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Tomo I: Una visita con diversos intereses

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Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Alessandro Lombardi el Dom Abr 29 2018, 05:06

Los días eran así en Atlantida, o al menos, para el monarca de estas, quién últimamente había estado más pendiente de sus cosas, sus lecturas que de cualquier otro tipo de necesidad que se requiriese de él, la realidad era que, Zeus, hermano del gran Poseidon, había perecido, y comprendía que tanto Hades, como él, podrían heredar Pantheon, pero habían varios problemas con todo ello, primero, estaba Athena quien, a pesar de ser una niña, no creería que dejará el reino de su padre así por así, y segundo... Hades, seguro podría buscar un encuentro bélico por ello, y luego estaba Odin, quien no se sabía que posición tomaría tras estos sucesos, así que lo mejor era estar al margen de todo y esperar cualquier cosa que suceda, después de todo, sólo el más apto debería reinar ¿no?

Pero esa mañana se asqueó de las lecturas, de reuniones con el concejo, de todo lo que tuviese que ver con el tema, a fin de cuentas, habían otras cosas de que ocuparse, y por ello, iba a salir ese día. Así que, temprano en la mañana, tomó una ducha y vistió su cuerpo de túnicas y ropajes azules y blancos, para que, tras calzar unas sandalias doradas, saliese del palacio en dirección de su destino, el lugar donde las armaduras y las sacerdotisas se encontraban, buscaba a alguien en específico, una sacerdotisa que pudiese ayudarle con su intranquilo espíritu, las cosas se estaban moviendo de forma arremolinada, y él sabía que eso indicaba una tormenta, y las tormentas podían crear fuertes tifones que harían estragos en Pantheon, más no había seguridad que así fuese, la realidad debía ser así.

Llegó al lugar, y velozmente atravesó las puertas, pasillos, lo que fuese con tal de entrar a los santuarios, en su camino, los guardias y soldados que le escoltaban iban quedándose atrás, uno por uno, de vez en cuando su ojo rojo pulsaba y brillaba levemente -¿Dónde me llevan las corazonadas? ¿Dónde? No veo por ningún lado la respuesta- hablaba y mencionaba para si mismo, sin ver a nadie en particular, sin mencionar una palabra, entonces su ceño se frunció y un tenue rojo se denotaba en su orbe carmesí -Sé que soy bueno buscando, nada se me escapa pero... ¿Por qué siento que se me complica mi búsqueda?- parecía irritado, el tono de su voz lo demostraba, mientras caminaba y veía por todos lados, veía y andaba, esa era su mecánica, hasta que, por fin, dejó al último guardia lejos, separándose de ellos.

Se detuvo al percatarse de ello y suspiró, con cierto alivio, no le permitían pensar con claridad, no le permitían respirar la salinidad del aire... o al menos, eso quería él pensar, pero sólo se detuvo precisamente a eso, a pensar... ¿Habría alguien que le sacara de sus ideas? Una tras otra venían llegando, entonces, estando delante de un ventanal enorme, se acercó y se asomó, logrando ver parte del reino desde ahí, entendía su condición, comprendía su papel en el tablero, pero... ¿Por qué había tanto descontento en su corazón? Respiró hondo y se detuvo a pensar un momento -Quizá sólo me he precipitado... si, eso debe ser, creyendo en malos augurios y tormentas, a lo mejor, no es más que la repercusión de varios días de trabajo y estudio... si, quizá necesite un descanso- como siempre, su monólogo era hacía si mismo, sin intención ni idea de mencionar algo o a alguien, pues no había nadie en aquel lugar donde estaba... o al menos, eso creía.
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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Cyril el Jue Mayo 03 2018, 09:41

Le seguía el paso a la Gran Madre Sacerdotiza, yo camino rápido pero vaya que esa mujer parece ir volando sobre sus ligeros pies! Apenas puedo pisarle los talones y seguirle el ritmo, cada tanto en tanto tengo que dar una pequeña corrida para alcanzarla, además me estaba dando un sermón por mi mal comportamiento que no estaba escuchando con claridad, estaba más distraído con los pajaritos y los colores vivos de las flores que estaban brotando que en su poderosa voz, es que solo balbuceaba cosas que ya sabia y que no quería respetar, bueno no es que no las respetara solo que las modificaba de vez en cuando, ligeramente, para mi comodidad! No era algo malo tampoco, solo había querido saber que era sentir la adrenalina de hacer algo malo como robar una podrida manzana que estaba arenosa!

