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La pócima mágica

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La pócima mágica

Mensaje por Kaien Cross el Mar Abr 17 2018, 00:09

Mi cuerpo se recargaba tranquilo contra el barandal de aquella negra madera el viento soplaba de maravilla, casi como si no tuviese que hacer nada al respecto, los espectros susurraban a mis espaldas murmuraban sin sentido sobre el Navío Negro, procuraba mantener el barco alejado de cualquier ruta posible comercial, los piratas no me preocupaban, podía hundirlos y nadie extrañaría a esos estúpidos pero llamar la atención ahora no era el plan, por eso iba a ir en plan precavido, silencioso y casi como si fuese una simple excursión.

La brisa era deliciosa, la cubierta estaba tranquila y los alrededores también. Cuando divise tierra firme hice que el barco se detuviera por completo en una zona alejada del puerto, no necesitaba ser visto por lo que cuando salte por la borda y mi cuerpo se desmaterializo en el aire y el barco quedo oculto en la neblina. Al pisar la playa sacudí mi ropa y acomode mi cabello sonriendo de lado, había sido un viaje agradable a decir verdad, era hora de visitar el mercado y de paso visitar a mi querido médico. Aun tenía reservas de la medicina pero podía aprovechar que estaba de paso por el Este para verlo.

- Buenos días – salude a dos chicas que saludaron primero e iban con unas canastas llenas de flores, una de ellas termino en mis manos, el color violeta, encantador color como el fuego de mi dios, tire a un lado la flor y seguí camino hasta encontrar el mercado central del este. Que mejor lugar para escuchar rumores que este sin llamar la atención. Mire a mi alrededor, donde mis ojos se posaban allí me dirigía, compraba y charlaba lo más agradable que me era posible y de tanto en tanto a los lugareños se les escapaba justo lo que quería escuchar.

Ahora sujetaba contra mi pecho una bolsa de cosas que había comprado sin sentido, al menos había valido la pena, ahora… donde se suponía que estaba la clínica? Concia el lugar porque había estado muchas veces pero había dado tantas vueltas durante el día que había perdido un poco el rumbo de para donde ir así que tuve que preguntar, que fastidio. Mis pasos se detuvieron frente a la puerta de la clínica de aquel médico, la gente que era residente del lugar ya se había dado cuenta de que no era de por allí, pero el reino del este se caracterizaba por su gran paso de gente de todos lados así que no era tan llamativo.

- Hey medico… - patee con la punta de las botas la puerta de madera – estas durmiendo???!! – levante la voz haciendo que varios voltearan a verme, pero en ningún momento yo voltee a verlos, para mi eran simples almas sin importancia que podía o no existir a mi criterio, todo dependía de si me molestaban y si creía que valía la pena que siguieran con vida, pero no venía a eso. Por hoy había terminado mi pequeña tarea así que podía visitar a Asclepio – sino abres me quemare aquí fuera! – era mentira, la capucha cubría bastante bien la piel, al igual que todo el traje que llevaba puesto, incluso guantes.

ATUENDO:

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Re: La pócima mágica

Mensaje por Asclepio Karpusi el Mar Abr 17 2018, 15:05

Un día normal en la vida de Asclepio. Levantarse, como podía. . . O porque Pana iba a morderle para que le diera de desayunar... Como si ella no pudiera cazar ratones o algo así. . . Aunque claro, esas presas las tenía que compartir con Hygia, que por regla general era muy tranquila, excepto cuando tenía hambre. Asearse. . . Y agradecer la comida que le llevaban. Las personas del lugar, siempre se habían turnado para "alimentar al médico" . . . Y en verdad se los agradecía, porque si no, habría veces que no comería. Podía preparar cualquier tipo de medicamento, pero hervir agua para su alimentación. . . Terminaba "cocinando" la olla donde hervía el agua.

