bicolor a sus ojos rojos cuando me ofreció sus habitaciones – primero deberías presentarte extraño y luego pensare si ir a la casa de un extraño – como sino acostumbrara a meterme en cualquier lado que me invitaran a pasar solo de curiosa! – no soy mendiga bobo! – le di un pequeño golpecito en el brazo cuando pase a su lado para corroborar que nadie se hubiese metido en la casa y estuviese todo en “orden”, lo hacía como costumbre, nadie se acercaba aquí – vivo en los hermosos templos de las sacerdotisas… no necesito mucho más, por lo general estoy dando vueltas por el pueblo, solo ocupo el cuarto de allí para dormir – empuje con un poco de fuerza la puerta que se quejó al ser abierta.

La casa podría venirse abajo tal vez por algunas que otras vigas que tenía carbonizadas, pero nunca me había puesto a pensar en lo peligroso que podría ser entrar y salir de la casa de mi padre, no tenía ninguna intención de soltar aquel recuerdo que me mantenía atada a este lugar, si iba de viaje y no regresaba a la casa sentiría que estaba abandonando al único hombre que a pesar de todo se atrevió a cuidarme, a enseñarme todo lo bello de la vida y a sacrificarse aun así y todo para que yo siguiera viviendo.

- Hay algo que quieras tanto que no puedas dejarlo ir? – pregunte bajo el marco de la puerta antes de entrar a las sombras que abrazaban por dentro la vieja casa quemada, aquella que se había detenido en el tiempo el día que su dueño había caído muerto junto con todas las sonrisas que le regalaba a su hija. Lo cierto era que lo había pensado de vez en cuando, escaparse y vivir como su padre le había pedido que hiciera, pero creía que estar en donde estaba tenia un propósito mayor y que por ese motivo aun no podía irse, pero tantas veces me había sentido atada, asfixiada por la mujer que debía "cuidarme" pero que en vez de eso tenia celos de una niña. Sabia bien que tenia mil cosas que aprender, tantas sensaciones y lugares que no conocía y que deseaba descubrir, pero para todo hay un tiempo no? al menos creía eso y por eso estaba tan detenida en el tiempo como la casa.






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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Kyrios Beauregard el Sáb 1 Sep 2018 - 20:38

Kyrios no pudo evitar reír ante la inocencia de la pequeña joven. ¿Cómo era posible que hubiese alguien sobre la faz de la tierra que no conociese de sus grandes hazañas? Aquello era algo inadmisible, pero dado que la compañía de la joven le sentaba bien, Kyrios dejó pasar esa insolencia.

–Mi nombre es Kyrios Beauregard. Soy el caballero del dragón marino y el lord comandante de Alessandro. –Puntualizó. – Aunque en realidad cosas como el rango dentro de una milicia o un apellido noble me tienen sin importancia. Para ti soy simplemente Kyrios. –Añadió.

El rubio escuchó de buena gana todas las cosas que la niña de ojos bicolor le decía. A vista de Kyrios era como un pequeño duendecillo, un hada mágica que de algún modo iluminaba todo a su alrededor. Aun cuando aquella casa estaba por venirse abajo, su simple presencia bastaba para iluminarla toda. En todos sus viajes, Kyrios no había conocido a alguien así, salvo por él mismo, de modo que quedó complacido con su encantador carisma.

–En realidad no. –Respondió a la pregunta de la joven. –Soy una persona que ha dedicado su vida a buscar la belleza en los rincones más apartados del mundo. Y aunque he adquirido bienes y fortuna más allá de la imaginación de los hombres comunes no me he aferrado a nada de eso. Para mí el tesoro más bello es la libertad. Esa misma libertad es la que me permite seguir viajando para encontrar cada vez más tesoros bellos en el mundo. Por tanto, no. No existe nada que sea incapaz de dejar ir. De hecho, te recomendaría que hicieras lo mismo.

No hacía falta ser un genio para saber que la joven se encontraba atada a aquel lugar. Quizás un buen recuerdo del pasado. Quizás la memoria de una tragedia. Ni siquiera Kyrios podía saber a ciencia cierta el pasado de la joven. Sin embargo, su sabiduría era suficiente como para reconocer a alguien que se rehusaba a desprenderse de algo. De cierto modo le recordaba a sí mismo, antes de abrazar su propia grandeza había sido un niño común. Dar el paso para convertirse en una leyenda sin duda había sido atemorizante, pero él lo había dado sin titubear. Él sabía que lo único peor que caminar en el agua y hundirse era quedarse en la barca viendo a alguien más lograr los sueños de uno. Jamás volvería a sentirse así y, si estaba en su poder hacerlo, no dejaría que nadie lo experimentara tampoco.