- Si madre… comprendo – solo se lo digo para conformarla porque realmente no presto atención,  entonces fue cuando levante la mirada bicolor para ver a un hombre que reconocí, en realidad nunca había hablado con él directamente porque bueno era la gran madre la que hablaba directamente con el rey, pero lo conocía! Él también tenía un ojo de cada color como los míos, qué emoción! – madre… - corrí de nuevo para alcanzarla – nuestro rey está arriba…

Tuve que hablar un poco alto para que se detuviera, nosotras caminábamos por los caminos de los jardines mientras que él permanecía dentro del gran templo. Madre se detuvo y casi que choque con ella pero soy súper rápido así que clave los talones.  Ahora me extraño que se quede callada y que después de mirar a nuestro rey durante unos segundos suspirara, que vio que yo no? Pero mi asombro no termino cuando me pidió que fuera a ver que necesitaba.

- Yoooo??!! – arrastre las palabras mientras mi voz se quedaba atrás hasta quedar un hilito de esta, trago pesado porque el corazón me dio un vuelco entre nerviosismo y emoción, me estaba dejando a mí!? Ir a ver a nuestros rey?! Oh por todos los mares! Si, si me estaba dejando ir… no se diga más, sonreí ampliamente y me di media vuelta pero su voz llamándome por mi nombre y darme la orden de comportarme solo hace que sonría más amplio, ja yo siempre me comporto! Por favor.

Comienzo a caminar tranquila, pero cuando se que ya no estoy en su rango de visión corro por los pasillos, me cruce con algunos guardias, no es raro, estaban por el rey claramente porque en el gran templo no entran los guardias a no ser que estuviesen heridos y necesitaran cuidado y estos parecen bastante sanos, le saque la lengua a uno que puso mala cara, tonto, este era nuestro lugar no suyo que se hacia el importante jum!

- Señor? – pregunte amable cuando por fin llegue a donde estaba él parado contemplando hacia afuera el gran océano – necesitas algo? Te sientes mal? – hablo rápido, lo admito, pero no puedo evitarlo parece siempre como si estuviese a mil por horas. Así que cruzo mis dedos detrás de mi espalda para retener mi ansiedad, canalizando todo en el jugueteo de los dedos golpeando contra mi cuerpo.
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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Alessandro Lombardi el Sáb Mayo 12 2018, 03:31

Su vista se encontraba atrapada en el ventanal inmenso delante suyo, pero entonces, tras sus propias palabras una voz femenina resonó tras suyo, veloces palabras, como de quién se encuentra muy nervioso o ansioso, comprendía aquella tonalidad, era parte de su vida misma, más ahora, cuando la marea parecía querer tomar otra clase de dirección. Esperó un poco antes de responder, pero al poco tiempo lo hizo -Estoy bien... que no se exalte tu corazón en preocupación, he venido por otra cosa y no por problemas de salud- tras su enunciado inicial ante la sacerdotisa, dirigió su mirada hacia ella, para mirarle.

Un rostro de sorpresa fue reflejado al verle, rápidamente sus ojos le llamaron la atención, bicolores como los suyos, sonrió ampliamente mientras trataba de ser sumamente amable con ella -Sé que me conoces, pero aún así me presentaré... soy Alessandro Lombardi, y no he venido en posición de monarca de estas tierras... sino, como un hombre con una inquietud. Pero antes de ello dime...- entonces, mirándole atento, su orbe rojo parecía brillar y su rostro se volvió sumamente curioso -¿Quién eres? ¿Por qué no te había visto en mis anteriores visitas? ¿Por qué no fui informado al respecto?- carraspeó la garganta al percatarse de su propio cambio de actitud, y quiso retomar su auto control mientras esperaba a que ella le respondiese, por lo menos, su nombre.