Después de eso, salió a atender a algunos pacientes que tenía en sus casas. Era un tema que sin duda tenía que tratar urgentemente. Construir más lugares en donde se pudiera atender a las personas de forma "masiva" por decirlo de alguna forma, y donde de igual manera, las personas que querían ser médicos se pudieran formar y educar para eso. La ciudad era grande y con eso, lo quiera uno o no, el hacinamiento y las enfermedades van de la mano y aunque él quisiera, no podía atender a todos todo el tiempo. En verdad hacían falta, y hacían falta también médicos.

Esperaba poder tratar ese tema pronto... Y quitarles de la cabeza que ser médico "no era nada malo." De acuerdo, si se tenía que "experimentar" a veces con un cuerpo humano pero ¡porque había mucho que aún desconocían de él! Y quedarse en la ignorancia y en la creencia religiosa seguramente no ayudarían a mejorar la salud de nadie. Los dioses, aunque habitaran entre ellos, ciertamente no... Ayudaban con ese tipo de temas. Le correspondía al hombre saber cómo actuaba su propio cuerpo y cómo poder curarse a sí mismo.

-¿Te mataría tocar la puerta como persona normal de vez en cuando? -

Fue lo que le dijo a Kai una vez Asclepio regresó de sus visitas... Dándole un golpe con su cayado en la cabeza. A ese niño en verdad parecía que le gustaba que el médico se la pasara regañándolo. . . Porque siempre lo estaba haciendo. Se comportaba. . . Como un niño pequeño. Pero aún así, Asclepio lo quería y mucho, y ciertamente le alegraba mucho verlo y más ver que estaba bien.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Kaien Cross el Mar Abr 17 2018, 18:18

Me sorprendió un poco que en vez de abrir la puerta desde dentro como esperaba, apareciera a mis espaldas, estaba cansado y algo distraído ya a esa altura de mi viaje, venir desde el Oeste hasta aquí no era algo que hiciera en unas pocas horas, mucho menos haciendo el camino corto por el norte, nunca en mi jodida vida iría al maldito norte, había descubierto cuanto podía sufrir el hielo, también respetaba a esa gente, pero a diferencia de todo el resto del mundo ellos sufrían cualquier lugar cálido así que no podían salir mucho de su congelado clima, sin embargo nosotros solo sufríamos eso, así que bastaba con no acercarme mucho, tenía algunas quemaduras y alguna que otra herida que apenas comenzaban a cerrar pero seguro Asclepio se encargaría de la reprimenda, ahora solo quería detenerme.

- Mmmm déjame meditarlo… - hice silencio solo un segundo antes de volver a abrir la boca – no, definitivamente creo que me mataría tocar como alguien normal – me queje por el golpe pero agradecí que me dejara entrar – traje esto… pensé que lo necesitaríamos más aquí que en el barco, me quedare unos días - deje todas las malditas compras que había hecho, solo porque necesitaba información, sobre una mesa que estaba justo a la entrada – extrañaba estar por aquí… ah pasado tiempo, madre te manda saludos – murmure quitándome los guantes y la capucha, dejando ver una nueva herida que cruzaba desde me cuello hasta mi pecho, la piel blanca me delataba siempre, era inevitablemente, el enemigo siempre sabia cuando sangraba por eso siempre me mantenía fuera de rango pero los accidentes me eran complicados de detener a diferencia de un ataque.

Estar allí hacia que me sintiera como en casa, en parte era como una segunda casa, pero ahora me preguntaba cuanto duraría la calma allí, podría sacar al médico antes de que fuera tarde? Era probable que lo perdiera si se quedaba, sobre todo conociendo lo que hacía, como era y el rango que poseía como consejero de la reina, la cual mi rey quería eliminar, era un gran dilema, un pequeño problema, pero ambos sabíamos los riesgos de la situación, o al menos eso esperaba por lo que como buen bocón que era las preguntas no se hicieron esperar.

- Antes de que empieces a regañarme por ver la herida, tranquilo aún no se me en gangrenó y fue un accidente! No me metí en líos… necesito saber si estas enterado de la situación de tu reino… - me pare frente a él cortando su paso, para que no avanzara a ningún lugar de la casa sin antes responderme, no quería que me evitara la pregunta o saliera con otros temas como solía hacer para no preocuparme.