De pronto, el sonido de madera podrida lo sacó de sus pensamientos y antes de que pudiera hacer nada un trozo de viga, podrida a causa de la humedad, cayó sobre Cyrill. En un acto reflejo, Kyrios extendió su brazo para detenerla, por lo que el peso de la estructura cayó de lleno sobre su brazo rasgando un poco su ropa y dejando ver un hilo de sangre escarlata en su antebrazo.

– ¿Te encuentras bien, chibi (pequeña o enana)? –Preguntó mientras sonreía.
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Re: En búsqueda del tesoro más bello

Mensaje por Cyril el Mar 2 Oct 2018 - 12:46

Qué envidia me daba un poco los que lograban no aferrarse a nada, creía siempre que si mostraba mi mejor lado nadie podía ver lo oscuro, lo manchado, lo roto que se encontraba mi alma, que no podrían ver lo que escondía con recelo, odio, venganza. Me asustaba a veces pensar que podía algun día ser empujada a recordar lo que me habían hecho y entonces despertar algo que no deseaba, alguien me dijo una vez que yo no podía sanar correctamente porque no podía sanarme a mí misma ni aceptarme como era realmente, que mientras mantuviese sobre mi rostro una sonrisa, una falsa mascara no avanzaría jamás, que las premoniciones serian cada vez más oscuras, me negaba, sabía que podía volar alto incluso con ese peso arrastrándome a lo profundo del abismo.

Mientras recuerde quien soy y para que vivo estaré bien.

El sonido llego a mi tan lento como mi reacción a cubrir mi cabeza y agacharme al punto de hacerme bolita, pero nada paso, su voz hizo que levantara la mirada para verlo sostener aquella pesada viga sobre mí, tenía mis manos contra mi pecho, busque algo con la mirada y entonces volví a verlo, estaba allí lo que buscaba en realidad – estoy bien… gracias… - murmure mirando las sombras de la casa como si buscaran devorarme para mantenerme por siempre en aquel lugar, atada una eternidad y si Kyrios tenía razón – salgamos – la sangre en su antebrazo me despertó de un aletargado sueño en el que me había mantenido durante ya mucho tiempo, sumida en esa vaga mentira de que algún día podría recuperar las risas arrebatadas hace años, no más caídas, era tal vez momento de dejar ese pasado atrás y luchar contra él para que dejara de oscurecer el futuro.

- Estas bien? – pregunte por su brazo cuando salimos de la casa, no quería saber más nada de ella, no quería recordar más a mi padre quemado en la entrada, estaba segura que estaría orgulloso de lo que haría, pero no había sido por mí misma y eso me avergonzaba, sino me empujaban no tomaba decisiones, en una creencias de que si el rio corría entonces las cosas se darían solas, a veces y solo a veces, era necesario pisar con fuerza para que el río cambiara su curso – tienes razón en algo… Kyrios, aferrarse algo es no ser libre y eso no tiene nada de lindo – por primera vez mi cosmos se manifestó como era realmente, ni tranquilo, ni débil.

Estaba parada frente a la casa, mis ojos se habían cerrado dejando que los recuerdos buenos fluyeran para dar paso a los que detestaba de aquel día donde todo se me había arrebatado, ese pequeño cosmos creció hasta volverse más y más grande concentrándose en mi pecho, podía sentirlo, estaba lista para levantar la cabeza y seguir adelante – es hora de despertar… - abrí mis ojos y con un suave movimiento, mis manos acompañaron la caída de la casa está prácticamente se consumió y se volvió cenizas que una suave briza arrastro, pero con ello se iban todos mis recuerdos, no quería aferrarme más a ellos pero eso también me hería, había estado tanto tiempo atada a estos que el no tener donde pisar hacia que me sintiera sola ahora, caí de rodillas cubriendo mi rostro intentando no derramar ni una sola lagrima, mi padre se entristecería si llorara por lo que había echo.

No hay más a donde volver... solo queda escalar y seguir ascendiendo.






Profundo... el despertar del todo es inevitable y sus hijos saldrán de sus prisiones… los cosmos se apagaran... la muerte del grande será en vano… uno de los grandes ah de extinguirse para que el equilibrio regrese a su verdadera forma

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