Entonces, una corazonada más le impulsó a ver hacia el ventanal nuevamente, al reino inmenso delante suyo, su zurda fue llevada entonces a tocar el cristal y mirar al frente, su mirada parecía ponerse seria... muy seria -Vine en búsqueda de una pista, algo que ayude a mi búsqueda... Zeus, hermano de Poseidon, ha muerto y Hades, ha despertado ya, así como Poseidon en mi... pero me cubre la incertidumbre ¿Qué debería hacer? No sólo eso... Odin igual podría involucrarse en esto y Athena, hija de Zeus... parece como si el mar se encolerizara y creara un remolino, todo Pantheon está ahora en un remolino y no se sabe que fuerza sea mayor- mencionó un tanto consternado con aquella visión que tenía en su imaginación, entonces, volvió su mirada a la sacerdotisa -¿Amigo o enemigo? ¿Qué es cada quién? ¿Puedes saberlo?- ante estas últimas palabras, un aura distinta predominaba en él, y esperaba una respuesta... ¿habrían respuestas para él?

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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Cyril el Dom Mayo 13 2018, 00:31

Mi pequeña cabeza dio miles de vueltas con la repentina marea de preguntas! Porque tan de repente, estaba casi segura de que sería un tipo sereno buena onda, de esos con los que puedes charlar y todo eso, pero estaba demasiado alterado como para ser alguien simplemente relajado, tal vez tena un presentimiento malo de esos que no te dejan descansar bien, era probable, con las noticas que volaban, era triste que Zeus hubiese muerto y que las malas lenguas anduviesen murmurando todo tipo de barbaridades respecto a su sospechosa muerte, pero no era algo que nos correspondía a nosotros hablar o sí?

Tal vez mi rey necesitaba hablar de eso y unas cuantas cosas, más porque hablaba y hablaba acelerado, casi sin respiro, como si su cabeza fuese un remolino de sentimientos, ideas, pensamientos y vaya a saber que más, mientras que la mía se mantenía en calma, por lo general no lo estaba pero cuando la situación lo requería podía ser el mar más calmado de la tierra, de ese que ni siquiera una ola tenia y dejaba que los marineros descansara.

- Respira… -

Murmure con una leve sonrisa en mi rostro, yo tenía bien en claro porque madre me había pedido que hablara con él, cada una tiene un propósito y siempre sabía qué camino tomar, el día que no supiese para dónde ir, que estuviese perdida sería un momento fatídico, por eso me preparaba siempre mentalmente para que nunca sucediera algo como eso. Me daba miedo de solo pensar que podía perder el rumbo.

- Nunca has sabido de mi como de ninguna de las sacerdotisas mi querido rey porque nosotras salimos poco de nuestro santuario y la gran madre sacerdotisa es la que tiene las charlas con el consejo y eventualmente contigo supongo, pero hoy parece ser diferente por lo que veo… -

No me intimidaba ese brillo rojo en su ojo, ni su cabio de humor extraño entre un dialogo y otro como si fuese dos personas distintas, si me diera miedo mi rey sería algo muy malo, jugué con la tela de mi trajecito perfectamente confeccionado para mí, constaba de unos pantalones cortos, unas botas, una camisa con tirantes y un chaleco colorido, con accesorios bastante peculiar, no tenía pinta de sacerdotisa en lo absoluto, pero eso tenía su explicación, a diferencia de mis hermanas yo era la que salía afuera a hacer los recados de todas, ninguna deseaba salir para no “manchar” su pureza, pero yo creía que era afuera donde se aprendía realmente sobre el espíritu de las personas.

- Mi nombre es Cyril y soy una de las sacerdotisas de este templo… ya sé que no lo parezco – y era que parecía más un niño delgaducho que una chica – acompáñame… -

Le indique con la mano hacia donde iríamos, camine tranquila a su lado mirando por los ventanales hacia los jardines y luego al gran océano que nos rodeaba. Podía hacer lo que me pedía, podía saber claramente quien era quien, si era amigo o enemigo, me pregunte porque él necesitaba saber esas cosas, estaba tan perdido que hasta podía sentir que estaba incluso un poco asustado por todo eso, temía más por la incertidumbre del futuro que lo que sentía ahora en el presente.

- El sur es un reino fuerte, aún más de lo que los demás creen, aunque parezcamos calmados, dentro de cada corazón de cada cuidando existe la misma braveza de los mares, al igual que pasa contigo, no eres un dios al que no deberían temer por su poder, si te subestiman sería un grave error.