Aquel estúpido cabeza de alcornoque era tal vez lo único que me “importaba” en mi vida, no solo era el único medico rarito que podía tratar mis enfermedades cuando nadie más podía, conocía a Asclepio desde no se los diez años, era como un hermano mayor y su madre fue la que cuido de mi mientras peor la pasaba en los entrenamientos, que ella creía en ese entonces que eran maltratos de parte de mi jefe.

- Me duelen partes que no sabia que tenia… tengo tanto que contarte… - sin preguntar ni nada le di al mayor un fuerte abrazo, era con el único con el que me mostraba un poco menos desagradable, tal vez por el único por el que quizás me desviaría de mis objetivos, uno simplemente no deja de lado a su única familia.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Asclepio Karpusi el Mar Abr 17 2018, 23:55

Y allí tenía que portarse otra vez como patán. . . Pero bueno, no podía quejarse, siempre había sido así, desde que lo conoció como aquel chiquillo impertinente que le quiso robar su dinero cuando recién habían llegado él y su madre al Oeste. Asclepio nunca ha sido partidario de la violencia, pero si tiene que defenderse lo hará... Y así fue como conoció a Kaien. En aquel tiempo pensó en entregarlo a las autoridades. . . Pero al ver su condición, sus heridas . . . Tanto él como su madre, no pudieron tener otro tipo de sentimiento más que empatía y cariño por ese "pequeño salvaje" . . . Y Asclepio curiosidad por el color de su piel.

Desde entonces, se puso a estudiar esa condición tan extraña de la piel, encontrando por aquí y por allá documentos o menciones a "fantasmas de carne," hasta que encontró uno que describía las complicaciones que podía sufrir, y una de ellas eran las quemaduras en su piel. Al no estar tan pigmentada, era sumamente frágil en muchos aspectos: quemaduras, infecciones. También tenían alteraciones en su vista. De todo eso estaba consciente Asclepio, y desde entonces, se ha dedicado a crearle lociones y cremas tanto para humectar como para proteger la piel de su hermano.

. . . A quien iba a colgar de las orejas cuando, primero volteó a verlo con una sonrisa al escuchar de su madre para después verle esa herida en el cuello. Le alegraba que se quedara unos días, Asclepio siempre había sido alguien solitario, pero... Algo de compañía de vez en cuando no estaba mal, además de que le gustaba estar/pelear con su hermano. a quien evidentemente iba a "castigar" por esa herida nueva, porque además de todo estaba en un lugar sumamente delicado.

-Madre no vio esa herida ¿cierto? -Porque sabía no lo hubiera dejado irse, y hubiera mandado llamar a Asclepio.

No se quejaba . . . Pero si se sorprendió un poco cuando lo abrazó, regresándole con gusto el abrazo. Kai no solía ser "cariñoso" pero cuando lo era, le recordaba por qué le daba ternura y lo había adoptado como su hermano.

-A mi también me da mucho gusto que estés aquí.

Le dijo en verdad sincero. . . sin haber respondido a sus preguntas. Claro que sabía la situación del reino, si de hecho querían que se fuera a vivir a palacio -como cualquier Grand Maestre normal -pero... Él se negaría cuanto pudiera. No era de estar en un solo lugar... Una biblioteca tal vez, y ni así. Al final, sentiría esa necesidad de ayudar a las personas. . . Además de que allá... No podría atender a su hermano.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Kaien Cross el Miér Abr 18 2018, 10:27

Y como siempre tenía que sacar el tema de si mamá me había regañado o no por las cosas que hacia ja como si él no lo hiciera, lo cierto es que había estado mucho tiempo lejos de ambos pero no se lo diría, las cosas se habían complicado y se complicarían aun más gracias a su querida reina.

Había estado todo el viaje meditando si contarle o no la verdad, un abanico de infinitas posibilidades se abría pero ninguna era buena para mi gusto, no podía hacerlo salir de la ciudad, porque simplemente no lo haría, tampoco podía revelarle ahora que era lo que realmente hacia porque eso también lo pondría en una mala posición, al menos de esa forma podía decir que no tenía ni idea de que era uno de los caballeros del Rey que quería destruir a su Reina, pero seguía sin ser la mejor de las opciones, aunque al final del viaje había tomado mi decisión, ningún secreto, de esa forma también le daba un escudo para defenderse o tomar su propia decisión sin sentir que lo había traicionado.

Sin embargo esa no era la prioridad ahora ni a lo que había venido, bueno era en parte eso, hablar pero al dar un paso para atrás al alejarme del abrazo, si es que demasiado cariño ya me empezaba a molestar, trastabille buscando sostenerme de algo, tirando algunas cosas a mi paso – estoy bien… estoy bien un accidente, mi culpa! – me agache, necesitaba estar cerca del piso, sentía que todo me daba vueltas ya hace un buen rato, estando en el frio del norte la herida no me había estado molestando pero tal vez al subir la temperatura y al estar todo el día dando vueltas en el pueblo… podía ser cualquier cosa, desde el sol constante sobre el traje oscuro o la herida, que recién ahora sentía como ardía.

- Ok… no voy a mentirte… no me siento bien, siento que me ahogo o que estoy por irme a dormir As… - no era miedoso, no le temía a ningún tratamiento, ni a ningún arma ni mucho menos a ninguna herida, pero mi hermano era medico y si mejor sabia los síntomas más rápido se iría el dolor, había aprendido que así era, si me callaba y le mentía era peor o al menos él lo hacía peor para que dejara de mentirle – me quedare aquí… sentado tranquilo – en realidad no podía hacer otra cosa, había estado forzándome más de lo que debería sin usar nada de lo que él me había dado, había sido un descuido que ahora me estaba pesando.

- No sientes… como si falta el aire?? – dije respirando un poco pesado y más pausado de lo normal mientras me sentaba en el piso para recargar mi espalda contra la pared. La herida era reciente había tenido un pequeño altercado con unos tipos en un bar en el puerto anterior, al menos yo estaba vivo ja! Pero no era el caso, no había tratado la herida como correspondía porque necesitaba llegar pronto al este, suponiendo que llegaría y que vería a Asclepio antes de terminara en algún lugar desmayado, de todas formas seguro me levantaría y seguiría adelante como hacia siempre que el mayor no estaba cerca.

El problema es que seguro vendrían los sermones, porque había más cicatrices de las que él había visto anteriormente a causa de los excesivos entrenamientos, era el único caballero que tenía mi rey en este momento y no podía ser débil.

- Sabes… estuve en el norte, desagradable clima, no suelo tomar esa ruta lo sabes, pero quería llegar pronto aquí así que tome el camino corto… encantadora gente, odiosa temperatura – hablaba agitado pero hablaba para no quedarme “dormido” mientras él hacia lo suyo mientras iba a abriendo el chaleco de cuero y desabrochando las hebillas, un poco torpe pero dejando todo el torso al descubierto dejando ver que el corte iba casi del cuello hasta por un poco por debajo de la clavicula, el tajo no era profundo porque el mayor daño lo había recibido el tapado que tenia de abrigo y que ahora estaba en el barco junto con las almas de los dos que me habían atacado, no podía usar mi cosmos en lugares tan públicos, mucho menos si iba encubierto ahora, pequeños detalles… pequeños errores. – ya tienes novia?... o alguna enfermera que me atienta? – sonreí de lado respirando tranquilo para desviar el calor de la herida.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Asclepio Karpusi el Miér Abr 18 2018, 13:38

Sonrió cuando se separaron. Seguro no volverían a abrazarse sino hasta dentro de un año, pero estaba bien. Sabía Kai era así. Y también de que tenía más secretos de los que le gustaría admitir. Y lo pudo comprobar ahora. Se notaba que quería el chico quería decirle algo, pero que al final no lo hizo; aunque ahora lo vio más convencido de eso que en otras ocasiones.