Abrí las puertas de una gran sala donde hacíamos los rituales y comencé a quitarme la ropa de a poco quedando completamente desnuca, no teníamos pudor alguno, para nosotras era normal, habíamos nacido en el agua de esta forma y todos los rituales los hacíamos tal cual el mar nos había traído a la vida. Puse un pie dentro del agua antes de voltear a verlo y pedirle que se parara en un círculo frente a la gran piscina, justo en lo que parecía un gran Panteón.

- Intentare hacer lo mejor que pueda, pero a veces el agua no desea hablar mucho sobre lo que depara el destino – le di una última sonrisa mientras mis manos acariciaban el agua y mi cosmos empezaba a verse como si fuera ondas sobre la superficie de esta.

El agua se movía pero pronto se quedó estática, una neblina densa nos cubrio, dejo de murmurar y pequeñas gotas comenzaron a subir hacia arriba, giraron y formaron un remolino a mí alrededor, transformándose en imágenes que se veían reflejadas al mismo tiempo en el agua, una gran tormenta de nieve, una joven chica de pelos plateados anunciando algo frente a muchas personas, varios seres dorados, todo era bastante brillante pero luego comenzó a oscurecer, una lluvia de estrellas, sombras, demasiadas sombras, el mar incontrolable, un aura oscura comenzó a rodearme y sin poder controlarla comenzó a ahogarme, como si no quisiese que viera más de lo que tenía que mostrarme, el agua me arrastro hacia abajo, era la primera vez que todo se volvía negro.

ESCENARIO:

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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Alessandro Lombardi el Dom Mayo 13 2018, 04:26

Ante él, se encontraba una grácil sacerdotisa, pequeña en estatura, pero con un espíritu de un mar apacible, podía sentirlo en sus adentros, lo comprendía muy fácilmente con sólo verle, a pesar que él se hubo comportado como un mar violento, atacando con una serie de preguntas veloces. Su respuestas, luego de obtener calma, fueron sabias y llenas de verdad, aquello puso en que pensar a aquel soberano, teniendo una razón inmensa la muchacha delante suyo, aquello le generó una sonrisa, fue leve -Razón tienes y razón hablas, ella es quién más cerca de mis consejeros pasa, más conmigo pocas veces ha estado, pues son ellos quienes su razón me comunican siempre. Pero veré de conocer más a quienes guían al espíritu de mi pueblo- mencionó con calma, pues un poco hubo antes de la tormentosa y agresiva situación en la que colocó a la pobre muchacha.

Su nombre fue mencionado, y aunque dictó algo de duda en su apariencia, él negó con un movimiento sutil de su cabeza -No digas que no pareces, Cyril, puedo notar un mar distinto al de otras sacerdotisas con quienes hoy me he cruzado, pero por temor a romper una norma, o hacia mi, no han tomado la decisión de dirigirme sus palabras... creo que el destino ha dictado tu presencia aquí conmigo- mencionó, con un tono de voz más calmo y tranquilo, aunque su corazón seguía inquieto y lleno de incertidumbre.

Asintió una vez escuchó la indicación de Cyril y caminó junto a ella, mientras oía sus palabras ¿así que esa era la percepción hacia él? Y mientras andaban su ojo brilló y en su mente resonaba -"Sí... deja que se confíen, deja que crean que son más poderosos... deja que el océano los atrape en sus aguas más profundas mientras creen ser buenos nadadores. ¡Al final se hundirán sus barcos, sus fuerzas se aplacarán y la furia del mar con sus restos se alimentará!"- Tal parecía que las palabras de Cyril alimentaban a su lado maquiavélico, lo llenaban de más fuerza, de más ímpetu... más en ninguna de sus palabras estaba en desacuerdo, pues así mismo era el mar, tan apacible que permite a los hombres nadar sin temor a hundirse, creer que dominan las aguas, cuando repentinamente su bravura se activa, y las olas acaban por hundir sus falsas esperanzas.

Al llegar a su destino las puertas fueron abiertas, una vez pasó estas fueron nuevamente cerradas, observó el lugar con detenimiento, sus aguas calmadas y apacibles, sus estructuras, su decoración, dignos del templo al que ellas pertenecían. Notó como Cyril fue desprendiéndose de sus ropas poco a poco, no se inmutó, si bien nunca había estado en una ceremonia como esta, si las conocía muy bien, y no había que mentir, el cuerpo desnudo de la rubia era hermoso, como si un pintor hubiese trazado su mejor trazo en ella, cualquier hombre podría abalanzarse sobre ella de ver esta escena, y esa era la diferencia... él no era cualquier hombre, era Alessandro.