No entendía por qué no le decía las cosas. . . O bueno, tal vez si... Asclepio sabía lo regañaba mucho, pero era simplemente por su bien. Sabía bien no podía convencerlo de tener una "vida ejemplar" o por lo menos "normal". . . Pero se conformaba con que tuviera una vida, de acuerdo, "loca" pero larga. O al menos, como hermano mayor, tenía que intentar hacer que el chico entrara "en razón." . . . ¿pero qué adolescente cuerdo de 17 años con barco propio le hará caso a un adulto? Ni Asclepio lo hacía, aunque claro su "rebeldía" era de que no quería salirse de la biblioteca o de la clínica donde estaba estudiando...

Volteó al ver que perdió el equilibrio, y de entrada no le dijo nada, pero seguro se notaba en su mirada que pasó de ser sólo su hermano a ya ser su doctor. Esperó a que el chico le dijera que tenía; no que el mayor no pudiera saberlo, pero era mejor escucharlo de su propia voz -muchas veces, al momento de curarlo, hacía que le doliera más a propósito para ver si entendía que debía decirle TO-DO; hasta que lo consiguió -. La herida del cuello se veía limpia, aunque claro que tenía que revisarla más a fondo... Pero nada más tuvo que escuchar "Norte" y ver cómo jalaba aire para saber qué tenía.

Sabía que lo odiaba, pero no le importaba. Tomó a su hermano en brazos y se lo llevó a la habitación en donde hacía sus terapias de nebulización. Era el lugar más "pequeño" que tenía y necesitaba justo un lugar así para el tratamiento del chico.

-No, aún no tengo . . . Y aunque la tuviera, no te dejaría solo con ella.

Le dijo igual en broma, mientras lo sentaba y se ponía a preparar el tratamiento al hervir agua con cebolla troceada, miel y eucalipto, y una vez que vio que ya comenzaría a hervir, acercó a Kai a la cacerola, lo inclinó un poco -no para quemarlo -y ponerle un trapo sobre la cabeza a modo que el vapor no se le escapara y lo inhalara por completo.

-¿Cuánto jarabe de éste te queda?

Que eso le ayudaba a controlar sus crisis. . . Porque dudaba se hiciera la nebulización en su barco.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Minerva el Miér Abr 18 2018, 15:21

- Um... Am... Me gustaría presentarme oficialmente. Mi nombre es Minerva y... ¡Ah, seguro él ya sabe mi nombre!

Se dijo en voz alta algo molesta... Estaba hablando ella sola mientras caminaba por un pequeño sendero en el bosque... Iba sola, de hecho, se había escapado del palacio mientras fingía ir a tomar una siesta. No era molesto siempre estar acompañada pero también quería hacerse cargo de algunas cosas ella sola, quería demostrar que a pesar de su edad estaba capacitada para hacer las cosas... Y a pesar de que ahora mismo estaba bajo el ojo crítico de todos no se echaría para atrás. Estaba segura de todo.

Incluso llevaba una capucha para que nadie la reconociera y atravesaba el bosque que estaba a las afueras de la ciudad. Solo tendría que cruzar una pequeña parte llena de gente hasta llegar a la casa de su Gran Maestre. Técnicamente lo conocía ya que entró al servicio del reino cuando todavía su padre estaba al reinado y varias veces fue a revisarla pero no pasaba de un saludo, siempre con la sonrisa amable y cálida. Pero ahora que era la reina debía conocerle mejor y sobre todo, saber cómo es que no se había mudado al palacio. ¿Había alguna razón en particular?

Así que sin más, y con algunas indicaciones acerca del de por sí famoso médico que no cobraba para sanar a los enfermos, llegó hasta la pequeña casa... Miró el lugar, era demasiado pequeño. ¿No le daban un sueldo digno? Fuese otro estaría rebosando en la opulencia. ¿Había algo malo con él? Llamó un poco a la puerta, pero muy bajo... Nadie contestó aunque oía voces dentro, voces masculinas que hablaban con fuerza. Volvió a tocar y nada... Así que sin más abrió, empujando suavemente para asomarse.

- Eh...

Fue lo único que pudo decir cuando vio como el médico llevaba a un hombre sin camisa hacía otro lugar de la casa... No, a pesar de lo que pensara medio mundo, vivir en el Palacio no la hacía ver a todos los caballeros sudorosos y entrenados... No, siempre los veía vestidos o llenos de pedazos de armadura. Y sobre todo... su rostro, la cicatriz. Se puso totalmente roja y se quedó ahí hasta que hubiesen desaparecido en la otra habitación.

- Um... ¿Hola? - Entró lentamente, cerrando la puerta. - ¿Gran Maestre? - Se bajó la capucha... Sí, quizás otra persona se hubiese ido por educación o respeto y volvería más tarde pero ella no estaba acostumbrada a eso... Siempre era la prioridad.

Ropaje:

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Re: La pócima mágica

Mensaje por Kaien Cross el Miér Abr 18 2018, 19:01

Como siempre, jamás funcionaba el querer minimizar las gravedades de las heridas con chistes, él siempre iría por lo lógico, podría bien haberme pateado por haber descuidado una herida como esa que afectara todo el resto de mi sistema pero al contrario me ayudo a ponerme de pie – no tan brusco soy sensible – abría la boca solo para molestarlo, en realidad no me dolía como tal solo me molestaba el no poder respirar bien, el pequeño tramo hecho a la ligera de forma poco prevenida por el Norte no había resultado tan genial como yo creía que podría haber salido, si bien no me había peleado allí, había sido lo que más me afecto.

- Que cruel fue eso… - fue lo último que dije antes de que terminara en un ataque de tos que intentaba controlar como me había enseñado de chico. Ahg ya conocía ese cuarto y lo que venía, era ese horrendo olor, una de las hierbas que le ponía tapaba bastante todo lo demás pero aun así no le gustaba para nada la combinación de olores que generaba el vapor. Cuando pregunto cuanto quedaba señale hacia algún lado suponiendo que por allí estaba la chaqueta de cuero que acababa de quitarme, la tos se había ido pero normalizar la respiración de nuevo era otra cosa.

El frasco estaría vacío, creo que lo había terminado de usar unos días atrás, pero no era tan grave, cuando iba relajándome escuche la puerta de la clínica, o casa como le decía Asclepio a ese lugar, sonar, algún otro paciente medio moribundo seguro, esperaba que estuviese sangrando o que le faltara un brazo, no me molestaría, al contrario, pero mi hermano se desesperaría, de todas formas no era nada de eso, sino una voz femenina que lo buscaba por su título en el consejo no como médico.

- Porque me mientes sobre tener novia, no te iba a juzgar… - y si lo primero que hacia al recobrar un poco la respiración y quitarme la toalla de la cabeza dejando ver el cabello de color violeta y el parche en la cara donde una larga vieja cicatriz cortaba, era molestarlo de nuevo, como no podía ser de otra forma, bien digno de hermano menor – estoy bien ve a ver quién es, te alcanzo en un rato para dejarte sermonearme por la otra herida…

Lo empuje lejos de mi queriendo que saliera de aquel pequeño cuarto donde me solía mantener por buen rato, es más hasta me había portado tan bien que había vuelto a “hundir” mi rostro en aquel vapor de olor horrendo. Podía escuchar su charla desde donde estaba, si era trabajo y lo venían a buscarlo no tenía problema, no me iría pronto, eso era un hecho y ya se lo había dicho, además tenía que hablar con él sobre secretos y otras cuestiones de poco interés para mí y mucho para él.

Toque distraídamente la herida del cuello, dudaba que alguien se hubiese enterado de dos muertes sin sentido en una taberna alejada de aquí, si, no había ninguna chance de que fuese por eso que venían a buscarlo, me había asegurado de que los dos estuviesen bien profundo en el océano. Sin huellas no hay ladrón.
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Asclepio Karpusi el Jue Abr 19 2018, 21:23

Lo único bueno que le veía a la actitud despreocupada de Kai es que no se estaba enfrascando en su enfermedad, no era un "obsesivo" de ella pues, lo que había visto en otros pacientes y que también había notado eso mermaba mucho su condición tanto física y mental. Es bueno estar consciente de que se está enfermo, pero no que su vida se centre sólo en eso, allí es donde deja de ser saludable.