Fue guiado con cuidado a un lugar en específico, donde, siguiendo las instrucciones de ella, se colocó y escuchó sus palabras -Cualquier cosa que veas, por más simple que parezca, me dejará satisfecho- le sonrió y esperó. Ahí cuando el ritual inició, la ceremonia había dado comienzo y una niebla impregnó el lugar ¿Qué contarían los presagios? ¿Qué vería Cyril en su invocación a las aguas y a los mares? Pudo ver aquellas gotas que subían y como su cuerpo era rodeado, más a sus ojos había demasiada neblina, apenas y era perceptible la ubicación de la sacerdotisa. Imágenes pasaron en las aguas, imágenes que no podía ver sino hasta esperar el finalizar de la ceremonia... o eso pensaba.

Repentinamente las aguas embravecieron, y sintió que algo no acorde a lo que debía suceder se estaba suscitando, así que, elevó su cosmos y su orbe carmín resplandeció con fuerza; ingresó a las aguas y llegó donde Cyril, sin alarmar a su alma ni corazón, llegó como un mar en calma, y de un movimiento de sus manos ordenó a las aguas a dejar aquel cuerpo en paz y traerla a los brazos de quien ordenaba aquello. Entonces tomó entre sus brazos el cuerpo de la sacerdotisa, mientras las aguas remolineaban a su alrededor con furia, con ímpetu, con deseo de desbordarse, todo gracias a su cosmos, pero poco a poco fue descendiendo hasta que las aguas se volvieron mansas una vez más. Llevó a Cyril a la orilla y esperó, con ella en brazos, a que despertase y volviese en si, mientras le observaba con calma y suma tranquilidad -¿Estás bien? Cyril- mencionó con suavidad, como si entre sus sueños quisiera hablarle.

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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Cyril el Mar Mayo 29 2018, 11:21

Mis ojos se volvieron blancos, mi voz dejo de ser dulce, ya no era mía ni era yo misma la que ahora se dirigía al señor de los mares, mi mano apreso el cuello de Alessandro, la niebla se hizo espesa a nuestro alrededor impidiendo que viera a otro lado, el agarre se hizo cada vez más fuerte marcando la piel pero no era ni por asomo mi fuerza, era lo que madre llamaba “profecía” y era muy raro que una sacerdotisa joven las tuviera, pero estaba pasando.

Los sonidos enmudecieron y el frio se hizo presente – “profundo... el despertar del todo es inevitable y sus hijos saldrán de sus prisiones… los cosmos se apagaran... la muerte del grande será en vano… uno de los grandes ah de extinguirse para que el equilibrio regrese a su verdadera forma” -  mi mano soltó el cuello del rey, tosí desesperada buscando aire cuando el color de mis ojos regreso, sentía como si hubiese derramado lagrimas durante horas y mi pecho se comprimía adolorido, como si lo hubiesen sentenciado a muerte injustamente.

- Siento como… si me hubiesen golpeado durante días… juro nunca me portare mal… - hice alusión a los castigos que sabía le propinaban a los ladrones o a los que juzgaban como personas no gratas, ni hablar de los que creían hacían brujería, intente re incorporarme entre los brazos de su majestad – que paso? Siento que todo da vueltas, no me ha estado sacudiendo verdad!? – pregunte como si fuera un amigo de toda la vida, era costumbre, no sabía respetar muy bien los rangos jerárquicos, por lo general trataba a todos por igual, tal vez por mi edad, por mi forma de ser, por mi criando, no lo sabría, había recibido demasiados retos de madre por mi comportamiento pero eso no hacía que cambiara mi verdadera forma de ser.

- Por todos los santos Cyril!! – una voz grave se escuchó de fondo, unos tacos acelerados se acercaron a nosotros, los sonidos habían regresado, la niebla desapareció por completo y todo estaba claro nuevamente – como es posible… que tu… profecía… - balbuceaba sin completar las frases, se acercó a ambos e intento cubrir mi cuerpo con una de esos pedazos de tela (como yo les decía) que solíamos usar con una cuerda dorada a la cintura, pero no quiso acercarse más por respeto al rey, a diferencia de mí, ella era una recta tabla que seguía las leyes y protocolos como si fueran su vida – discúlpela su majestad, ella es… inestable, ignore lo que pueda haberle dicho – ahora parecía entre enojada y celosa tal vez? No me extraño, nunca me había llevado muy bien con madre, no me gustaba que me impidiera disfrutar la vida como yo quisiera, no había elegido quien era y eso no le daba derecho a decirme que hacer.