Suponía un sólo frasco no le bastaría. De hecho, ya había estado pensando en darle por lo menos dos. . . Pero a la vista de la situación... Le daría unos 4, porque fácil lo terminaría nebulizando una vez al día mientras estuviera aquí. Que dicho sea de paso, le agradaba bastante ese hecho. Si su madre estuviera allí, sería el cuadro perfecto. Ahora que lo pensaba, ciertamente hacía mucho tiempo no estaban los tres reunidos en un mismo lugar. Tal vez debería planear un viaje, aprovechando que Kai estaba allí. . . Antes de que quisieran obligarlo a encerrarse en el palacio.

-No es posible... -Fue lo que soltó cuando escuchó que alguien lo llamaba. No le molestaba, era sólo... ¿qué tantas probabilidades de que, justo estar pensando en el tema del palacio y que alguien viniera de ese lugar a buscarlo? Al parecer, unas muy altas, al menos en su caso. -¿Cómo voy a mentirte? No tengo idea de quién sea...

Y ya no le pudo decir más a su hermano, porque éste literalmente lo sacó de la habitación. Lo "bueno" es que, al parecer, seguiría con su tratamiento él sólo... No era algo nuevo, el punto es que se quedara respirando el vapor unos 15 minutos o hasta que se sintiera mejor... Y no estar "huyendo" como luego lo hacía. Asclepio sabía no le gustaba el aroma ¡pero era por su bien!

-¿si? . . . ¡Ay mi madre! . . . Ah... Eh... -Ciertamente sorprendiéndose al ver quien había llegado. -Se... Señorita Minerva... Ah... -Dando vueltas para buscarle un lugar en donde sentarse. -¿Qué... ¿qué puedo... ¿qué la... la trae aquí... Por aquí...?

No sabía realmente cómo dirigirse a ella. Sabía era la Reina, la Diosa y todo pero... Asclepio "sólo" veía a una niña de 12 años... Podía ser educado con ella... Pero no con todo el protocolo que le exigían...
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Re: La pócima mágica

Mensaje por Minerva el Jue Abr 19 2018, 23:45

Y entonces salió... Era más joven de lo recordaba, además de más apuesto. Sonrió un poco, observando lo nervioso que se ponía... Era una reacción natural para los plebeyos pero no para alguien que la ha visto semi desnuda en las revisiones médicas desde que era un bebé. Se rió cubriéndose la boca, para finalmente entrar del todo. Miró junto a la puerta, sobre una mesa, un montón de bolsas de compra. ¿Un pago por alguna sanación?

- Esta bien, tranquilo. Solo vengo en una visita rápida y cortes... Pero... ¿Está muy ocupado? Puedo esperar sin problemas.

Dijo mientras se sentaba en alguna silla que le haya desocupado, una donde veía estrategicamente a la otra habitación, la cual se estaba llenando de una especie de vapor. No es que fuera curiosa... Bueno la verdad sí, era demasiado curiosa y no pudo evitar mover las piernas adelante y atrás en la silla, ya que no alcanzaba el piso. Se retiró la capucha con cuidado, dejando sus cabellos blancos caer sobre su espalda y hombros.

- Una disculpa por venir sin avisar pero quería hablar con usted sin que nadie más nos molestase... Espero no le incomode.

Cerró los ojos mientras sonreía pensando que Jinneth hubiera golpeado a Asclepio por decirle "señorita Minerva" en vez de "Alteza, su majestad, su gracia, su serenisima, amada diosa" y demás términos que no la bajaran del pedestal... Tampoco quería ponerlo nervioso al decirle que si se dan cuenta que no está en el Palacio podrían enloquecer y destruir medio Este hasta encontrarla, especialmente el Lord Comandante. Aún así mantuvo su sonrisa amable y amplia... No, no se iba a ir como dictaba la educación al ver que el otro estaba ocupado.

- No... es contagioso ¿No?

Preguntó de pronto, recordando que podría contagiarse de algo horrible y eso también sería otra causa para destruir la otra mitad del Este.

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