- No eh hecho nada malo madre – mi voz era algo irrespetuosa y desafiante, intente ponerme de pie pero el cuerpo reacciono de forma dolorosa de nuevo así que si mi rey no me soltaba no tenía por qué molestarme en ponerme de pie o sí? Digo… tampoco es que estuviese tan gorda como para pesarle tanto, si había comido un poquito de más esa mañana pero esperaba que no se diera cuenta nadie!

Jale la tela de las manos de madre cuando me miro como si fuese a asesinarme y cubrí mi rostro con esta, dejando que callera sobre parte de mi cuerpo, como si me hubiese dado cuenta de que estaba en problemas ahora, quería desaparecer, me sentía mal, alterada y alborotada, lo último que quería hacer era ser castigada por haberle contestado mal a madre o haber hecho algo de lo que no estaba enterada.
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Re: Tomo I: Una visita con diversos intereses

Mensaje por Alessandro Lombardi el Miér Jun 13 2018, 03:57

Mientras sostenía a Cyril entre sus brazos, la chica despertó y le tomó del cuello, había fuerza en su agarre pero le veía a los ojos, o más bien, la ausencia de sus orbes de colores, aquello le tomó por sorpresa pero a su vez le puso ponerse a escuchar, pues una voz distinta a la de la persona que tenía en brazos empezaba a sonar... entonces habló y escuchó... y habían cosas que trataba de comprender, pero la presión en su cuello empezaba a ser lo suficientemente molesta como para no concentrarse del todo... pero guardaría las palabras en su memoria.

Al fin, pasó el suceso y vio como regresaba la pequeña sacerdotisa en si misma, así fue también cuando soltó la presión en su cuello hasta dejarlo libre, entonces le escuchó a sus palabras, había vuelto y luego preguntó, además de mencionar que volvería a portarse mal, bien... eso quizá lo use algún día a su favor -No, Cyril, no haría tal cosa- respondió a una de sus preguntas -Pero, parece ser que...- no hubo más palabras de su parte, pues una voz ajena les interrumpió.

La sacerdotisa a cargo llegó a prisa, balbuceaba algunas palabras pero rápidamente comprendió que iba diciendo y mantuvo una pequeña expresión seria, y arqueó una ceja ante lo dicho acerca de "ignorar las palabras que Cyril había dicho", pero claro que no podía hacerlo... no había razón para ello, entonces le reclamó y notó un intento de bajar de su agarre, pero no pudo hacerlo, pudo percatarse de ello, por lo que no la soltó, la sostuvo todavía hasta que tomó aquella cobertura para su cuerpo desnudo -"profundo... el despertar del todo es inevitable y sus hijos saldrán de sus prisiones… los cosmos se apagaran... la muerte del grande será en vano… uno de los grandes ah de extinguirse para que el equilibrio regrese a su verdadera forma" ¿Le parece una tontería? Sumo sacerdotisa- repitió aquellas palabras, más como ejercicio de memoria que para mencionarla a ella precisamente, no tenía razones del porque hacerlo, pero si deseaba mantener aquellas palabras en su mente... tendría que analizarla, pero a una idea a la ligera... pensó en sus hermanos... pero ¿Habían opciones?

Entonces, una vez cubierta de su cuerpo, observó a la sacerdotisa madre -¿Dónde puedo llevar a Cyril para que repose? Al parecer la profecía le ha dejado muy agotada- esperó un momento, lanzando la pregunta a ambas, al final, si Cyril no mencionaba nada, la llevaría donde la sacerdotisa mayor dijese, caso contrario, haría caso a Cyril. Y tras que alguna de las dos le hubiese dicho donde llevara, debía agregar, como decreto de su palabra -Sé bien que usted se reúne con el concejo para que oigan su sabiduría... pero a partir de hoy, Cyril será la sacerdotisa personal del rey- mencionó con suma tranquilidad, manteniendo su ser en calma, sin esperar que su orbe rojo reaccione ante cualquier reproche... pero si hay molestia al respecto, lo identificará demasiado rápido.

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